[Historias] El tren de las dos guerras mundiales, de la victoria francesa a la venganza de Hitler

Donde los alemanes se rindieron ante los franceses y luego Hitler se los cobró “ojo por ojo”.

Escribe: JULIO A. BENÍTEZ – benitezjulioalberto@gmail.com

El tren fue construido como un simple coche restaurante de una línea de ferrocarril francesa, pero por las vicisitudes de las dos guerras se convirtió en un símbolo de victorias y humillaciones.

En 1918, la delegación alemana debió capitular dentro del vagón detenido en medio de un bosque, y en la Segunda Guerra, Hitler lo recuperó y lo llevó al mismo lugar para que los franceses se rindieran allí. Tras la revancha, lo hizo llevar a Berlín para exhibirlo.

De los actos conmemorativos del centenario de la finalización de la Primera Guerra Mundial, queda el recuerdo de la impresionante ceremonia realizada en el Arco del Triunfo, con la presencia de Donald Trump, Vladimir Putin, Ángela Merker, Emanuel Macron y casi todos los jefes de Estado europeos, y también con la cena de gala que tuvo lugar esa misma noche en el Museo de Orsay, con centenares de invitados.

Pero el hecho de mayor valor simbólico más potente de esa jornada del 11 de noviembre de 2018 fue mucho más discreto y tuvo como escenario un vagón de tren sobre las vías que se adentran en el Bosque Compiégne, a unos 80 kilómetros de París.

En ese vagón, acompañados por representantes británicos, aquel día, los altos mandos franceses impusieron a Alemania las condiciones del Armisticio para dar por terminada la Primera Guerra Mundial, y, en ese mismo lugar, pero el 22 de junio de 1940, Adolfo Hitler le impuso sus condiciones al mariscal Philippe Pétain para su rendición y la división territorial de Francia.

Escenario de la consagración de dos victorias, y de otras tantas humillaciones, “el vagón del armisticio”, como también se lo llama, podría haber sido además la locación de un tercer episodio de las grandes contiendas bélicas del siglo pasado –el de la rendición alemana en 1945– si no hubiese sido destruido dicho vagón.

Un largo y algo retorcido recorrido por los rieles de la historia para un simple – aunque lujoso – vagón que nació para ser coche comedor de una línea de trenes.

De coche de lujo a búnker militar

El CIWL 2419 –su numeración– de la Compiégne Internationale des Wagons-Lits, fue construido en 1914 en Saint-Denis y utilizado como coche restaurante hasta agosto de 1918.

Los viejos menús de la línea ferroviaria dejan constancia que estaba destinado a un público de alto poder adquisitivo, capaz de pagar los no pocos francos que costaba sentarse a sus mesas para degustar ternera salteada o carne de res bourguignon en el trayecto que unía París con el selecto balneario de Deauville.

En agosto de 1918, el comandante en jefe de las fuerzas francesas y aliadas, general Ferdinand Foch, lo hizo reacondicionar para convertirlo en su oficina ambulante. La guerra estaba por terminar y él necesitaba moverse de un lado a otro con su Estado Mayor.

Ese era su uso en noviembre de ese año, cuando los alemanes debieron rendirse ante las fuerzas aliadas en territorio francés. Lo lógico hubiese sido que las tratativas y la firma del cese del fuego se realizaran en el cuartel general francés del Frente Occidental, pero los franceses temieron que eso derivara en una masacre.

Senlis, la ciudad donde Foch tenía emplazado su comando, había sufrido un feroz ataque alemán. Sus habitantes fueron tomados como rehenes y su alcalde, ejecutado, antes de la primera batalla del Marne.

Hubiera podido pasar cualquier cosa si los pobladores veían llegar una delegación alemana, por más que fuera para rendirse y firmar la paz. “Estaba totalmente descartado que los enviados plenipotenciarios alemanes fuesen a la ciudad”, suele explicar a los visitantes el curador del Museo del Armisticio, Bernard Letemps.

Se decidió entonces que el vagón-oficina siguiera estacionado en el bosque cercano a Compiégne, porque era el lugar ideal, aislado, sin posibles intrusos, que además de seguridad permitiría hacer las cosas con discreción, como pretendía Foch.

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Fuente: Infobae

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