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Los “Locos de la Azotea” en Villa María: Los inicios del fenómeno de la radio en la ciudad
En los orígenes de la radio en Villa María convergen factores como la innovación tecnológica y el despliegue mercantil. También en esos primeros años del siglo XX se configuró una audiencia para el nuevo medio de comunicación y un mercado para los sofisticados artefactos. Presentamos aquí datos de ese proceso inaugural.
Escribe: Dr. Adrián Jesús Romero (Docente Investigador UNVM)
Villa María se vinculó tempranamente con el fenómeno radiofónico con su primera emisora comercial en el año 1927. La estación local “operaba bajo las características de «Broadcasting Villa María», desde el atardecer hasta la noche” (Calvo, 1989, p. 180).
Ocupaba una casona en calle Buenos Aires 1184, frente a lo que por entonces era el Mercado Colón y hoy es plaza Centenario. Se trataba de emisiones realizadas a través de una antena y desde un transmisor Hartley modificado de 100 vatios.

Unos pocos años antes, la noche del 27 de agosto de 1920, había ocurrido la primera transmisión sonora de música desde el Teatro Coliseo en la ciudad de Buenos Aires.
Este hecho suele marcarse como el inicio de la radio en Argentina (Sarlo, 1992, p. 110; Tobi, 2008, p. 88). La experiencia radial porteña se expandió en años 20, con unas catorce emisoras a las que se le sumaron, al decenio siguiente, radios La Nación, Sarmiento, Rivadavia, El Mundo, y Radio del Estado, entre otras (Matallana, 2006, p. 32).
En la ciudad de Córdoba, en el año 1926, comenzó a emitir “Y-4” desde el Cine Real y al año siguiente, precisamente el 12 de agosto, salió al aire la primera emisora de Córdoba con continuidad: LV2, con estudios en calle San Lorenzo 339. (Gesumaría, 2008, p. 14).
La ciudad en los años 20
El núcleo urbano que configuraba a Villa María en la década del 20, con más de 10.000 habitantes y su status de ciudad alcanzado en el año 1915, estaba compuesto por un conjunto de comercios y viviendas que se expandían a partir de la estación de trenes. La población rural, concentrada particularmente en la agricultura y la lechería, constituía una colonia de consumidores regulares para el mercado local.
La electricidad era provista por la Compañía Central Argentina, con sede en Gral. Paz 183 y teléfono 277, y por esos años promovía el uso hogareño de artefactos eléctricos.
La oferta del servicio de electricidad originó el desarrollo de comercios especializados tanto en materiales e instalaciones como en reparaciones. Uno de estos negocios, fundado en 1904, era la casa “Ramón Vijande”, de Corrientes 1084.

Por el año 1923 era agente exclusivo para toda la región de los aparatos Delco Luz, “una usina para luz y fuerza motriz de uso familiar. Indispensable para estancias y casas de comercio de la campaña”, según el aviso publicado en el Almanaque Guía de El Trabajo de ese año.
Los primeros sonidos
En Argentina, fueron precisamente los técnicos y los aficionados quienes entre los años 1915 y 1920 comenzaron a experimentar, en sus hogares o talleres, con la transmisión de sonidos por medio de ondas hertzianas en prácticas de radiotelefonía con equipos de elaboración casera (Tobi, 2008, p.76).
Aparecieron publicaciones especializadas y la prensa periódica creó espacios para el fenómeno radiofónico, constituyendo una comunidad de interesados que, con rudimentarios aparatos construidos con sus manos, en ocasiones eran emisores y en otras oyentes.
A ese universo de la reparación de aparatos eléctricos también pertenecía Miguel J. Lorenzati que para el año 1928 tenía su local en calle Rivadavia 450, con teléfono de la Unión Telefónica N°178.
Era agente directo de Radio Crosley y además construía receptores y transmisores, según un aviso publicado en la página 8 de El Heraldo del 17 de septiembre de 1928. “Radio Lorenzati”, tal el nombre del comercio, aseguraba la venta de accesorios y repuestos, surtido completo para los aparatos de radio, además de acumuladores, baterías y equipos de iluminación.


Por esta vía es que se origina otra experiencia radiofónica precursora como fue la estación radioemisora LU 9 HF, propiedadde Lorenzati y de cuya existencia revela una noticia publicada en El Heraldo en su edición del 10 de septiembre de 1929.
Allí se anuncia la transmisión, en combinación con el Club Sarmiento, de los resultados del quinto certamen automovilístico local.
De este modo, la radio se convertía gradualmente en un fenómeno comunicacional también en Villa María y su consumo incipiente en los hogares ocurría a partir de unos voluminosos aparatos receptores que estimulaban la renovación de la oferta de los comercios locales.
Nombres que se sumaron
Algunos otros técnicos también se animaron a la reparación y a la fabricación de equipos destinados a recibir las emisiones originadas en las ciudades de Córdoba y Buenos Aires. El periódico local Tercero Abajo publicó en el año 1938 el título “Nuestro Marconi” con el siguiente texto:
“En todos los pueblos hay figuras que se destacan por la alta consideración que el pueblo brinda a determinadas figuras; en el nuestro se destaca por esa simpatía don Alfredo Vijande, muchacho lleno de méritos y simpatía popular”.
La noticia precisaba que estaba “su taller de electricidad, de rebovinados (sic) y otras, en la calle Corrientes 1070. Teléfono 371”. Ilustra el escrito una fotografía del hijo de Ramón Vijande sentado a la mesa de trabajo.
El carácter precario de los receptores de elaboración casera fue superado gradualmente con la innovación técnica pero la recepción nítida y persistente aún no era posible. Por esa razón, los avisos comerciales de los aparatos que salían a un mercado en expansión son ricos en detalles acerca de sus componentes y posibilidades de sintonía.
Beatriz Sarlo (1992) precisa que, en este comienzo promisorio, el universo de la radio se dividía por lo menos en dos sectores. Por un lado, el de los radioaficionados, buscadores nocturnos de mensajes enviados por pares en un circuito con iguales posibilidades técnicas en emisión y recepción. Por otro lado, se configura un grupo oyente de radio en aparatos comprados y que consume como pasatiempo las broadcastings aún no consolidadas todas como empresas comerciales.
Avances tecnológicos y competencia
En la década de 1930, Lorenzati promocionaba la venta de “receptores radiotelefónicos superheterodinos Radivoz, Lo más perfecto y eficiente de los receptores ultramodernos”. Este tipo de receptores funcionaban, indica Gutiérrez Reto (2008), “batiendo la señal proveniente de la antena con otra producida por un oscilador de frecuencia variable. El resultado es una conversión a una frecuencia fija, de orden mucho menor a la frecuencia de entrada” (p. 100).

