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[Semana del Parto Respetado] Muchas formas de parir, los mismos derechos
Del 16 al 22 de mayo. ¿Por qué fue necesaria una ley que protegiera los derechos sobre los cuerpos de las mujeres, personas gestantes y los/las bebés? Porque la violencia es la regla.
Escribe: Paula Díaz de Arcaya*
La violencia obstétrica se ejerce cuando el personal de salud realiza prácticas, toma conductas y motoriza acciones (o las omite) sobre el cuerpo de las mujeres, sus derechos y sobre las decisiones de su salud reproductiva.
La violencia obstétrica es violencia de género. Es violencia ejercida sobre el cuerpo de las mujeres y sobre los cuerpos de otras personas gestantes, a los que se suman la discriminación y una atención médica subóptima, parcial, sesgada y cargada de prejuicios. Se da tanto en el ámbito privado como público y pueden encadenarse la violencia simbólica, reproduciendo una relación social asimétrica.
También es violencia institucional porque es el sistema actuando de manera organizada y monolítica. Todos y todas la hemos naturalizado.
El trato degradante, la imposibilidad de elegir la forma de parir, la cascada de intervenciones innecesarias que trastocan la fisiología y que ponen en riesgo los procesos; la consagración de la patología por sobre la fisiología, la culpabilización y la estigmatización, el reto, la acusación en la escena del parto y el nacimiento, la vulneración de los cuerpos de los y las bebés, la amenaza, el temor, la medicalización irrestricta, la ocultación de los procesos, la mentira sobre las consecuencias de esos procesos; todo ello es violencia obstétrica y sobre esa base se reproduce entero el sistema de nacimientos en nuestro país y en gran parte del mundo en nombre de la ciencia, incluso allí donde la evidencia científica demuestra lo contrario.
Les decimos que la supremacía del saber a este respecto ha sido derrotada y que la forma industrializada, mecanizada, medicalizada, instrumentalizada y cientifizada (parafraseando al gran Michel Odent) de nacer, provoca mayores consecuencias (iatrogenia) que las que dicen evitar.
¿Es posible pensar en la posibilidad de tener un parto respetado en nuestras sociedades? No lo sé. Están las particularidades, pero lo que necesitamos son cambios colectivos y sistémicos.
El parto es la finalización de un hecho total y absolutamente privado, es la resultante de nuestra vida sexual y reproductiva (porque lo es desde el deseo).

.Ley 25.929. La obviedad de la obviedad. Porque estamos rotos fue necesario escribir una ley que dijera cosas como éstas:
• Toda mujer y niñe nacido tiene derecho a ser tratado de forma respetuosa y digna.
• A ser informades de las prácticas.
• A estar juntos en la internación.
Pero tengamos en cuenta que la información por sí misma NO es poder y que el parto y el nacimiento son ritos de pasaje sobre los que se asienta la reproducción de la sociedad. La responsabilidad no es de la mujer que pare ni su familia, es una responsabilidad social sobre qué sociedad queremos construir.
¡Basta ya! Con nuestros cuerpos y el de nuestros hijos e hijas.
@paulapuericultora
*Socióloga | Puericultora | Consult. En Crianza
Imágenes: tribumaterna.com – hospitalcrece.com – medicinaysaludpublica.com