[Historias] La tenista del pueblo, que enfrentó a la elite y murió en el olvido

Mary Terán fue la primera tenista argentina que enfrentó a la elite, que la miraba de reojo, pese a sus victorias incomparables y quien abrió las puertas a la popularización del tenis, que rechazó el matrimonio con Perón y la mató el olvido, que la llevó a la muerte.

Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com

La memoria es una de las claves fundamentales en la idiosincrasia argentina. Muchos se esfuerzan por mantenerla activa, viva, pero otros trabajan por el olvido. Se montan maquinarias, se alimentan falacias, se ignora con dedicación, se extirpan fragmentos de la historia, consumiendo todo hasta que el olvido y la muerte se emparejan.

Mary Terán de Weiss es un caso emblemático de la desmemoria, que la arrinconó hasta su trágico final. Detrás de un salto al vacío, dejó una vida de gloria y triunfos. Pero también de romper esquemas, de acompañar a los humildes y desafiar con la mirada firme a la elite que barre todo y lo pone debajo de la alfombra.

Tenista popular

Mary Terán nació el 29 de enero de 1918 en Rosario en una familia de trabajadores. Su padre era el cuidador de las canchas y bufetero del Rowing Club en esa ciudad y se destacó en varios deportes al igual que sus hermanos, pero se enamoró del tenis.

El tenis, considerado como el “deporte blanco” con asientos reservados para unos pocos pudientes en aquella época, se encontró con una “foránea” que alteró el orden y popularizó esa actividad mientras otros le daban la espalda.

La carrera de Mary Terán habla por sus números: de 1.100 partidos internacionales, ganó 832; fue la raqueta número 1 de Argentina durante cinco años (tres de ellos consecutivos) en la década de 1940, ganó 28 títulos y llegó a ser considerada top 10 mundial, antes de los rankings oficiales.

Mary en las tapas de El Gráfico. En la imagen de la derecha, junto con Heraldo Weiss.

Sin embargo, la elite la valoró como “La Putita Rosarina”, durante un juego, en la voz de su mayor rival, Felisa Piédrola, partido que Mary perdió, ya que se retiró del set, ante semejante calificativo.

Ocurrió dicha situación en 1939, dos años antes de que llegara a la cima del tenis argentino y que relegara a la propia Piédrola, con quien también se enfrentaban por su ideología y por las diferencias que hacía la Asociación Argentina de Tenis.

Fue criticada por usar polleras muy cortas y a veces transparentes y por su identificación con el peronismo, mientras ella ganaba torneos y medallas en nombre de Argentina, y detrás de todo se enmascaraba, y aún se esconde, un rechazo clasista por el compromiso social.

El vínculo con Perón

Era la tenista del pueblo, sobre todo después de su brillante actuación en los Juegos Panamericanos de 1951, disputados en Buenos Aires, momento en que su vida dio un vuelco con la muerte de su esposo en 1952, en el mismo año en que falleció Eva Perón.

Los rumores, que corrieron rápidamente, manifestaban que estaban vinculados sentimentalmente y que “siendo ambos viudos, Perón le propuso unirse en matrimonio”, y que ella lo rechazó, porque su camino era otro.

Terán y Weiss, junto con el presidente Juan Domingo Perón.

El golpe de estado de 1955 sorprendió a Mary mientras disputaba el Abierto de Alemania Oriental y no volvió al país. Sus bienes fueron confiscados y desde una intervenida AAT se reiteraron las exigencias para que le prohibieran competir.

La oleada de olvido no pudo doblegar a la Federación Internacional de Tenis, que le permitió seguir jugando los torneos europeos, pero esa estocada fue la primera herida profunda.

Repuesta la democracia con la presidencia de Arturo Frondizi, Terán volvió al país, pero recibió el rechazo masivo del mundo tenístico. Solo el Club River Plate le abrió las puertas y la sumó a su equipo, pero las rivales no se presentaban a jugar contra ella, expresando un rechazo sin precedentes, que motivó la suspensión del Campeonato Interclubes de 1963.

La lucha

Mary devolvió el servicio y escribió una fulminante carta abierta en El Gráfico: “Mi situación constituye una inhumana e injusta persecución, alentada por el inconfesable deseo de evitar que vuelva al primer plano en mi deporte favorito. No tengo ni he tenido nunca nada que reprocharme y así lo atestiguan los innúmeros documentos que obran en mi poder, cuya publicación aclararía la equívoca situación de ciertos detractores actuales, que en su oportunidad se complacieron recibiendo aquello mismo que hoy censuran.

Continúa su carta abierta: “¡Qué fácil olvida la gente! Ahora algunos miembros del consejo directivo de la AAT apoyan con su silencio semejantes actitudes insultantes contra mi persona y ofensivas para una prestigiosa institución como es River Plate”.

Dolida y sin rivales, se alejó del tenis para siempre y se dedicó a sostener el local de ropa deportiva que habían fundado con Heraldo Weiss, mientras la depresión ganaba terreno.

Atrapada en el olvido y la humillación, Mary Terán se suicidó en 1984, a los 66 años, arrojándose del séptimo piso de un hotel en Mar del Plata, al que había llegado con unas amigas para acompañarla, después de otro intento de suicidio anterior.

Apenas cuatro años antes, libró su última batalla por un tenis más popular y en plena dictadura reunió más de 5 mil firmas y publicó una solicitada en el diario La Nación para apoyar a Guillermo Vilas en un conflicto económico con la AAT.

La invisibilización de Mary continuó tras su muerte. En 2007, la Legislatura porteña bautizó con su nombre al estadio del Parque Roca, pero la gestión de Mauricio Macri desarrolló una inventiva intensa para los eufemismos y las omisiones que evitaron su título en los carteles, tickets y materiales promocionales de los eventos.

Hasta que intervino el INADI y el nombre de Mary Terán fue reivindicado en el Rowing Club, donde tenistas históricas de nuestro país hacen conocer por primera vez su historia de lucha por su deporte favorito.  

Fuente: eldestapeweb.com

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