[OPINIÓN] Durmiendo con el enemigo

Escribe: Cristina Pablos

No es solo Alberto Fernández el que está durmiendo con el enemigo o (enemiga). Somos todos los argentinos y nuestro enemigo es el gobierno y toda la casta que ejerce el poder.

CFK está queriendo llevar a cabo una maniobra perversa: controlar el Ministerio Público Fiscal. Ya Human Rights Watch y Transparencia Internacional advirtieron que esto atenta contra la república y la división de poderes.

Quiere darle un empujón al Procurador actual-Casal- que es el cargo no electivo más importante de la República.

La prioridad de la Vice (o presi) es controlar a todos los fiscales a través de un Procurador afín, especialmente a los que llevan adelante sus juicios (muy lentamente para mi gusto) por la corrupción.

Esto no sólo perjudica a todos los fiscales que intenten investigar al Poder sino a todos los ciudadanos que tengamos que tramitar alguna causa en la Justicia.

Los artistas K y H. de Bonafini critican e interpelan al ¿presidente?

Otra idea genial de Alberto fue la de cerrar por 30 días ¿serán sólo 30? la exportación de carne vacuna, para ver si la abarata en el mercado interno. Error, Alberto.

En 2006 hicieron lo mismo por 30 días que se alargaron a 10 años donde se perdieron 18 millones de cabezas de ganado y la carne, aquí, no paró de aumentar. Pero la peor consecuencia es la falta de confianza que creamos en nuestros compradores-especialmente China. ¿Volverán a creer en nosotros después?

Paraguay y Uruguay bailan en una pata. Ya ha cerrado un frigorífico en Santa Fe dejando a 600 empleados en la calle.

Uno se despierta, cada mañana, esperando otra genial idea de este “gobierno de científicos” (jaja). “Este gobierno es un ejército de demolición”, dijo Macri y tiene razón.

Literatura

Vamos a la Literatura Infantil. Ahora le tocó a Blancanieves salir de su universo de ensueño y enfrentar una encendida polémica a causa del famoso “beso no consentido” que le da el príncipe.

El cuento de los hermanos Grimm, versión Disney, cayó en desgracia. Y seguirán otros; por ejemplo, el de “Los tres chanchitos”: van a acusar al chanchito que construyó su casa de material de poco solidario con sus hermanos que las hicieron, uno de paja y el otro, de barro, con el consiguiente desastre.

También caerá Caperucita Roja, una niña que se ve no visitaba muy seguido a su abuelita porque no sabía si tenía hocico o boca. En la tragedia de Los amantes de Verona, de Shakespeare, le pueden echar la culpa a Julieta por hacerse la dormida y provocar el envenenamiento de Romeo por la pena y, su propio suicidio, con la daga de su amante, al despertar y verlo muerto. No tantos cuestionarán todos las AUHs que cobraba “La familia conejola”.

Y si nos remitimos a Pinocho, el mentiroso, nuestros gobernantes tendrían que desplazarse por ambientes bien amplios para no chocarse las narices. Ni qué hablar de la maldad de la madrastra de Cenicienta quien, al final, se casó con el príncipe.

Hablando de literatura para mayores en Lolita, de V. Nabokov, se nos recuerda que no hay que abusar de las niñas. Les digo a las feministas que luchan por la igualdad de género, la homo y transexualidad que Safo, la primer poeta, les ganó de mano cuando, en la antigua Grecia, llevaba a sus amantes (mujeres) a hacer el amor a la isla de Lesbos, de hecho, de allí deriva la palabra lesbiana.

Paren la mano, no se metan con los ídolos y héroes de mi infancia tan querida.

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