[Historias] Belleza y genialidad: Cuando Albert Einstein conoció Marilyn Monroe

La diva del cine, ese ícono universal que aún despierta pasiones, habría conocido al genial físico alemán en un encuentro del que quedó una particular anécdota. A ciencia cierta, no se puede asegurar que el cruce entre ambos haya existido, y si existió, que las palabras que se dijeron hayan sido las que vamos a recordar hoy. Pero, ¿en realidad importa?

Cualquier persona en pleno siglo 21 sería capaz de reconocer a estos dos personajes que se destacaron en ámbitos tan diferentes, pero que llegaron en algún momento a encontrarse.

Marilyn Monroe, la “rubia explosiva”, fue uno de los símbolos sexuales de los años 50 y 60 y se convirtió en ícono de la cultura pop. Su belleza, sus curvas, los vínculos polémicos con personalidades como John Kennedy, su vida cruzada por algunos escándalos y su misteriosa muerte, la convirtieron en figura eterna.

Albert Einstein provenía de un mundo completamente distinto. Considerado el científico más popular e importante del siglo 20, revolucionó la ciencia con sus teorías. Sus ideas sobre la relatividad lo hicieron toda una celebridad.

¿Más inteligente que Einstein?

Pero, a pesar de su inteligencia, hay quienes sostienen que Marilyn poseía un coeficiente intelectual superior, incluso al del propio físico alemán nacionalizado también suizo, austríaco y estadounidense.

La “rubia debilidad” tenía un cociente intelectual de 165, cinco puntos por encima al de Einstein, sostienen aún hoy algunas publicaciones, pero no habría documentos que acrediten semejante afirmación.

No porque Monroe no pudiera ser más inteligente, a pesar del estereotipo que la encasilló en su rol de actriz cómica. La protagonista de «Los caballeros las prefieren rubias» era una gran lectora, tanto que en su casa tenía una biblioteca repleta de libros de poesía, filosofía, teatro y literatura.

Incluso, hay aseveraciones que sostienen que discutía de política con hombres poderosos de la época. No solo era una cara bonita y un cuerpo deseado.

El encuentro “prejuicioso”

Si lo de la inteligencia “oculta” de Marilyn era cierto, entonces la supuesta apreciación de Albert en un encuentro entre ambos no tenía razón de ser.

No fueron amigos, ni tampoco pareja, pero algunas versiones sostienen que por ahí se encontraban en eventos públicos o en reuniones de algún conocido en común.

Cuenta la leyenda que en 1949 se cruzaron ambas personalidades. Dicen que Marilyn, le formuló la siguiente pregunta: “¿Qué dice, profesor, deberíamos casarnos y tener un hijo juntos? ¿Se imagina un bebé con mi belleza y su inteligencia?”.

Aseguran, pero no podemos asegurarlo con total certeza, que Einstein esbozó una sonrisa y le contestó, muy seriamente: “Desafortunadamente, me temo que el experimento salga a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y con su inteligencia”.

No sabemos si la rubia sonrió y celebró la ocurrencia, pero sin dudas se trata de un prejuicio que se mantiene hasta la actualidad. Los estereotipos que no hacen más que producir daños personales y sociales.

Pero, más allá de esta problemática, no sabemos cómo terminó ese encuentro, que, sin dudas, fue extraordinario, entre dos íconos del siglo 20.

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