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[Opinión] República o populismo (Última parte)
Escribe: Cristina Pablos
El populismo es la consecuencia de cómo la democracia fue tratada por nosotros. La construcción de un relato es inherente al mismo. Y en medio de este relato está la pobreza.
El populismo necesita de un caudillo que quiere un pueblo pobre, pero él vive en una lujosa mansión. La Argentina sigue en deuda con el federalismo al permitir feudos intocables. El populismo privilegia el monólogo, el discurso único, la verticalidad y el autoritarismo; la culpa siempre es del oponente.
Puede ser de izquierda o de derecha. Los populismos del siglo XXI –de izquierda o derecha- germinan en un terreno marcado por la incertidumbre y los miedos que ella conlleva.
El populismo no puede vivir sino en la extrema coyuntura, prodigando los fondos sin otra estrategia que la de ganar votos. Estamos viendo un marcado revival de los ´70 con matriz corrupta.
El populismo carcome la cultura del trabajo fomentando el clientelismo a través de planes sociales y subsidios de todos los colores. La cultura del trabajo, del esfuerzo, el mérito y el afán de superación son los enemigos de esta ideología; sus enemigos son el empleo y quienes lo dan.
La transgresión sistemática, la evasión, el atajo, los prejuicios ante el capitalismo, el desprecio por la República, el repudio a la propia moneda y la constante demolición de las instituciones representan al populismo.
¿Cuál es la performance de los últimos 70 años de los países con un régimen populista?
Entre casi 200 países El Congo encabeza la lista de los que más sufrieron recesión, Argentina ocupa el segundo lugar.
Para los populismos la empresa es una estructura de esclavitud y la ley una trampa de los poderosos; lo estatal es lo mejor.
Debemos recuperar el sentido de la ley antes que el populismo termine de destruirla; es la ley la que distingue delito de honestidad, expresa el sentido del bien común. El populismo se encarga de desmantelar las instituciones poco a poco para poderlas acomodar a los distintos líderes corruptos.
En las próximas elecciones se dirimen dos modelos de país. Por eso es tan importante, no sólo ir a votar, sino hacerlo por fuerzas democráticas con las que comulgue la República.
Sepa el ciudadano distinguir la diferencia entre República o Populismo. No nos hagamos eco de Maquiavelo, cuando dice, en El Príncipe, que “la política es el arte de engañar”.
Todavía quedan algunos políticos honestos.
1 comentario en “[Opinión] República o populismo (Última parte)”
Excelente como siempre