[Historias] Bugatti y el fracaso del auto de lujo que originó al «padre» del tren bala

Muchos se atribuyen la creación de los trenes de alta velocidad, los conocidos por estos lares como “trenes bala”. Pero, hay una curiosa historia detrás del antecedente a estas formaciones ferroviarias. Eran movidos por motores Bugatti.

Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com

Un Bugatti es un artículo exclusivísimo, inalcanzable para casi todo el planeta. La marca fue creada en 1909 por el italiano Ettore Bugatti con modelos de lujo y envidiables autos de competición.

A pesar del éxito y el excentricismo que rodearon algunos de sus modelos, la empresa tuvo altibajos y hasta fracasó con algunas versiones, como una limusina pensada para la monarquía.

Con la crisis de 1930, se quedaron con varios motores de ese diseño, que solo vendió cuatro unidades. Pero, surgió la oportunidad menos pensada. El gobierno francés buscaba alternativas para darle mayor velocidad a los trenes y el motor de la Bugatti Type 41 Royale vendría al pelo para esa tarea.

Se fabricaron solo 6 unidades entre 1929 y 1933: tenía una longitud de 6,5 metros y un motor de 8 cilindros en línea, con 12,8 litros de cilindrada y 300 CV de potencia. Por entonces, valía tres veces más que un Rolls Royce.

De autos a trenes

Las decenas de motores guardados en depósitos fueron así adaptados a los trenes. Nacieron los primeros “trenes bala”, con velocidades que arañaron los 200 kilómetros por hora.

En nueve meses, Ettore reconfiguró el motor y la carrocería de la limusina hasta convertirla en unidades de cuatro ejes aerodinámicas. Superó con creces las pruebas para viajes exprés y de alta velocidad.

En los test realizados en Le Mans llegó a los 172 km/h. En 1934, un modelo avanzado del tren se lanzó hasta los 196 km/h.

“Velocidad, confort y seguridad”, rezaban los anuncios del tren más rápido del mundo.

En total, hasta la década del 50, Bugatti confeccionó 88 trenes para el tendido francés.

Después vendrían trenes con velocidades superiores, pero esa ya es otra historia.

También podés ver:

Fuentes: Autolímite.com y clarín.com

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *