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Pandemia y monarquía: Cuando los derechos no son iguales para todos
Escribe: Verónica M. Lorenzatti (Lic. en Ciencia Política)
Había una vez un país inmensamente rico en cuanto a recursos naturales: tenía la Pampa húmeda que lo convertía en el granero del mundo, ríos navegables, grandes costas marinas donde obtener recursos pesqueros, reservas acuíferas subterráneas, cumbres nevadas que nos daban el agua dulce de los deshielos, glaciares, flora y fauna de la más variada…
A ese inmenso y bello país lo llamaron Argentina, por sus recursos metalíferos como la plata y el oro, el cobre y también la minería y el petróleo. Lo tenía todo, en realidad lo tiene.
Sin embargo, ese maravilloso y grandioso país soportó invasiones extranjeras (inglesas y francesas), revoluciones internas y un día, gracias a los grandes héroes como San Martín y Belgrano, obtuvo la independencia que perdió en todos estos años donde los representantes del pueblo sueñan con Disney y con Europa.
Los mismos a los que no les importa que gente común, como quien escribe, gracias a una pandemia, pero también a una cuarentena eterna, haya quebrado sus Pymes. Ppersonalmente iba a abrir mi agencia de viajes para que todos tuvieran la posibilidad de ir a Disney, Europa o recorrer este maravilloso país, que también lo es, turísticamente hablando.
Ya no podemos elegir emprender, viajar y trabajar desde la libertad que hemos perdido en nombre de la pandemia (que existe, sí, es cierto), pero que muchos de los que nos gobiernan han aprovechado para encerrarnos y para quitarnos la libertad (de abrazarnos con nuestros padres y abuelos, de trabajar y comerciar, de educarnos, tanto niños, jóvenes como adultos) y que trajo muchísimos problemas (emocionales y psicológicos también).
Mientras, quienes nos gobiernan no han cedido ni un ápice sus libertades individuales, no han dejado de viajar, pero también han sido los primeros en vacunarse (vacunatorio VIP), además de seguir cobrando sus sueldos, dietas, viáticos y privilegios gracias a los impuestos que, independientemente de que puedas trabajar, comerciar, producir y, por consecuencia, facturar, tenés la «obligación» de pagar…
Si no, ¿de dónde sale el dinero para que ellos vivan como Reyes mientras esclavizan cada vez más a su pueblo? (La libertad es un derecho divino inherente a todo ser).

Y ni qué hablar del sacrificio de los médicos y personal de salud que arriesgan todo para cuidarnos gracias a las fiestas clandestinas de los monarcas donde no hay más de diez sino más de 1000 «personas».
Entonces, si hay responsabilidad y obligaciones, que sean para todos al igual que los derechos. O acaso, ¿no dice en la Constitución que somos una República?
No recuerdo que hayamos sido alguna vez una Monarquía casi Absoluta como en este momento. La única que cabía era la del Inca que fue idea de Manuel Belgrano quien murió pobre y tuvo que pagar los honorarios a su médico con el último bien que le quedaba: el reloj que contaba las horas que le faltaban para descansar eternamente en la Iglesia Santo Domingo.