El tren argentino que, Hitler mediante, terminó como parte de pago a la Unión Soviética

Escribe: Julio A. Benítez  (benitezjulioalberto@gmail.com)

A mediados de la década de 1930, la “Administración General de Ferrocarriles del Estado Argentino” ya había construido unos 10.000 km. de líneas ferroviarias en varias provincias. Para modernizar a los trenes de pasajeros, el gobierno del presidente Agustín Pedro Justo (1932/1938) realizó la primera compra en 1934 de los clásicos cochemotores diesel plateados de trocha métrica, a la firma húngara “Ganz-Mavag”. Estos trenes entraron en servicio en 1936 y llegaron a circular hasta en las sierras de la provincia de Córdoba.

Los resultados de esos cochemotores fueron tan alentadores que al año siguiente se concretó una segunda compra, esta vez por contratación directa, que incluyó no solo trenes de trocha métrica como los anteriores, sino también de trocha ancha para otros ferrocarriles cuyos pedidos se fueron receptando en 1938.

Ante la evaluación positiva por el desempeño del material rodante y la buena aceptación del público, el gobierno del doctor Roberto María Ortiz (1938/1942) realizó una tercera compra en agosto de 1939 por 7 unidades simple cabina del tipo “C4”, más 10 coches de trocha métrica, pedido este del que la fábrica envió una parte muy pequeña.

Se vino la noche

¿Qué había pasado? Hungría maniobró inicialmente como para quedar al margen de la contienda bélica iniciada en 1939 y continuó fabricando durante 1940 el pedido de los Ferrocarriles Argentinos, y envió 4 de las 7 unidades simples solicitadas, que entraron en servicio en 1941.

La “Ganz-Mavag” siguió con la fabricación del resto, con otros adelantos técnicos, como ser, el aire acondicionado más potente, las puertas y ventanillas herméticas para impedir la entrada de polvo y otras mejoras generales.

Pero en noviembre de 1940, Adolfo Hitler comenzó a presionar al presidente húngaro Miklós Horthy, quien se vio obligado a unirse con el “Eje” o “Bloque Berlín-Roma –Tokio”, y participó en la guerra.

Esto le implicó interrumpir el intercambio comercial con el exterior y allí quedó sellada la suerte de lo que quedó en la fábrica. Entre ellos, el saldo de material rodante para los Ferrocarriles del Estado Argentino.

Con la estrella roja

En febrero de 1945, terminada la segunda guerra mundial, el dictador Lósif Stalin pidió una reparación a Hungría por su participación en la contienda, por 200.000.000 de dólares (al valor actual unos 3.000.000.000 de la misma moneda) que cobró retirando todo lo que había en la fábrica “Ganz” … 

Y nuestros trenes pasaron a prestar servicios en las líneas férreas de los soviéticos, que antes fueron adaptados a la trocha de los ferrocarriles rusos, 1.524mm., con la clasificación de “DP1-10”.

Esos cochemotores diesel fueron utilizados en el Cáucaso y Asia Central y después circularon por la región del Báltico, comunicando a Letonia, Lituania, Estonia y Bielorrusia. Claro, en vez de aire acondicionado, les colocaron calefacción.

Las autoridades ferroviarias y los pasajeros rusos quedaron sumamente conformes con el resultado de “Nuestros Cochemotores Ganz Diesel”, ya identificados con el símbolo de la estrella roja, hasta mediados de la década de 1960.

Igual, en Argentina, se le siguió comprando a esta firma húngara varios cochemotores de su producción. Como el que muestra uno de los videos, donde se hace referencia al tren de alta montaña utilizado en Mendoza en 1980.

Fuente: EnelSubte.com – “Increíble Historia de los Ferrocarriles Argentinos”.

  • Mirá los videos:
Fuente: DESCA ́S STRATEGY

Coche Motor Ganz Mavag de Alta Montaña, circulando entre Mendoza y Las Cuevas (Video Institucional). Colección: Juan Carlos González

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