Los primeros años de la futura ciudad del centro del país

Villa María – 153º Aniversario

 

Escribe: Julio A. Benítez (benitezjulioalberto@gmail.com)

Reorganizada la Nación y Bartolomé Mitre en la Presidencia de la República, la montonera cede paso a paso, sus dominios a la civilización, materializada por el riel, los alambrados y el arado.

La libertad es una garantía al amparo de la ley, y a su sombra, hombres de todas las latitudes (españoles e italianos en su gran mayoría), buscan en las praderas argentinas el bienestar social que la fertilidad de sus tierras promete “a todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar este suelo”.

El riel, Arquímedes del progreso argentino, emprende la ruta de sus paralelas desde la ciudad de Buenos Aires hacia el inmenso desierto de la Pampa sin fin, y allí, donde angustiaba el grito de guerra del salvaje, suenan las dianas de las sirenas de las locomotoras, que van creando aquella riqueza y aquel bienestar prometido a los hombres de buena voluntad.

La ciudad de Buenos Aires se halla unida a Rosario por vía fluvial, y a 400 kilómetros de esta se encuentra Córdoba, la doctoral metrópoli mediterránea, que anhela y gestiona por intermedio de sus representantes más influyentes, ser incorporada a la nueva vida que propulsa el vapor de la locomotora.

Una ley del Congreso Nacional cede al Central Argentino (empresa Británica), la concesión a título gratuito, de una franja de tierra de dos leguas de ancho desde las cercanías de Rosario a Córdoba, por cuyo centro la empresa se obligaba a construir una línea férrea que uniría ambas ciudades y por consecuencia, Córdoba-Rosario-Buenos Aires.

El rol de Ocampo

La nueva vía se proyectó en principio siguiendo el antiguo camino de las postas, Cruz Alta, Fraile Muerto (actual Bell Ville), Villa Nueva, donde debía cruzar el Ctalamochita, pero don Manuel Antonio Gregorio Ocampo, político influyente en las altas esferas nacionales y diputado al Congreso, consiguió que el trazado siguiera la banda norte del río, que era de su propiedad.

El señor Ocampo hace trazar el plano de una futura ciudad en sus tierras del “Paso de Ferreira”, que es autorizado por las autoridades provinciales, eximiendo a sus tierras para que no entren en las dos leguas de ancho concedidas al Central Argentino.

Previsión acertada de aquel hombre, que fue por si sola la base de muchas fortunas de personajes, entre otros, como Martín Urquijo y Carlos Vidal, españoles que compraron esas tierras al ferrocarril y que realizaron estupendos negocios, asesorados por expertos abogados en este tipo de comercios inmobiliarios.

El plano

El 25 de setiembre de 1867, don Pablo Barrelier, francés, apoderado de don Manuel Ocampo, envía al gobierno el plano de la villa para que el perito del Departamento Topográfico don Santiago Echenique lo registre en el archivo, determinando los puntos para construir edificios públicos.

Para estos fueron concedidos los solares C y D de la manzana 64, los que son aceptados por el gobierno que dio conformidad al expediente ordenando su archivo.

 

La primera autoridad

Para guardar el orden y evitar el expendio de bebidas espirituosas entre el personal constructor de la vía férrea, la Municipalidad de Tercero Abajo nombra comisario de la estación a don José Romero que fue de hecho la primera autoridad de la villa. El uno de diciembre de aquel año el comisario pasa nota a la Municipalidad que se había declarado el cólera en la nueva estación.

Llega el tren

¡1868! Viejos algarrobos ceden su suelo secular al riel que avanza tesonero. En los montes del “Paso de Ferreira”, el bramido del puma, antes dueño de la selva, se aleja para dejar paso a la locomotora que cual un heraldo de gloria avanza desde el litoral entonando el himno de la paz y el trabajo.

En el centro del plano mandado trazar por Ocampo, se levantaba la actual estación del Central Argentino, que la empresa bautizó con el nombre eufónico y poético con el que Ocampo había bautizado su ciudad en el papel, en homenaje a su hija predilecta.

¡Villa María, la hija del riel!, acaba de nacer al concierto de los pueblos argentinos. El Ferrocarril designó con el nombre de Villa Nueva a la Estación, pero al fin adoptó el de Villa María dado por su fundador.

Primeros edificios

En la Aldea, que solo existía de nombre trazada sobre un plano, se empiezan a levantar los modestos edificios de los primeros días, y frente a la estación ferroviaria el español José Garmendia y el francés Bernardo Lacase, de hecho, los primeros pobladores de la futura Villa María, que eran troperos-comerciantes y siguiendo la punta-rieles negociaban con las cuadrillas constructoras, hallaron este lugar propicio para establecerse renunciando a la vida ambulante.

Por cierto, que ambos alcanzaron la ambicionada fortuna al abandonar sus países de origen y pronto otros pioneros se sumaron a ellos, como el gallego don Joaquín Pereyra, que pronto sería el nuevo dueño de la aldea, ya que su visión de futuro de esta zona lo impulsó años más tarde a realizar el negocio que ya había planificado.

 

 

Nuevos vecinos

Luego llegaron, entre otros, los señores Pedro Salas, José María Maidagan, Víctor Aldama, José Landía, José Arana, Florencio Arrázola, José Sugasti, Domingo Villasuso, Bernardo Fernández y don Marcelino Arregui, quien sería después socio de Joaquín Pereyra.

