[Miradas] Lo triste de llegar a los 80…

Escribe: Roberto Alassia

Les cuento lo que me pasó, porque a esta altura de mi vida no me arreglan con un chupetín.

Mi Sra. debió hacerse una serie de estudios por el Pami, que es lo único que nos dejaron, luego de aportar toda una vida de trabajo activo también a la obra social del Seguro, quienes por la antigüedad de aportes al jubilarnos nos regalaron, así lo manifestaron, el servicio de la prestataria.

Luego vinieron nuevas disposiciones y nos retiraron dichos servicios, ya que teníamos que optar por PAMI o por OSSEG.

Lo curioso es que fue un regalo (obra carta en mi poder) y ahora lo retiran.

Me pregunto si usted para el aniversario de un amigo le hace un presente, tras el paso del tiempo va y se lo retira, total ya cumplió en principio la función, ¿está bien?

Volviendo a lo del martes 6, llegamos con la orden de la médica a un laboratorio de la ciudad y, sorpresa, de los 18 análisis, sólo autorizan 12, mientras a los otros 6 hay que abonar la mísera suma de 55 mil pesos de la fuerte moneda argentina.

Hecho esto, me fui a abonar la cuota de la TV por cable, y me encuentro con que aumentó un 5,2%, poniendo por lo tanto ahora unos 37 mil de nuestra fuerte moneda.

Los remedios farmacéuticos otorgados por el PAMI, también tuvieron su correspondiente incremento.

El aumento de la jubilación mínima es una vergüenza y se nos siguen riendo en la cara.

El fútbol y las carreras de autos cada día tienen más protagonismo en un país en donde la clase media se cae a pedazos. Cito solo un ejemplo: hoy para participar un fin de semana solo en TC, la categoría con más historia en el país, si quiere estar entre los mejores 10 deberá abonar digamos peso más, peso menos, unos 45 mil verdes.

Habría mucho más para hablar. En el fútbol los movimientos de las barras de un punto a otro del país, ni hablamos de cuando viajan afuera, son otro claro ejemplo de que para algunas cosas hay dinero.

Estas son cosas que entretienen al grueso del ciudadano común, que no se da cuenta que nos estamos recontra fundiendo.

Salvo los políticos y los ricos (que siempre fueron ricos), no sienten el cimbronazo, porque sus entradas cada día son más abultadas. La clase media va a un empobrecimiento que, de seguir así no va a poder poner un plato de comida a las doce y, menos, de noche. A algunos, quizá, ya les esté sucediendo.

Con el lema común “sálvese como pueda”, seguimos avanzando en un país lleno de mentirosos que en campaña política ofrecen el oro, el moro, mientras después, a lo único que se dedican es a ver cómo pueden abultar sus ingresos, el de ellos y sus parientes para vivir como pachá el resto de sus días.

Como ese dicho que dice QUE DIOS Y LA PATRIA ME LO DEMANDEN, jamás se cumple. Cada gobierno copia, y mejor, la manera de enterrar al pueblo.

Les aclaro que con los 80 bien vividos me da mucho asco lo que pasa en mi MARAVILLOSO país.

Me «robaron» con artilugios uno de los tantos gobiernos desastrosos, con algún consentimiento de empleados que sabían ensalzar con gran habilidad a jóvenes dueños que, embelesados por su juventud, la buena vida y las herencias recibidas, jamás se preocuparon por lo que era el trabajo propiamente dicho de la empresa.

Hay tanta historia para contar, que la dejamos acá.

Lo que duele es llegar a los 80 y ver que él sistema te quiere eliminar, como si muchos de los que hoy están en esa actitud, no les pasará más adelante lo mismo que a uno.

Ojo, no soy un resentido social, simplemente un laburante de toda la vida, que con gran esfuerzo llegó a lo que llegó, a las 8 décadas.

El mismo camino les deseo transiten mis hijos y nietos de trabajadores con corrección, por lo menos fue lo que traté de enseñarles lo que me inculcaron mis padres. No de holgazanes y vagonetas, aunque DIOS SÓLO LO SABE.

Cierro con el fervientemente deseo que todos lleguen a mi edad para que se den cuenta que no soy un quejoso.

Simplemente quiero un país libre de corruptos, en donde se proteja a los ancianos como se debe. No que se los quiera eliminar del sistema cobrando una miserable jubilación.

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