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[Opinión] ¿Cuándo fue que dejamos de vivir seguros en nuestras ciudades?
“No hay transformación sin leyes, sin castigo y sin sanción social, sino la delincuencia y su otra forma, la corrupción, se transforman en una norma establecida” (F. Manes)
Escribe: Cristina Pablos
La inseguridad se da cuando se rompe el contrato social; la convivencia entre iguales. Es un problema que afecta no solo a la Argentina y al conurbano de las grandes ciudades.
Es un problema cada día más frecuente, incluso en nuestra Villa María.
Antes también se daban casos de inseguridad, pero eran hechos aislados.
Ahora los robos a mano armada, asaltos, secuestros, violaciones, algunos con un nivel de crueldad difícil de comprender.
Casi un tercio de la población argentina sufrió un hecho de inseguridad en el último año. Tan es así que, en las encuestas de opinión pública últimamente figura la inseguridad en primer término, después de la economía.
Hay 1.700 robos diarios en el conurbano bonaerense y hablo solo de robos, no de asesinatos.

La drogadicción es un condicionante, ya que anula la voluntad, pero no es solo el único. En algunos casos los ejemplos de progenitores delincuentes llevan al hijo a imitarlos y creer que, porque su padre lo hace, está bien.
Nada de echarle la culpa a la pobreza, la mayoría de los pobres no delinquen. Hay menores liderando bandas de mayores porque son inimputables.
En la Constitución de 1921 la edad de imputabilidad era a los 14 años. En 1954, con la llegada del populismo, se elevó a 16 años. Si no es por la droga, los delincuentes, a veces, sufren de algún trastorno social-mental que no les permite comprender sus actos.
En 2017 y gracias a la lucha de Las Madres del Dolor, lideradas por Lilian Perrone, se sancionó la Ley de Víctimas, es decir tratar a la víctima como tal y al delincuente como victimario no como se venía haciendo invirtiendo los roles: tratar al delincuente de víctima, según la doctrina Zaffaroniana.
En los países que nos rodean, la edad de imputabilidad es a los 13 años.
¿Tan difícil es sancionar una ley para bajar la edad para condenar a los que nos condenan a vivir entre rejas a los ciudadanos honestos y trabajadores o a los adolescentes que estudian?
Ahora bien, no toda la culpa la tienen los legisladores por no actuar, sino que la principal culpable es la JUSTICIA.
A los delincuentes, aun con antecedentes, se los libera a las 24 horas y por whatsapp.
¿Tiene sentido, entonces, el trabajo de la policía que los detiene? Habría que cambiar, aparte de las leyes, a algunos jueces garantistas.

Tampoco el Estado se ha preocupado por tener las instituciones necesarias para tratar a los menores que delinquen o instituciones que traten adicciones, generalmente ese trabajo lo hacen algunas órdenes religiosas y con buenos resultados.
Hay que agregar a la seguridad, el femicidio, hubo 3 en la última semana en la provincia de Córdoba.
En Río Cuarto hubo 9 delitos cometidos en un solo día lo que llevó a la gente a la protesta.
Villa María tampoco es una ciudad segura, hay bastante droga y delincuencia, y ningún barrio ni vecino se salva. Se ve bastante escasez de policías por las calles.
¿Hasta cuándo?