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[Opinión] La derrota de Gill en el Concejo y un De Falco que no se calla…
Escribe: V. L.
Martín Gill celebró este lunes 27 el regreso a la Intendencia de Villa María. Pero lo cierto es que la estrategia utilizada, no alcanza para tapar lo que verdaderamente sucedió.
Gill no tuvo los votos suficientes para seguir de licencia como intendente; no quiso quedar en evidencia con la derrota numérica y por eso no presentó un nuevo pedido en el seno del Concejo Deliberante.
Al intendente le quedó otra que contentarse con el regreso, pero lo cierto, es que tuvo que disfrazar lisa y llanamente su derrota de votos en el Concejo. No presentó el pedido de licencia porque de antemano sabía que perdería.
Evitó esa contienda en el seno del cuerpo legislativo y no le quedó otra que volver con la frente marchita, pese a que no lo reconozca.
Ya se sabía que la oposición votaría en contra de su pedido de licencia como había sido en otras oportunidades. Y la postura también negativa hecha pública, con comunicado y todo, del bloque escindido «Somos», de Daniel López y Juan Carlos Cladera, lo hicieron desistir finalmente.
De Falco: ¿de crítico a posible candidato?

Con las últimas declaraciones que se han escuchado, Carlos De Falco no oculta sus críticas internas, sostiene que debe haber replanteos dentro del gobierno municipal, hasta mencionó la necesidad de hacer cambios en el gabinete y desnudó algunos «personalismos», pero sin dar nombres.
El edil apunta que no hay problemas internos en el partido gobernante. La derrota de votos que hubo en la ciudad en las últimas elecciones es también para De Falco otra cuestión importante que debe analizarse, especialmente con miras al futuro.
Lo que no termina de decir claramente De Falco es qué lo llevó a alejarse del interinato de la Intendencia que en principio había recaído sobre sus hombros.
Habló de desprolijidades, aunque tampoco profundiza en esas cuestiones poco prolijas. ¿Fue una decisión puramente tomada por el propio De Falco? ¿Se trató de una determinación tomada por Martín Gill?
Lo cierto es que se movieron las fichas del tablero político local y quedó luego como intendente interino Pablo Rosso en lugar de De Falco, pese a que este último parecía ser el heredero natural de Gill en la Intendencia.
Puede que De Falco hubiera sido más necesario para Gill en la presidencia del Concejo, pero también quedará esta duda: ¿Gill temió perder peso político local si De Falco hacía bien las cosas? ¿Representaba una amenaza del accastellismo en el gobierno?
En política, animarse a desafiar abiertamente los espacios partidarios o sumar críticas internamente pueden traer aparejados algunos movimientos del tablero. Veremos si De Falco sale inmune de las críticas expresadas sobre el gobierno local.
También están quienes ya comienzan a ver a De Falco como un tercer candidato peronista más allá de Gill y Accastello. ¿Será?