Demoró su desarrollo comercial el elevado costo de emplear entre 4 y 8 válvulas cuando no se justificaba en un momento en que existían pocas emisoras y no era imprescindible una selectividad precisa.
Los anuncios en la prensa local también permiten advertir la competencia entre los talleres dedicados a la reparación de los aparatos. En el periódico partidario Doctrina Radial del 30 de abril de 1936 resulta claro este aspecto al leer el texto publicitario: “Hay muchas personas que arreglan Radio. Pero muy pocas que trabajan a conciencia y que cuidan los intereses del cliente. Nosotros trabajamos a conciencia y le cobramos exactamente el Valor de la Compostura. Radio Ericsson. Pedro Buconic. Mitre y Garibaldi”.

El 9 de marzo de 1936 se inauguró el local de calle Corrientes 1049 donde Mariano Mata fabricaba y reparaba aparatos receptores de radios. Luego mudaría su comercio a calle San Martín 266 desde donde operó como mayorista en radiotelefonía y, como fabricante, registró la marca Onesmir.

Asimismo, en un comercio ubicado en calle José Ingenieros 38 y teléfono de la Unión Telefónica Nº 447, funcionaba un taller de reparación de radios y era agente exclusivo de los aparatos marca Philips. Se trataba de la firma Cylter, Castaño y Lisa Técnicos En Radio, según el desglose de la sigla.
Con la modalidad de altoparlantes, en octubre de 1936, comenzó sus transmisiones como Publicidad Cylter, propiedad de los señores Castaño y Julián Lisa Pagliero.

Un aviso en la Guía Urbana y Zona del año 1937 destacaba la potencia de las bocinas colocadas en el techo “cuyo alcance abarca 10 kilómetros de noche, de día cinco”. Los altoparlantes tenían la inscripción “Radio Cylter” y en una marquesina se leía “Philips Radio. Taller técnico para toda clase de aparatos”. Además, la empresa tenía ya “camión sonoro”.
El mencionado Miguel Lorenzati también tenía por entonces un furgón de “Cine Sonoro” con el cual hacía publicidad callejera. Era además propietario de un local comercial en el centro de la ciudad desde donde emitía por una red de altoparlantes contenidos periodísticos y artísticos (Chirino, 2020).
Adrián Romero es Docente Investigador, Profesor Adjunto de Introducción al Periodismo (Universidad Nacional de Villa María)
Referencias bibliográficas
Calvo, B (1989)Historia de Villa María y sus barrios. Villa María, Argentina: Ediciones Municipalidad de la Ciudad de Villa María.
Chirino J. (2020). La radio en Argentina cumple 100 años, en Villa María 93 en El Diario del Centro del País. Recuperado de: https://www.eldiariocba.com.ar/cultura/2020/8/23/la-radio-en-argentina-cumple-100-anos-en-villa-maria-93-27082.html
Gesumaría, Eduardo (2008) Apuntes de la historia de la radio y televisión de Córdoba. Córdoba, Argentina: Universidad Blas Pascal.
Gutiérrez Reto M. (2008). Dispositivo radiofónico y vida cotidiana en los inicios de la radiodifusión en Fernández J. (Director), La producción de lo radiofónico (pp. 91-107). Buenos Aires, Argentina: Editorial La Crujía.
Matallana, Andrea (2006) “Locos por la radio”. Una historia social de la radiofonía en la Argentina, 1923-1947. Buenos Aires, Argentina: Editorial Prometeo.
Sarlo, B (1992). La imaginación técnica. Sueños modernos de la cultura argentina. Buenos Aires, Argentina: Nueva Visión.
Tobi X. (2008). El origen de la radio. De la radioafición a la radiodifusión en Fernández J. (Director) La producción de lo radiofónico (pp. 75-90). Buenos Aires, Argentina: Editorial La Crujía.
Fuentes
Almanaque Guía de El Trabajo Año 1923
Guía Urbana y Zona Año 1937
Diario El Heraldo Años 1928-1929
Diario Heraldo Años 1930-1933-1935-1936
Periódico Doctrina Radical Año 1936
Periódico Tercero Abajo Año 1938