[OPINIÓN] Buscando al enemigo

“Nuestra cobardía y nuestra desidia tienen la culpa de que el ayer y el futuro sean iguales” (Jorge L. Borges)

Escribe: Cristina Pablos

Estamos viviendo horas críticas en Argentina y no sólo por culpa del Covid y la falta de vacunas. Tenemos un presidente atrapado entre la peste, La Cámpora y el Instituto Patria, que es donde realmente se toman las decisiones.

Alberto Fernández es un presidente dibujado. Todo es prohibición. Miedo y muerte los usa para esconder su ineficacia a la hora de gobernar en tiempos de crisis y eso que tiene un maíz y una soja peronistas; más alta que nunca es su cotización.

Los ciudadanos necesitamos, urgentemente, líderes en quien confiar, no títeres desencajados y llenos de odio.

Ahora A. Fernández está enojado porque:

1°) la Justicia suspendió el DNU que congelaba los precios de las telecomunicaciones y 2°) lo que más enfureció a toda la tropa gobernante fue el fallo de la Corte Suprema a favor de la ciudad de Bs. As., con definiciones ejemplares y prolijas: Rosencratz dijo que “la emergencia no da poderes” y Lorenzetti que “la emergencia no es una noción que permita el autoritarismo”.

Comenzando por la jefa, CFK, que se enfureció porque se dio cuenta de que no tiene domesticada a la Justicia, como ella pretendía; trató a la decisión de la Corte (que lo único que hizo fue decir que la CABA es autónoma) como “un golpe contra las instituciones” y, por primera vez en año y medio se percató que había 66.000 muertos por Covid.

Sus declaraciones dieron pie para que todos sus falderos salieran con los tapones de punta a darle a la Corte. El propio ministro de ¡Justicia! dijo que “es una decisión política” y va más allá al decir que “serán los culpables de los próximos muertos por coronavirus de ahora en adelante” (¿?).

El miércoles pasado, en Ensenada, se mostraron los cuatro jinetes del Apocalipsis (CFK, Alberto Fernández, Kicillof y Massa) queriendo mostrar una unidad inexistente.

Allí, Fernández, en un encendido discurso, más de barricada o de campaña, donde no mostró ninguna mesura ni equilibrio emocional (menos mal que es un hombre de Derecho, como le gusta decir), le habló más a su jefa que a los ciudadanos.

Dijo que “con ciertos fallos judiciales la Justicia falla” (lindo juego de palabras). Agregó que “se avergonzaba de ciertos fallos judiciales pero que también iba a luchar contra eso” (amenaza o advertencia a la Corte). Muy desubicado el intendente Secco emulando, en su discurso, a Galtieri, el peor genocida de la dictadura militar que tuvo el país.

Alberto Fernández está más debilitado que nunca, tiene que buscar enemigos afuera, no se da cuenta que los tiene dentro de su gabinete, en especial su socia, que no le “permitió” pedirle la renuncia a un funcionario de ¡tercera línea!

Yo creo que tenía razón Duhalde cuando dijo que el presidente estaba grogui.

Y el país hecho hilachas.

¿Quién se hace cargo?

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