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La “sarasa” presupuestaria y la economía que se viene
Escribe: Julio César Nieto
En medio de un blooper por parte del ministro Guzmán, el Gobierno presentó su primer presupuesto. Recordemos que los presupuestos se presentan en la segunda mitad de cada año, de modo que el actual, sin aprobación y algunos retoques, fue iniciado por la gestión anterior.
Entre las proyecciones, se estima un Dólar a $101,60, Inflación al 28%, Crecimiento del 5,5% y un Déficit fiscal en el orden del 4,5%.
La historia de los presupuestos, no es solo que nunca se cumplen, sino que siempre se calculan sin devaluaciones o crisis de por medio. En un país con cuarentena inflexible, alta inflación, crisis de deuda y caída en la actividad económica, proyectar expectativas favorables resulta casi inviable.

Los desafíos
El 2021 se presenta con dos grandes desafíos: en el plano local, la flexibilización o levantamiento de la cuarentena; y en el internacional, la re-negociación con el FMI.
En lo local, si el Gobierno no cede en flexibilizar la actividad económica, le será sumamente dificultoso prever una leve recuperación, con el rebote que la economía espera para el 2021.
Si bien, el ministro sorprendió en que el Presupuesto 2021 se financiará en un 60% con emisión monetaria, se debe a que la renegociación con Fondo llevará casi todo el próximo año.
En este punto, claro está, que las renegociaciones con el FMI siempre se traducen en menos gastos y más ingresos. La hoja de ruta que se le exigirá a un Gobierno sin Plan Económico, sería una serie de medidas en cuanto a reformas tanto impositivas como previsional.
La ‘sarasa’ presupuestaria para los próximos años, no deberá una vez más ser un papel pintado a incumplir. En medio de una elección legislativa, cómo las de medio término prevista para el año próximo, el Gobierno enfrente un enorme desafío, no solo económico, sino, además, político.