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Profesionales de Salud Mental, preocupados por el impacto que tendría un gobierno de ultraderecha
Los abajo firmantes, profesionales de salud mental de la República Argentina, sin afiliación partidaria alguna, queremos expresar nuestra profunda preocupación por el impacto que tendría sobre la salud mental de la población, un eventual gobierno de ultra derecha, tal como el escenario electoral actual sugiere como posibilidad para el período 2024-2028.
De modo general, queremos alertar sobre cómo la destrucción de las estructuras de cuidado (salud, educación e investigación) así como la retirada o disolución del Estado, generaría caos, desprotección y más sufrimiento a los habitantes de nuestra Nación. Dentro de los ejes en los que consideramos que las medidas propuestas de la ultra derecha radicalizada impactarían, destacamos las siguientes:
1.La disminución o progresiva eliminación de la atención pública en salud mental (a través, por ejemplo, del achicamiento o desfinanciación de los servicios disponibles), redundaría en un agravamiento de los padecimientos psicológicos y psiquiátricos, así como también una mayor estigmatización, aislamiento y discriminación hacia personas que atraviesan dicho sufrimiento, Del mismo modo, las manifestaciones expresadas acerca del suicidio y las adicciones como «elecciones personales» de la cuales -según plantean- el Estado no debería ocuparse, denota un gran desconocimiento acerca de la complejidad del ser humano, ya que ambas son problemáticas que exceden al individuo y requieren ser tanto pensadas como abordadas en su contexto social.
2.La libre disponibilidad de armas de fuego que se propone,conduciría inevitablemete a un aumento de las tasas de suicidio (tal como se verificó en diversas ciudades o Estados donde es legal la tenencia de armas en población común), así como también a mayor cantidad de muertes en el contexto de violencia de género o en cualquier escalada de agresión interpersonal. Asimismo, conllevaría a más muertes por accidente, ante la manipulación de armas disponibles en los hogares familiares, sin la capacitación necesaria.
3.La eliminación o -por lo menos- el vaciamiento de programas y organismos dedicados a proteger y defender los derechos de las mujeres, implicaría una gradual desaparición de las políticas en ese sentido, que abarcan tanto capacitaciones como intervenciones orientadas a mejorar la calidad de vida de la población femenina, históricamente relegada en relación al acceso a derechos. Entre los mismos, destacamos particularmente lo relacionado con la implementación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo -la cual impacta reduciendo la tasa de embarazo adolescente no planificado y de mortalidad materno-infantil-. La abolición del derecho de las mujeres a decidir con autonomía sobre su propio cuerpo, o bien la obstaculización del acceso a los medios a través de los cuales dicho derecho se lleve a la práctica, implicaría que las trayectorias de vida de las mujeres se vean condicionadas por embarazos no planificados, impactando no sólo en la salud mental de estas mujeres sino también en el desarrollo psico-físico de estos hijos e hijas.
4.La supresión de políticas de protección y apoyo a minorías sexuales y de género bajo el supuesto de la existencia de un lobby LGBTTIQ+, redundará en un aumento de depresión, ansiedad y otras problemáticas psicológicas y psiquiátricas a causa de un aumento de la exclusión y discriminación de personas de este colectivo, población que históricamente se ha visto afectada por el stress de minorías, aislamiento y ocultamiento social, así como también por experiencias de rechazo, bullying, abusos sexuales, ataques y asesinatos.
5.Las expresiones y actos negacionistas respecto de la última dictadura cívico militar de 1976, traería aparejada una fuerte retraumatización de las víctimas directas o indirectas del Terrorismo de Estado de ese período (personas que fueron privadas ilegítimamente de la libertad, torturadas, forzadas al exilio o cuyos bebés fueron robados, igual que personas apropiadas y cuya identidad fue sustituida). Asimismo, ante la renuncia por parte del Estado a los reclamos por la soberanía de la Argentina sobre las islas Malvinas, los grupos de ex combatientes y familiares de quienes perdieron la vida en dicha guerra, quedarían expuestos a discursos y medidas de gobierno claramente retraumatizantes.
6.La desfinanciación de la investigación (mediante el cierre o privatización del CONICET y de las Universidades Nacionales), afectaría severamente un pilar fundamental para el avance de las ciencias de la salud en general, incluida la salud mental. El abordaje de las problemáticas que abordan la Psicología, Psiquiatría, Neuropsicología, Psicopedagogía y demás disciplinas, requieren cada vez mayor rigurosidad y conocimiento, para lo cual se hace necesaria una formación de los profesionales que cuente con conocimientos precisos y desarrollos actuales, lo cual no puede provenir de otra fuente que de la investigación sobre los diversos aspectos que forman parte de los procesos psicológicos de las personas.
7.La reducción de la inversión en educación, de la mano de la implementación de una lógica de mercado en el sistema educativo, a partir de la cual la educación es vista como un bien y se busca financiar la demanda (los alumnos) en lugar de la oferta (las escuelas), generaría una merma del acceso a la educación, lo cual repercutiría inevitablemente en la salud mental, dado que -como sabemos- las instituciones educativas son espacios donde de manera directa o indirecta, se llevan a cabo de manera constante tareas de prevención primaria y detección de diversas problemáticas de salud mental en población infanto-juvenil, siendo la implementación de la Educación Sexual Integral el mayor ejemplo, en términos de prevención y detección de abusos sexuales en la infancia y adolescencia.
8.La negación del cambio climático y minimización de los riesgos que implica la contaminación de las aguas para la salud de la población, niega asimismo las consecuencias en salud mental de esta problemática. Las catástrofes como incendios, inundaciones, y demás fenómenos naturales cada vez más frecuentes en el país y en el mundo -y en las que incide directamente el cambio climático- no sólo conllevan pérdida de vidas sino un daño permanente a la calidad de vida de los sobrevivientes, generando diversas manifestaciones de padecimiento psíquico asociadas al trauma, como cuadros de ansiedad y depresión, principalmente.
Lo mismo se verifica ante la cada vez mas creciente cantidad de enfermedades físicas vinculadas a la contaminación de las fuentes de agua y los cultivos, enfermedades que inevitablemente impactan también en el estado emocional de quien las padece.
9.Las expresiones agresivas, misóginas y discriminatorias por parte de un eventual gobernante, genera -tal como se viene observando- un aumento y normalización de los niveles de violencia en la sociedad, corriendo los parámetros de lo tolerable y generando un modelado y contagio de heteroagresión, favoreciendo una naturalización de la misma.
Los discursos de odio (tal como los conceptualiza Naciones Unidas) intentan profundizar la ruptura de los lazos comunitarios jerarquizando el individualismo por sobre la conciencia colectiva, incitando a la violencia.
Dentro de dichos discursos, las referencias del candidato representante de la extrema derecha respecto de la supuesta «superioridad estética» que alega detentar, concentra los peores sentidos asociados a discriminación por cuestiones de imagen y apariencia física, que históricamente han favorecido el surgimiento y mantención de numerosos problemas de autoestima y autopercepción en la población, especialmente en niños y adolescentes.
Por todo lo expuesto, reiteramos nuestro estado de alarma ante la posibilidad de que medidas y expresiones como las detalladas vean la luz hacia su transformación en decisiones concretas de gestión gubernamental y políticas de Estado, implicando una severa afectación del estado mental y emocional de la población.
Destacamos finalmente que las decisiones políticas, tanto de las dirigencias como las individuales de cada ciudadano, impactan en la salud mental de la población como conjunto.
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