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[Historias] Cuando el “Mono” Gatica se accidentó en la “curva de la muerte” en Sanabria
Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com
La localidad de Sanabria fue famosa por la curva “De la Muerte” en la ruta 4, porque era muy abierta y de golpe se cerraba, para poder cruzar perpendicularmente el paso a nivel, transitando desde Ausonia.
En ese lugar era común que los conductores frenaran, sorprendidos, lo que hacía que entraran al cuadro del ferrocarril, cortando el alambrado, derribando postes, terminando contra algunos paraísos. No siempre era así, a veces se daban vuelta sobre el mismo pavimento.
Desde 1945 a 1949, cuando mi papá fue jefe de dicha Estación, del ramal ferroviario Villa María a Rufino, fui uno de los testigos de numerosos accidentes ocurridos allí, algunos graves, otros, un susto para los protagonistas.
Frenadas, ruidos de chapas, eran el anuncio de que alguien se había “tragado la curva”. Pocos teníamos radio, no había electricidad y las que funcionaban eran a batería, que se cargaban con el molinillo a viento, o que se traían a Villa Nueva para hacerlas cargar.
Las figuras deportivas eran conocidas por El Gráfico o Mundo Deportivo, entre otras, o por las figuritas con las fotos de los jugadores de fútbol, boxeadores, corredores de autos, etc., con las que jugábamos o se intercambian para poder llenar el álbum.

Encuentro con el “Mono”
Una tarde calurosa de 1948, sin poder precisar el día o el mes, sentimos ruidos de frenadas. El primero en llegar fue Domingo Frossasco, con quien cursábamos quinto grado en la “Escuela Doctor José Bianco” de Villa María, viajábamos en la exempresa de ómnibus “Iglesias”, de la cual uno de sus choferes era Peralta.
Cuando llegué, me encontré con un señor bien vestido y una joven embarazada, ambos ya habían descendido del auto, una voituré Ford con techo de lona, que estaba en la banquina mirando hacia el mismo lado del que venía. Mi amigo Domingo, que vivía cerca, les llevó agua, bebieron y el conductor miró el nivel del radiador.
En ese momento, lo reconocí y le dije a mi amigo… “¡Che, es Gatica!”. El hombre escuchó y dijo… “¿Pibes, me conocen?… Soy el famoso boxeador José María Gatica”.
A Domingo le dio un billete, no recuerdo su valor. Se les pasó el susto, saludaron y siguieron viaje, según dijeron, a las sierras.

Un segundo encuentro
Pero esta historia no terminó allí. En 1949, con Domingo bajábamos en la Terminal e íbamos a “La Madrileña”, comprábamos churros que, al llegar al paso a nivel de la calle Entre Ríos ya los habíamos terminado, y nos limpiábamos con la servilleta de tela en la que nuestras madres nos habían envuelto la merienda. Esto de los churros, posiblemente haya sido, sino todos los días, bastante seguido.
Una de esas mañanas, al pasar por el hotel “San Martín”, en Avenida Yrigoyen, yendo hacia el colegio, vimos que el vidrio de la confitería estaba empañado y una mano que lo limpiaba desde adentro… Nos detuvimos y… ¿quién era el que trataba de mirar hacia afuera?
¡Nada más ni nada menos que el mismo “Mono Gatica!”. Nos reconoció y nos hizo una seña para que pasáramos, así lo hicimos, estaba acompañado por dos personas y nos dijo: “¡Hola chicos…soy Gatica!”. Recordó aquel episodio y nos hizo servir, en otra mesa, sendas tazas de chocolate bien caliente con medialunas.
Le pedimos un autógrafo, que no pudo firmar, pues tenía su brazo derecho vendado, con un cabestrillo, ya que cerca de nuestra ciudad, viniendo desde Córdoba, había sufrido un percance que le ocasionó una lesión en el hombro.
Llegamos al colegio como a las 9 de la mañana, cuando dijimos lo que habíamos vivido en esa última hora, fuimos asediados por las preguntas de los compañeros y de los maestros, todos interesados en saber como era, como vestía, que nos dijo, etc. etc.
El director y los maestros ni se acordaron de retarnos, anécdota de una época con poca información, sin televisión, pero… ¡Que si éramos felices… sí que lo éramos!
Una respuesta oficial
Durante el gobierno del presidente Menem, cumplía funciones como asesora de la Subsecretaría de Coordinación General de la Presidencia de la Nación, la señora María Eva Gatica.
Ella había sido la beba que aquella mujer embarazada estaba gestando y a la cual conocimos cuando ocurrió aquel percance automovilístico del año 1948 en la curva de Sanabria.
Le escribí a su despacho de la Casa de Gobierno, comentándole la anécdota y me contestó agradeciendo el recuerdo. A continuación se presenta la imagen de su respuesta:

El final
“El Mono Gatica” había nacido en Villa Mercedes (San Luis) el 25 de mayo de 1925. Sus padres, muy pobres se trasladaron a Buenos Aires, donde José María era lustrabotas, mientras practicaba el boxeo.
Murió el 12 de noviembre de 1963, al caer bajo las ruedas del mismo ómnibus que lo conducía, tal vez haya trastabillado.
Mi amigo, vecino y compañero del colegio, con quien compartí esos singulares momentos, Domingo Frossasco, falleció hace varios años.
2 comentarios en “[Historias] Cuando el “Mono” Gatica se accidentó en la “curva de la muerte” en Sanabria”
Que lindo recuerdo comparte aquí amigo Julio, gracias por ello.-
Muchas gracias estimado Tomas..vivo este recuerdo como si lo estuviera mirando en video