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Sexualidad: Consentimiento no es suficiente, hay que hablar de consenso
Escribe: Lic. Noelia Benedetto (*)
I. Antes de empezar
Primero, habla vos mismo/a.
Si podés identificar temas específicos en tu forma de pensar y hablar sobre lo que te gusta, compartilos con tu/s vínculo/s cuando estés lista o listo para empezar.
II. Cómo empezar
El consentimiento siempre es necesario, incluso si solo estás hablando, así que asegurate de que sea lo primero que hagas en una conversación sexual.
Establece tus propios límites y pregunta por los del otro.
III. Qué decir y hacer en el momento
Usa «sí, no o ¿tal vez?» para ver en qué cosas coinciden.
Si le parece bien, enséñale y decile a tu vínculo lo que te gusta con confianza; si das a entender que estás cómodo o cómoda, eso te ayudará a vos y a la otra persona a relajarse.
1. Quedarse bloqueado es una respuesta muy común en situaciones peligrosas. El consentimiento no se puede dar por sentado si la persona no parece resistir.
2. Si una persona ha aceptado hacer una cosa, no significa que haya dado su consentimiento para todo; debe verificar cada paso del camino.
3. Una persona que está borracha, dormida, bajo la influencia de drogas o que está inconsciente no puede consentir. Punto final.
4. Si te permite coquetear todo lo que quieras. No es una señal de consentimiento.
5. Si una persona se siente obligada a hacer algo o subyuga sus necesidades propias por el deseo de otro, eso no es consentimiento.
6. Si una persona ha acordado algo antes, no puede asumir que está de acuerdo con eso ahora. Siempre verifica.

De cualquier manera, el consentimiento no es suficiente.
Consentir, según la RAE, es «permitir algo o condescender en que se haga». Cuando se habla de consentimiento, desaparecen tanto la idea de deseo como la de placer.
Tenemos que preguntarnos si queremos sexo con alguien que no lo haga por deseo ni por placer, que simplemente lo permite, condesciende.
Consentir puede estar relacionado con la presión social, con la insistencia de la otra persona, con la inseguridad… Por mucho que nos pongamos de acuerdo sobre las condiciones de la vida cotidiana, nunca puedo asegurarme tu deseo.
Siempre es parcial, porque al iniciar una relación sexual o afectiva une nunca conoce plenamente toda la gama de sentimientos y de comportamientos que ha aceptado. Bel Olid agrega que debe ser “entusiasta, condición necesaria para que todas las partes disfruten de la experiencia”.
Requena proponer dejar de utilizar la palabra consentimiento. En relaciones consentidas una o uno puede hacer algo sin deseo y con capacidad de decisión. Consensuar me parece un verbo más mutuo, no es un “yo me dejo” sino que todas las partes son sujetos.
El consentimiento afirmativo, sigue siendo consentimiento a la proposición de otra persona. Decir que sí a una propuesta acerca de hacer o no algo, no dice nada acerca del deseo de le enunciante.
Ángel apostó al concepto de Consenso que no es unilateral, y donde se acuerdan entre las partes qué cosas vamos a hacer y cómo de manera activa.
(*) Psicóloga y sexóloga