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[OPINIÓN] Argentina, un país en la cornisa
Escribe: Cristina Pablos
Hace 15 días, el Frente de Todos lanzó su campaña ante la Mesa del Hambre.
El presidente prometió aumentar el número de beneficiarios con subsidios para alcanzar los 4 millones de personas y hasta jóvenes de 14 años. Dijo que “el dinero que enviará el FMI por la pandemia no lo usará para pagar deuda alguna, sino que aumentará la ayuda a los pobres”.
Les darán $9.000 en vez de los $6.000 e irá en aumento, según la cantidad de hijos, hasta llegar a los $12.0000. Aumentarán, además, la tarjeta Alimentar para la compra de alimentos saludables (carne, lácteos, verduras y frutas). ¿Quién controlará que, en vez de eso, compren cerveza?
En este plan el gobierno invierte $200 mil millones de pesos. Agregó Alberto Fernández, sacando cuerpo, que “los acreedores tendrán que esperar”, siguiendo el libreto de CFK. Es decir, defaultearemos por 10ª vez, por eso el mundo cree (y con razón) que Argentina es un defaulteador serial.
Fernández retó, como es costumbre, a los formadores de precios. ¿No se da cuenta de que es el mismo Estado el que produce inflación al darle a la maquinita? Tenemos un Estado demasiado inflado y sin moneda. En un acto de bravucón de barrio, el presidente dijo que tampoco le pagarán al Club de París. Veremos que opinan los 180 países miembros del FMI.
¿No hubiese sido más conveniente ayudar a las Pymes para que puedan dar trabajo y dignificar a la gente? Los gobernantes, desde el presidente hasta el último pinche, no resignaron ni 10 centavos de sus abultados sueldos porque eso “sería demagogia” (¿?) No, mejor apelar al rescate populista, dinero para todos y todas, que pagan los que trabajan. La inflación es un problema de los gobiernos, no de los formadores de precios, que, obviamente, hacen su negocio.
Los números dicen que el sistema tarifario está diseñado para favorecer a los ricos. El modelo de subsidios aplicados a la electricidad y al gas natural entre 2007 y 2015 dio como resultado que: el 20% más pobre de la población recibía el 14,4% del total de subsidios a la electricidad mientras que el 20% más rico recibía el 26,1%. En cuanto al gas natural los pobres recibían el 9,7% y los más ricos el 31,7%. Quieren repetir la receta, no importa que se enojen Grabois, D´Elia, Pérsico, referentes de movimientos sociales.
El gobierno agregó cuatro impuestos desde que asumió: 1) a las ganancias a las empresas, 2) impuesto país, 3) a la riqueza y 4) retenciones al agro. Desde el 2008 la inflación subió 1.200% y los salarios 140%.
Por Europa

Fernández se fue a Europa en una gira de oxigenación de la toxicidad que lo rodea dentro de los suyos, especialmente su jefa. Fue a pedir ayuda (limosna) a los países que menos relevancia tienen en el Fondo.
En Portugal dijo que le pediría al FMI cambiar las reglas (¡!) y felicitó al presidente portugués por la forma en que habían salido adelante de una crisis similar a la nuestra; pero Portugal no lo hizo con subsidios: lo hizo con el 20% de imaginación y el 80% de transpiración.
En España, el “profesor” Fernández recibió clase de Derecho de primer año cuando Pedro Sánchez dijo que “ninguna ley está por sobre la Constitución” y que, para salir de la pandemia hay que “vacunar, vacunar, vacunar”.
En Francia mejoró un poco la performance y terminó su peregrinaje con el Papa, seguramente para pedirle un milagro, lo único que nos puede salvar. Al día siguiente tuvo una reunión con Georgieva que parece fue buena, veremos qué opina CFK.
Un datito: En 150 países la inflación es menos al 6% anual. El sueldo mensual, en Suiza equivale a 8.200 dólares, en Alemania 5.210 dólares, en Cuba 37 y en Argentina 138 dólares. La inflación de abril fue del 4,1% y los jubilados ganarán ¡$23.000! a partir de junio.
Por esta ruta, no tengo dudas que vamos hacia Venezuela. A menos que la oposición salga de su letargo y presente propuestas creíbles.
¡Ah! y que aprendamos a votar. Por una vez, siquiera, le demos valor a la experiencia.