[Historias] Carlos Gardel y un regalo especial para su “Vieja”

Este es un material histórico sobre recuerdos del inolvidable “Zorzal Criollo” de la revista “Radiolandia” del 20 de junio de 1975, cuando se cumplían 40 años de su trágica desaparición.

Escribe: JULIO A. BENÍTEZ – benitezjulioalberto@gmail.com

En esta revista, sus páginas principales están dedicadas al hecho que repercutió en todo el mundo, fotos actuando o en reuniones con distintos personajes de los lugares que conoció y donde actuó, Buenos Aires, París, Hollywood, Centro América hasta el desastre en Medellín (Colombia) que nadie ni pudo, ni supo comprender lo que pasó en ese momento. Recién en los últimos años existirían algunas certezas de quién fue el culpable del choque de los aviones.

Pero en este espacio lo dedicaremos principalmente a lo que nunca, en definitiva, se aclaró.

“Berta Gardés había nacido en Francia y el 11 de diciembre de 1887 dio a luz a un niño que inscribió como hijo natural, con el nombre de Charles Romuadl, en la ciudad de Tolouse”.

Antes de codearse con figuras como Chaplin, Gardel no tuvo una vida de lujos.

De aquí en adelante, respecto del lugar nacimiento de Carlos no lo trataremos en esta nota, cuyo devenir de los hechos han mostrado partidas de nacimiento en Uruguay y sobre lo cual no es el tema que nos ocupa en esta ocasión.

La historia continúa y por supuesto el hecho de tener un “hijo natural” (su padre se llamaba Paúl y no se interesó nunca por el niño), obligó a que su mamá realizara labores de obrera, para poder atender los gastos de su casa, con su pequeño hijo.

Llegada a América

Por entonces las corrientes migratorias de Europa ponían proa a la América que prometía el becerro de oro. Por supuesto, Berta se sintió atraída por esa posibilidad de viajar a otro continente y se sentía fuerte para unirse a la aventura y con su amiga Odalie Ducasse viuda de Cabot, que tenía un hijo, un poco mayor que Carlos, de nombre Esteban. Tomaron un barco y llegaron a Montevideo en el año 1893.

Se trasladaron a Buenos Aires y Berta, con el purrete tomado de la mano, salía siempre en busca de trabajos, lavar, planchar, coser. Dos domicilios figuran en los primeros años de su estadía en Buenos Aires: Uruguay 214 y Talcahuano 641.

Ya el purrete se sentía con fuerzas para ayudar a su madre. Trataba de alternar la escuela con distintos trabajos, aprendiz de tipógrafo, vendedor de diarios, revistas y changarín.

La tragedia de uno de los ídolos argentinos, que «cada día canta mejor».

Rumbos de artista

Claro que esa vida lo iba apartando de la escuela y sumaban motivaciones al espíritu inquieto del pibe que ya tenía todas las características de sus compañeros de barra.

Berta quiso internarlo en un establecimiento educacional francés. Carlitos no le dio tiempo y se escapó al Uruguay.

Cuando volvió, ya se mezclaba con la gente de teatro, ante la desesperación de su madre, dejando de lado toda posibilidad de oficio o estudio y comenzó a sentir la atracción del aplauso.

Al poco tiempo fueron a vivir a la barriada del Abasto… Y de allí el destino de cantor que comenzó a cumplirse.

Pero Carlos Gardel nunca abandonó a su madre, aun teniendo su propio departamento en el centro de la ciudad, se ocupó de brindarle la seguridad de la casa propia y los documentos certifican que pagó la casa de Jean Juarés 735, que se la regaló a la “vieja” para que esté tranquila, donde Doña Berta falleció el 7 de julio de 1943.

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