En Villa Nueva la comunidad boliviana celebró a «Urkupiña», su santa patrona

«Jaqaypiña urqupiña, urkupiña», dicen que dijo la pastorcita al pueblo que la acompañó a ver a la «mamita y su hijo», que jugaban en el arroyo con ella cada tarde.


Lejos esta Villa Nueva de aquellos cerros, en donde el cielo queda más cerca. Pero cada año, varios centenares de inmigrantes del altiplano homenajean a su patrona, y por unas horas al menos, están más cerca de su lugar.


Se estima que alrededor de 500 inmigrantes bolivianos viven en la zona, más de la mitad votó en las últimas elecciones presidenciales. Muchos de ellos, un gran porcentaje, tienen hijos nacidos aquí, que estudian, trabajan, consumen, desarrollan sus vidas en este lugar.

Lejos de Bolivia y mas de 2.100 kilómetros de ese Quillacollo, donde nació la leyenda de su Virgen patrona.


Esta celebración -todas las celebraciones religiosas- buscan pedir, y también agradecer. Acercar ofrendas a la Divinidad por los dones recibidos y los que vendrán. De acercarse al cielo.


En Villa Nueva hoy la comunidad boliviana celebró a Urkupiña. Una forma de agradecer, pero también de acercarse a su país, a sus costumbres, de resistir a esa distancia que los separa de su tierra. Esa tierra que está un poquito más cerca del cielo.

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