Pensadores de balcón…

Por: Raquel Baratelli

A ver, chicos, ¿alguien entiende lo que quieren, al escuchar lo que dicen. En estos tiempos de aislamiento social obligatorio, la falta de aire parece estar  afectando  las neuronas de las personas, tanto inhalar alcohol y lavandina,  tanto barbijo y escasez de esparcimiento, inevitablemente  han provocado el surgimiento de los temibles  pensadores de balcón. Tipos que, aburridos de tanto hacer nada, no sólo se dedican a elucubrar teorías inverosímiles sobre la verdadera naturaleza del virus, también hacen futurología  sobre  las consecuencias nefastas  del confinamiento de los ciudadanos y las dejan rodar por las redes creando más incertidumbre  y confusión entre los legos consumidores de lo que venga.

 Ahora los capitalistas ultra neoliberales del mundo, extrañamente exigen  a los estados que intervengan en “el mercado”, ya que parece que en condiciones virulentas no puede autorregularse; por otra parte alertan sobre el avance peligroso del Estalinismo, que se estaría propagando a la velocidad virus, contagiando el autoritarismo y el populismo entre sanitaristas e infectólogos que aconsejan aislar y mantener restricciones  en  la vida de los ciudadanos por su bienestar.

Comunistas y socialistas advierten las malas intenciones de los estados capitalistas de limitar la acción de las organizaciones sociales mediante el confinamiento y la represión. Otros  van más allá lanzando historias sobre las inescrupulosas intenciones de algunos grupos de poder, de dejar en banca rota al mundo para resurgir solos de las cenizas después que pase el ataque viral.  

Algunos mandatarios pretenden difamar a los organismos multilaterales justificando su ineficiencia y exageración, incluso acusando de comunista a la OMS, además de  aducir la simpatía del Covid 19 hacia el comunismo. La cosa es que tantos dimes y diretes, están causando  insalvables encontronazos  entre políticos, filósofos, científicos, economistas y dirigentes de las principales potencias, además de dar rienda suelta a pensamientos  negativos entre la población que, ante la misma falta de oxígeno,  es propensa a entrar en pánico y creer que el fin de la humanidad está cerca.

Pero, viejo, ya estamos creciditos para andar fomentando ideas apocalípticas surgidas en una noche de aislamiento en el balcón,  centrémonos en salir de esta lo antes posible poniendo el hombro, propiciemos la unión y la sensatez para evitar males peores. Si usted es de los que les gusta filosofar y hacer historia, tómese un tiempo para pensar, respire hondo, oxigene  la neurona y deje las distopías para la industria del cine y el entretenimiento.

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