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Jóvenes pobres: Los más afectados por el desempleo y la precariedad laboral [VIDEO]
En Argentina, los jóvenes experimentan elevadas tasas de desempleo y precariedad laboral, las cuales a su vez presentan heterogeneidad según el nivel de ingresos de las familias.
La desocupación del segmento más joven de la población, entre 18 y 24 años, es de 13% y la tasa de asalariados informales asciende a 64%.
La informalidad en el primer empleo es el inicio de un ciclo vicioso: ingresos insuficientes y menor probabilidad de adquirir una mejor calificación y de acceder a un trabajo decente.
Informe: Idesa
El desempleo afecta más a jóvenes que provienen de hogares de menores ingresos: mientras que el 20% los de jóvenes más pobres de la población se encuentra desempleados, para los jóvenes de más altos ingresos, un 8% se encuentra en esta situación.
A esto, se suma la incidencia del elevado nivel de informalidad existente en el país: la tasa de informalidad de jóvenes entre 18 y 24 años asciende a 88% entre los más pobres y a 49% entre los de mayores ingresos.
La informalidad se traduce en que a menudo se gana el salario mínimo o menos, trabajos por jornadas extendidas, en situaciones insalubres y sin protección social.
Esta situación no se explica solamente por la baja inversión productiva y la legislación laboral vigente que desalienta la creación de puestos de trabajos. También es resultado de una baja formación en los jóvenes, y principalmente en los que provienen de hogares de menores ingresos.
El 37% de jóvenes pertenecientes a los deciles de más bajo ingreso no termina el secundario y apenas un 15% inicia estudios universitarios. La situación en el caso de jóvenes provenientes de familias con mayores ingresos es diferente: si bien más del 80% termina el secundario, apenas la mitad continúa con estudios superiores.
Estos datos muestran que la proporción de jóvenes entre 18 y 24 años que termina el secundario es baja y aún menor en el caso de estudios superiores. Además de la elevada heterogeneidad según el nivel de ingresos de las familias.
¿Qué se puede hacer?
- Generar mecanismos para la inserción laboral juvenil:
Modernizar leyes laborales: formulando las mismas de manera que promuevan la creación de puestos de trabajo registrados, permitan combinar la educación con prácticas laborales y estimulen el empleo joven.
- Modificar la formación educativa y laboral:
Modernizar la educación: que las escuelas y universidades implementen modalidades de enseñanza más tecnológicas que ayuden a mejorar la calidad y la continuidad educativa, lo cual contribuye a mejorar la empleabilidad (en términos de potencialidad de obtener un empleo) de los jóvenes.
Un secundario orientado hacia el mercado laboral: en Argentina se prepara para la universidad, y se desatiende a los jóvenes cuyo proyecto es empezar a trabajar, los cuales en su mayoría son los que provienen de hogares de más bajos ingresos. Hay que crear modalidades donde se combine la educación y la formación para el trabajo, para darle opciones a los jóvenes que no proyectan seguir estudios superiores cuando terminen la secundaria.