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[Música e Historia] Don Ata y los ejes de la carreta en una canción
“…si a mí me gustan que suenen pa´ que los quiero engrasaos…”
Escribe: Leo Muñoz
Risso y Yupanqui
El poeta uruguayo Romildo Risso (1882-1946) vivió varios años en nuestro país, conociendo durante su estadía en Argentina a Atahualpa Yupanqui (1908-1992). Fruto de la amistad entre los artistas, el narrador charrúa y el trovador criollo, surgirán poemas y canciones, una de ellas “Los Ejes de mi Carreta”, grabada en la década del 40 en RCA o quizás antes en Uruguay.
Es habitual que muchas personas supongan que la emblemática milonga es sólo de Don Ata, ya que junto a “Luna Tucumana”, son quizás las dos más conocidas expresiones musicales que lo muestran a Yupanqui exactamente en su propia dimensión, hombre de caminos, pensador profundo desde la simpleza cotidiana, un orejano, sin marca de propiedad.
Las Carretas
Llamado “navío de las pampas”, las carretas eran el transporte habitual de todo tipo de mercadería en los caminos virreinales y de la Patria joven. Construidas sólidamente en madera, con toldo de cuero, tirado por yuntas de bueyes, sobre su par de ruedas llevaron los productos de la tierra, mercaderías que llegaban del extranjero, las cargas de los ejércitos patriotas, familias completas, los sueños de quienes migraban.
Las tropas de carretas con ritmo acompasado surcaban la tierra, reunidas para ayudarse en caso de ataques de indios, también de ladrones. Las ciudades tenían sus “plaza de carretas”, como la de Miserere en Buenos Aires; en Villa María la actual Plaza Manuel A. Ocampo (Plaza del Este) también era conocida como “Plaza de las Carretas” originalmente, como ocurría con otra en Villa Nueva, lugares donde llegaban estos transportes.
El Gaucho y su Soledad
Esta milonga no presenta a un gaucho montado, sino a uno en carro, en ese rumbo Yupanqui también escribió “El Carrero”, con una hermosa letra.
El gaucho está rumiando su soledad, sin dejar que le afecte lo que digan del ruido de las ruedas con el eje, y hombre rebelde, nunca los va a engrasar, es un cimarrón.
El origen de la palabra gaucho tiene varias explicaciones, la etimología más cercana es del vocablo quechua “huachu”, que significa “sin padres”, un huérfano solo en la inmensidad de la pampa.
La música trae un tiempo de valores viriles, de paisajes ya perdidos, de soledades ya casi inexistentes, cuando el hombre se veía cara a cara con la naturaleza, quemado por el sol, azotado por el viento y la lluvia, besado por la luna y las estrellas, mientras unas brasas calentaban el agua para saborear uno mates mirando la inmensidad de un cielo estrellado.
“Los Ejes de mi Carreta” (R. Risso – A. Yupanqui)
Porque no engraso los ejes
me llaman abandonao
si a mí me gusta que suenen
pa´ qué los quiero engrasaos.
Es demasiado aburrido
seguir y seguir la huella
andar y andar los caminos
sin nada que me entretenga.
No necesito silencio
yo no tengo en qué pensar
tenía… pero hace tiempo
aura ya no tengo más.
Los ejes de mi carreta
nunca los voy a engrasar

