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Otra vez la brecha salarial: la batalla mitológica del 8M
Escribe: Julio Nieto
En un nuevo conmemorativo por el Día Internacional de la Mujer, el colectivo feminista hizo eco de un informe que se replicó por todos los medios del país. El mismo resalta bajo el título que: “Por cada $ 100 que gana un varón, una mujer percibe $ 79”.
Los datos se desprenden del trabajo que todos los años elabora el INDEC en vísperas del 8M. El “Dosier estadístico en conmemoración del 110° Día Internacional de la Mujer”, vuelve a manifestar una problemática tergiversada y obsoleta.
El trabajo, sin profundizar los guarismos propios de la estadística, supone una mezcla que abarca los daños colaterales del COVID a la informalidad e injusticia donde da cuenta que los varones perciben un salario superior al de las mujeres, solo y exclusivamente por una cuestión de género.
Un “problemática” que les conviene a todos
En nuestro país, este tipo de reclamo tomó cierta notoriedad cuando en la inauguración del periodo de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación de 2018, el expresidente Mauricio Macri se comprometió a trabajar a fin de garantizar salarios más justos y equitativos para todas aquellas mujeres, quienes –según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH)– perciben un salario inferior al de los hombres.
La bandera del colectivo feminista, no sólo es un trofeo requerido por el kirchnerismo o la izquierda, el ala progresista de Cambiemos (o Juntos por el Cambio) también avaló muchas de estas políticas, sean de cupo o privilegios hacia las mujeres en diferentes ámbitos.
Sin embargo, el debate abre muchas controversias, no solo por una mera cuestión lógica o principios en la teoría económica; sino, además, por la tergiversación estadística y hasta desentendimiento legal en cómo se aborda dicha problemática.
Nos remitamos a algunas cuestiones:
– Comportamiento cognitivo
– Economía de la elección
– Aspectos legales.

Comportamiento Cognitivo
Para la biología moderna, los últimos años de nuestra era, una revolución biológica cambió nuestra comprensión del cerebro. Las diferencias sexuales -evolutivamente hablando- han existido por 800 millones de años, y hoy sabemos que hay grandes disimilitudes en las hormonas sexuales entre hombres y mujeres, especialmente en forma prenatal, durante los primeros seis meses de vida y en la pre-adolescencia.
No hay un sexo más inteligente que otro, pero cada sexo tiene en promedio particulares habilidades cognitivas.
Las mujeres, por ejemplo, poseen en promedio más facilidad para la lectura y la escritura, para ciertas habilidades de la memoria, para el álgebra y son mejores alumnas incluso en carreras en las que predominan los hombres. En promedio califican más alto en tests de reconocimiento de emociones, sensibilidad social, empatía e inteligencia emocional.
Los hombres, en cambio, tienen en promedio y en todo el mundo una mayor habilidad para la orientación en el espacio, expresada en la capacidad de rotación mental más presentes en los extremos positivo y negativo de la habilidad para las matemáticas y también en los extremos positivo y negativo de otras habilidades, algo que también había observado Darwin en otras especies animales.
Muchas de estas diferencias aparecen a los pocos días de vida: las bebas hacen más contacto ocular y responden más a los sonidos y a la angustia (algo que correlacionará después con su mayor habilidad para reconocer los estados mentales de los demás y empatizar), y los bebés a objetos móviles, algo que correlacionará con la mayor habilidad masculina para la orientación espacial.
Estas diferencias universales están presentes en todas las culturas, y explican los comportamientos que diferencia un género o un sexo del otro.
La Economía de la Elección
Por parte, la economía tiene o nos presenta una explicación al respecto.
Hoy, asociada y avanzada en estudios de neurología o teoría de la conducta. La neuroeconomía va más allá de la oferta y la demanda.
La ley de la oferta y la demanda es precisamente una ley porque su teoría es general.
En este caso en particular, la oferta de trabajo está conformada por el conjunto de trabajadores dispuestos a trabajar, y la demanda por las empresas o empleadores dispuesta a contratar.
El comportamiento y los desplazamientos de sus curvas son idénticos a cualquier otro mercado y obedece a tales leyes, de modo que -por ejemplo, en el caso del salario– si la oferta es mayor a la demanda, el salario baja; y si la demanda es mayor a la oferta, sucede lo contrario.
Dicho esto, podemos afirmar, que el principio de competitividad está muy presente dentro del mercado laboral. Y la competencia dentro del mundo laboral tiene una relación directa con el Capital Humano, de tal forma que el conocimiento y la capacitación son las variables más relevantes dentro de este mercado.
Por otro lado, entra en juego la Teoría Subjetiva, lo que determina gustos y preferencias tanto para la oferta como para la demanda.
Esta teoría explica por qué el mercado de la moda, por ejemplo, está dominado por personas de orientación homosexual y su demanda es mayoritariamente femenina. No es una cuestión de género, sino de gustos y preferencias amparadas, si se quiere, en consideraciones cognitivas mencionadas en el punto anterior.
Por otro lado, la Teoría Subjetiva del Valor (valoración que el individuo le da a cada cosa en función de sus gustos y preferencias) aplica en todos los ámbitos. Del deporte, como por ejemplo por qué se consume más fútbol masculino que femenino o viceversa en caso del hockey.
La valoración, económicamente hablando, poco tiene que ver con el género.
Este punto aplica perfectamente en la determinación salarial, donde a la hora de recaudar no se mida igualdad o equidad sino productividad. Que Messi hoy no esté entre los diez jugadores mejor cotizados hablan o marca una baja en la productividad. Hace cinco años sí lo era.
Por otra parte, la productividad no reconoce derechos exclusivos. La producción o capitalización es individual y explica por qué el astro del Barcelona no percibe ingresos en igual proporción que sus compañeros, siendo que estos también aplican igual trabajo.
Aspectos legales
La ley que regula el comportamiento para todos en igualdad ante ella, no discrimina por géneros.
Nuestra Constitución Nacional, por ejemplo, es clara en sus artículos 14 y 16, donde en uno avala el principio de igual salario/igual tarea o el principio de igualdad ante la ley.
Por si de trabajo hablamos, la Ley de Contrato de Trabajo en su art. 81, establece también una obligación genérica de dispensar igual trato ante situaciones iguales.
En conclusión…
El debate sobre la igualdad ha regresado abroquelado en el feminismo de izquierda.
La igualdad, principio del derecho presente en nuestra Constitución que exime de prerrogativas raza, género o elección sexual, no exime ni limita la posibilidad de ocupar, desarrollar o crecer a ningún habitante de esta tierra.
El uso del poder público para la difusión de estos eslóganes, o falsas campañas, son partícipes necesarias para lograr una cierta hegemonía cultural anclada en el nuevo colectivo feminista.
Para finalizar, siempre es digno mencionar aquella contundente frase del Nobel de Economía, Milton Friedman, quien en relación a este tipo de debates sentenció: “Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas”.
1 comentario en “Otra vez la brecha salarial: la batalla mitológica del 8M”
Excelente!