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[Historias] El profe Fernando Signorini y Maradona en México 1986: “Si te decidís, ganás el mundial vos solo”
El preparador físico de Diego Maradona durante tantos años estará en Villa María los días el jueves 20 y viernes 21 de julio convocado por Deportivo Argentino. También entrenó a Messi, participó en cuatro mundiales y compartió vivencias con grandes estrellas del universo del fútbol mundial. Antes de su llegada, recordamos una anécdota que tiene como protagonista nada menos que a Maradona, antes de la consagración definitiva en México 1986.
-¿Qué tal profe?
-¿Cómo estás? Yo, la verdad, un fenómeno. ¡Hoy fue un día bárbaro, Pedro (Pasculli)!
-¿Por qué? ¿Qué te pasó?
-Mirá …. hoy me di cuenta de que todos estos tipos que vinieron para ser figuras del Mundial ¡son una manga de cagones!
-¡Nooooo ¿De verdad?
¡Creeme que sí! En uno de los diarios leí que Zico declaró que él prefiere una gran actuación de Brasil antes de su lucimiento personal, Platini, más o menos lo mismo. Rummenigge la misma música…
Hice un profundo, breve y premeditado silencio. Y agregué: “Y el que te dije …”. No alcancé a terminar la frase.

Aludido directamente y fuera de sí, Diego, en apariencia concentrado en la lectura, revoleó la revista y me gritó: “¡Pero vos que te creés, ciego de mierda, que es tan fácil como vos pensás!”.
¡Pero vos que te creés, ciego de mierda, que es tan fácil como vos pensás!
Con voz muy calma y mirándolo a los ojos, le respondí: “¿Fácil? ¡Facilísimo diría yo! Dios le da guantes al que no tiene manos. ¡Si yo tuviera tus condiciones, ya ibas a ver!”.
Quiso interrumpirme, pero fingiendo que estaba enojado, elevé el tono y concluí: “Convencete de una vez por todas, ¡cabeza de chancho! Si no, ¿para qué carajo hicimos todo lo que hicimos? Si te decidís, ganás el mundial vos solo. ¿Entendés?”.
Me fui a mi habitación mientras, en el corredor retumbaban las sonoras puteadas que me dedicaba, combinadas con las carcajadas de Pedrito.
A los dos días, en el desayuno, una mesa nos aguardaba con los diarios. Comencé a ojearlos hasta que un titular me provocó un enorme impacto. En letra tipo catástrofe podía leerse “Yo seré la figura del mundial” y debajo la foto de Diego con amplia sonrisa. “Ahora sí, ¡Listo el pollo!”, me dije.
Lo que siguió (para mí) fue una especie de “Crónica de una victoria anunciada”. Una experiencia fantástica.
Al término de la infartante final contra Alemania, ingresé al campo de juego invadido por centenares de enfervorizados hinchas y de pronto nos encontramos con Diego dentro del círculo central.
Aún me duelen los huesos por culpa del muy apretado (y emocionado) abrazo que nos dimos. En este momento se le ocurrió hacerme el regalo más preciado que hubiera imaginado.
Con voz quebrada, y lágrimas en los ojos, me susurró:»¡Gracias por todo, Fer!».
