[Opinión] Un hachazo a los bolsillos más castigados: La misma nota, ocho años después, con mucho más que coincidencias  

En diciembre de 2017, una nota publicada en Semanario EL REGIONAL hacía referencia a los recortes del gobierno de Mauricio Macri para los más vulnerables y los beneficios para los sectores concentrados. Ocho años después, cambiando algunos nombres propios y unas pocas palabras, el texto goza de una absoluta actualidad. Cualquier parecido con la realidad, no es una simple coincidencia.

No hay dudas. Las políticas del Presidente apuestan al cambio. Pero, este resulta favorable solo para algunos pocos privilegiados por las decisiones oficiales, en materia de tarifas, rentas, impuestos y distribución de la riqueza.

El mileísmo lleva adelante una política de estado dual que pretende recortar beneficios a los sectores más desprotegidos de la sociedad al tiempo que promueve o amplía los favores a grupos concentrados de la economía.

La línea de ajustes permanentes con podas presupuestarias en áreas sensibles contrasta con las bondades de las medidas destinadas a los colosos de la economía.

Las reducciones en las retenciones a la soja y la quita a las corporaciones mineras; la eliminación de restricciones a la importación de productos y la vía libre a transnacionales para la explotación de nuestros recursos naturales forman parte de este paisaje donde la desigualdad es una certeza cada vez mayor.

A esto, se suma el tridente de reformas laboral, tributaria y previsional, un combo imprescindible en la lógica política del gobierno para apagar el incendio del déficit fiscal, pero peligroso para una gran parte de la sociedad argentina que siempre termina pagando los grandes agujeros negros de las deudas argentinas.

La flexibilización laboral, la pérdida de derechos obtenidos por los trabajadores, nuevas modalidades de contratación de personal, la reducción de aportes patronales, la disminución en los futuros aumentos de los haberes jubilatorios, la extensión opcional de la edad de retiro, la baja de tasas a bienes de alta gama e inaccesibles para la mayoría y una suba impositiva a productos de consumo masivo son solo algunas de las medidas contempladas.

Ya se sabe quiénes ganan y quiénes pierden con los proyectos de reforma.

¿Re-forma o re-corte?

Más que reforma, recorte. Las modificaciones en el sistema de jubilaciones (…) es una claro ejemplo del ajuste, que se presenta camuflado con tecnicismos, maquillado con palabras bonitas y sostenido con muestras de un cinismo brutal por parte de algunos funcionarios.

Como siempre, los recortes para tapar agujeros financieros afectarán a los bolsillos más castigados en la cadena alimenticia económica: trabajadores, jubilados y beneficiarios de programas sociales.

Mientras, los más poderosos siguen siendo intocables o grandes beneficiarios de las políticas estatales.

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