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[Opinión] ¿Cuándo fue que Argentina perdió el rumbo?
Escribe: Cristina Pablos
Desde 1930, la suerte institucional del país cayó como por un tobogán. Durante el primer peronismo (1946-1955), que surge como consecuencia de un golpe militar, hubo una recuperación del funcionamiento democrático, pero no de las instituciones republicanas.
Un proceso impregnado de tensiones públicas que fraguó la cultura del enemigo. La sociedad argentina muestra una tendencia recurrente a la ilegalidad, al no cumplimiento de las normas jurídicas, morales y sociales.
Pasaron muchos años desde 1930 y sus profundas secuelas socavaron como un virus el funcionamiento republicano del país. La decadencia argentina se explica, en gran parte, por los hechos de 1930 de los que resultaron ser: el fracaso ante la República perdida y la fallida República de hoy.
Argentina no avanzó en un modelo productivo. Todo comenzó a estropearse cuando el Estado empezó a decidir qué producir. Nunca se decidió el modelo en el que nos vamos a enfocar. A pesar del Estado, hay empresas de tecnología que han sido exitosas.
Hay que sacar el peso del sector público inmenso que es insostenible para el sector productivo. Cuesta mucho definir qué es “el populismo” porque los propios que se cuestionan (o incursionaron) en él lo distorsionan.

Mentir no es una cualidad exclusiva del populismo, pero sí lo es la forma en que utiliza la mentira para distorsionar la realidad y crearse una razón mística.
Según la RAE: “Populismo es la tendencia política que pretende atraer a las masas; es el mecanismo político donde el líder dice representar la voluntad del pueblo mediante un mito”.
En el populismo la conexión entre el líder y el pueblo es una relación donde el conductor representa la verdad última. Sostiene que lo sabe todo y el que diga lo contrario es un traidor a la Patria.
Cortoplacismo, agotamiento de fórmulas alguna vez exitosas, dicotomía entre campo e industria -una parte dinámica del país-, que aún no puede diseñar un proyecto de desarrollo con visión de futuro.
Una de las coincidencias que ha dejado el andar del país es que tuvo un modelo productivo de desarrollo claro cuando fuimos un país agroexportador vigente hasta 1930.
La Argentina camina despacio en vez de correr; gasta energía para siempre estar en el mismo lugar. El modelo agroexportador nos puso en los primeros lugares del mundo. De “granero del mundo” pasamos a ser “gallinero del mundo”.
Los extranjeros llegaban a la Argentina porque se pagaban salarios más altos que en otros lados. Ahora, nuestros jóvenes-y no tanto- se van porque la ecuación se revirtió, tenemos el sueldo más bajo.
De ser uno de los primeros del mundo, con instituciones robustas, llegamos a ser lo que somos hoy.
¿No te dan ganas de ponerte a llorar?