[Ruidos, molestias y polémica] Por qué los trenes tocan bocinazos al pasar por la ciudad

Escribe: JULIO A. BENÍTEZ – benitezjulioalberto@gmail.com

Sobre la situación que han planteado vecinos de nuestra ciudad respecto de las bocinas o bocinazos de las locomotoras al paso por la ciudad, es necesario realizar un análisis de tal situación. Primero digamos que en todo el mundo los ferrocarriles tienen un reglamento respecto de todas sus actividades.

Y por supuesto respecto del asunto, diremos que el 18 de noviembre de 1891, siendo presidente provisional el doctor Carlos Pellegrini, que como vicepresidente reemplazó al renunciante Miguel Juárez Celman, el Congreso Nacional dictó la Ley 2873, que respondía a su título “Reglamento de los Ferrocarriles en la República Argentina”, con modificaciones por decreto Nº 90325 del 12 de setiembre de 1936 y actualizada por otro decreto de diciembre de 1995.

Bien, es indispensable que recordemos que las vaporeras no tenían bocina, era un pito que podía variar de un modelo a otro, pero siempre muy parecido, el sonido de un pito, del cual cada uno podía determinar si venía de allá o del otro lado y a qué distancia.

Y acá viene el asunto, cuando se fabricaron las primeras locomotoras conocidas actualmente, los primeros modelos tenían bocina parecida a las de la competencia, los camiones. En fin, el asunto fue así, al escuchar a un tren, nadie se preocupaba, pensaba que era un camión, lo que ocasionó numerosos accidentes.

Allí entró a funcionar la inteligencia de los ingenieros y decidieron colocar en las diesel y/o diesel eléctricas las bocinas que ahora cumplen con el reglamento, que estipula cómo, cuándo y por qué deben sonar muchos segundos o a veces minutos, pues el maquinista tiene el derecho y la obligación de avisar al público.

¡Despejen las vías, viene un tren!, que no se puede detener en 10 metros, si no el accidente se produce y ¿de quién es la culpa?

Qué dice la normativa

Creemos haber realizado u bastante claro de lo que establece la ley Nº 2873 y sus posteriores modificaciones, así que pasemos al punto establecido por los artículos Nº 84 y 85 de la citada ley, por asunto manejo del sonido de la bocina por parte del conductor de la locomotora:

1 – La bocina no tiene que hacerse escuchar nunca por debajo de los 96 decibeles dentro de un radio de 30 metros, por lo que se puede escuchar a varios kilómetros de distancia.

2 – Dos avisos cortos, significa tren hacia adelante, tres cortos tres hacia atrás.

3 – Al salir de viaje, 2 bocinazos largos.

4 – Al llegar a un paso a nivel con barrera o sin ella, debe sonar, largo, largo, largo, uno corto y uno largo y el maquinista tiene autoridad y obligación de volver a repetir en caso de ser necesario, al ver que el público y o animales no hacen caso y no despejan las vías.

5 – El maquinista, cuando observa que están filmando al tren que él maneja, emite un corto saludo con la bocina en poca potencia.

6 – Cuando se escuchan seis o siete largos es de bronca con alguien que en una ruta muy cerca de las vías, se nota que el automovilista intenta llegar primero al próximo paso a nivel sin barrera.

7 – Por lo tanto, es un recurso legal del maquinista usar la bocina tratando de evitar que por ese motivo se produzca un accidente.

8 – Existen lugares establecidos de silencio, sin tocar bocina, recibiendo recíprocamente la respuesta de la población para colaborar en tal circunstancia.

9 – Si está detenido en señales, una bocina larga o pidiendo auxilio con otros cortos y seguidos, principalmente cuando la visión no sea lo suficiente clara a unos 200 metros, por neblina, intensas lluvias, nevadas, tormenta de tierra, etc.etc.

10 – Para los pasajeros que viajarán 5 minutos antes de partir, la bocina sonará 5 veces cortas.

En general todas estas disposiciones de atención deben darse, en lo posible, a una distancia razonable del lugar del peligro.

Además, el reglamento contiene otros ítems que corresponden al movimiento de la locomotora dentro de lo que es el “cuadro de la estación”, decir cambio de vías, enganche y desenganche de vagones, especialmente en los trenes de carga.

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