Todos ellos casi gallegos y vascos, a quienes se fueron sumando los italianos Domingo Olivero, Antonio Colombo, José Ciámpoli y Torcuato Vechi, como así también el suizo Esteban Stouché.

Una gran zona del norte de la campaña, que también alcanzaba al noreste, abundaba de ganado de toda especie, convergía a Villa María, dando impulso a su comercio que nació pujante y activo desde sus primeros días.

Dicha zona era residencia de estancieros notables algunos, ricos, muy ricos otros,  como Julián Nóbrega, Samuel Ceballos, Benito Guevara, José Ceballos, Agapito Lazcano, Enrique Araya, Samuel Moyano, Antonio Ceballos, Luis Beltrán Gómez, los hermanos Gil, Toribio Quiñones, los Dantes, los  Lencinas, los Balderramos, Ramón Garay, la familia Neyra, Arroyo, Delgado, Mayorga, Oyárzabal, Días, Pedernera y muchos otros que quedaron en algún escrito que se ha perdido en el transcurrir del tiempo.

Septiembre de 1868

En setiembre de 1868 se crea la pedanía de Villa María independientemente de la de Villa Nueva y se designa primer Juez de 1ª. Instancia a don Gustavo Bonafé, empleado ferroviario, que renunció a su cargo el 18 de enero de 1869 y fue nombrado en su lugar el señor Belisario N. Ortiz.

En 1871 se inaugura el Ferrocarril Andino, empresa del Estado, que une Villa María con San Luis y poco más tarde se extendió hacia Mendoza y San Juan. Esta nueva línea férrea acrecienta la importancia  de  su comercio y crece convirtiéndose en gran exportadora de toda clase de frutos del país e importando muchas y variadas mercaderías del litoral, vía Rosario,  para una clientela cada día más numerosa. Y en 1888 se convirtió en realidad la vía férrea Villa María-Villa Nueva-La Carlota-Rufino.

 

 

Capital de la República

Ese mismo año, 1871, el reducido vecindario fue sacudido por un notición, que más bien se parecía a un cuento de hadas. Por Ley del Congreso de la Nación, Villa María había sido declarada Capital Federal, después de votaciones en las que fueron propuestas, Rosario, Córdoba, Fraile Muerto, Villa Nueva, Las Piedras y Villa Constitución.

Los vecinos festejaron con cohetes y música, pero el presidente Sarmiento vetó la ley por carecer Villa María de los elementos sociales, administrativos y políticos necesarios y las personas de edad y con fortunas se negarían a habitarla, y además por la insalubridad del paraje, entre otros motivos.

 

El primer teléfono

Había trascurrido apenas 4 años desde su fundación, y la aldea ya contaba con telégrafo internacional a Valparaíso bajo la dirección de don Alejandro Voglino, quien además realizó pruebas muy positivas para establecer comunicaciones telefónicas con la ciudad de Córdoba, utilizando los cables del telégrafo ferroviario.

Diferencias con Villa Nueva

La creación de la Pedanía y Juzgado de Paz en Villa María, fue el primer desgarro producido en la lucha que se estableció con Villa Nueva donde funcionaban todos los poderes.

Y la segunda victoria de la naciente población fue la creación de parroquia propia, en 1874, siendo el primer párroco fray Anselmo Chianea. Se levantó la modesta capilla donde hoy funciona la Municipalidad, Mendoza 850.

El nuevo párroco, Bernardino Maciel, tuvo a su exclusivo cargo todo lo concerniente a la comunicación con las distintas jurisdicciones de las localidades vecinas. Todavía no existían escuelas oficiales, salvo la que funcionada en la Municipalidad, junto con la capilla.

Biblioteca fallida

El presidente Sarmiento donó el material para establecer una biblioteca única para Villa María y Villa Nueva, la que no tuvo el cuidado necesario. Y la poca afición a la lectura de los pobladores y el antagonismo entre ambas localidades hicieron que la misma tuviera precaria vida.

El progreso

La década más propicia para el progreso de Villa María fue la comprendida entre los años 1880 y 1890. Ocupada la presidencia por el general Julio Argentino Roca, la inmigración europea tuvo un gran incremento, principalmente desde Italia y España.

Y el principal movimiento comercial local, el asentamiento de campesinos en los lugares propios para el labriego de la agricultura, hicieron que don Joaquín Pereira en sociedad con don Marcelino Arregui (dos partes por una) le compraran las tierras en 1880, a don Manuel Anselmo Gregorio Ocampo.

La extensión tenía el río Ctalamochita como su límite sur de una legua y 26 cuadras, que se extiende 70 cuadras hacia el Norte y 60 cuadras de Este a Oeste, (según plano) donde a través de los años Villa María, la hija del riel, demostrará a la Nación los progresos que fue obteniendo en todos los órdenes de una población muy bien organizada.

  • Fuentes:
  • “Asociación Española de Socorros Mutuos de Villa María y Villa Nueva” Nº 12 – Octubre 12 de 1932” – Talleres Gráficos Manuel del Caño – 11 de octubre de 1932.
  • “Ellos la Hicieron”- Autor Héctor Zanettini – Talleres Gráficos Dealer Cop – Setiembre 2009-Historiador recientemente fallecido Q.E.P.D

Foto de portada: Córdoba de Antaño – Villa María

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