[TIEMPO LOCO] ¿Adónde van los insectos cuando empieza el frío?

Escribe: Mg. Hernán Allasia

La respuesta no es tan sencilla como podría imaginarse, ya que no existe una solución común en los insectos para salvarse de los meses invernales.

Algunos tratan de escapar del frío de algún modo. Entre los que huyen, una minoría emigra hacia regiones más cálidas, como las mariposas denominadas monarca. Otros insectos considerados plagas agrícolas también se apuntan a la migración.

Por el contrario; las abejas se apiñan en la colmena para escapar de la intemperie y conservar el calor; las hormigas se internan en lo más profundo del hormiguero y taponan la entrada con restos vegetales.

En otros casos hay una revolución química en su cuerpo. La disminución de las horas de luz hace saltar una alarma en el reloj biológico de los insectos; reduciendo su metabolismo, detener el desarrollo y movilizar reservas de grasa.

A finales de los años 50 se descubrió que, durante el invierno, numerosas especies pierden parte de su contenido en agua y lo sustituyen por glicerol, un anticongelante natural que evita la formación de los destructivos cristales de hielo a temperaturas bajo cero.

Las especies tolerantes a la congelación, aquellas que pueden helarse sin morir, producen compuestos como las proteínas nucleadoras de hielo, que controlan la formación de los cristales para que no dañen las estructuras celulares.

Y otros, claro está, no resisten al invierno.

¿Y las moscas?

Aunque no las veamos, siempre están. Ocultas, pero están.

Hay moscas domésticas en invierno, pero permanecen inactivas. Como muchos insectos de pequeño tamaño que se producen en grandes cantidades, su ciclo es oportunista, flexible, y depende mucho de la temperatura ambiente.

Las hembras llegan a poner unos 500 huevos que tardan entre 8 y 48 horas en evolucionar a larvas, y estas entre 4 y 30 días en completar su desarrollo, siempre dependiendo de la temperatura. Estas fases inmaduras viven en materia orgánica en descomposición, frecuentemente excrementos, que por acción de las bacterias puede asegurar una temperatura relativamente moderada.

La fase más molesta y obvia, el adulto, vive entre tres semanas y dos meses. El adulto es muy activo y tolerante, pero se vuelve inactivo y críptico a temperaturas próximas a los 5 °C, aunque solo temperaturas por debajo de los 0 °C son realmente letales para estos animales.

Conozcamos las estrategias que usan algunos insectos para pasar el invierno:

  • Agruparse en grandes cantidades

¡Mientras más seamos, más calientes estamos! De esto parecen estar muy claros algunos insectos sociales como las abejas, las hormigas o las termitas, quienes durante el invierno emplean el calor corporal colectivo para mantener caliente sus hogares y de esta manera protegerse a ellas mismas y a sus crías del frío helado exterior. Los alimentos que almacenan también suelen despedir calor que mantiene una temperatura confortable hasta la llegada de la primavera.

  • Entrar en estado de letargo

El estado de letargo es común encontrarlo en especies que viven en altitudes muy elevadas o cercanas a los polos de la Tierra. Es un estado temporal de suspensión o de sueño durante el cual el insecto se queda completamente inmóvil y con su metabolismo al mínimo.

Una conocida especie que practica el letargo es el weta de Nueva Zelanda, el cual acostumbra a vivir en zonas muy elevadas donde se desploman considerablemente las temperaturas por la tarde y la noche, sobre todo en el invierno. Cuando sale el sol y el insecto de calienta, sale del estado de aletargamiento y reanuda su actividad.

  • El estado de diapausa

A diferencia del estado anterior, este es un estado de suspensión a largo plazo que emplean algunos insectos que sincronizan su ciclo de vida con los cambios estacionales. Si hace demasiado frío y se hace difícil volar o conseguir alimentos, la mejor manera de pasar la estación es tomárselo con calma justamente haciendo una larga pausa que puede desarrollarse en cualquier etapa del desarrollo. Así, hay insectos que pasan todo el invierno en el huevo y salen en primavera, mientras otros pasan esta etapa en estado larvario o de pupa. Los mosquitos utilizan este método para pasar el invierno.

  • Llenarse de anticongelantes

Muchos insectos se preparan para el frío fabricando su propio anticongelante. Durante el otoño estos animales producen glicerol, el cual se va acumulando en la hemolinfa, el equivalente a la sangre en los insectos.

Esta sustancia le da al cuerpo una asombrosa capacidad de resistencia al frío, permitiendo incluso que los fluidos corporales caigan a temperaturas por debajo del límite de congelación sin hacerse hielo y destruir los tejidos. En primavera la concentración del glicerol cae de nuevo a los niveles previos al invierno.

  • Las migraciones

Quizás sea la estrategia más empleada por las especies voladoras para huir del frío y la escasez de alimentos que trae el invierno. La más famosa de estas migraciones es la de las mariposas monarcas, que son capaces de volar miles de kilómetros. Pero no solo hacen migraciones estacionales las mariposas, sino también algunos escarabajos e incluso ciertas especies de libélulas.

Fuente: www.bbvaopenmind.com/ciencia/biociencias – vix.com/curiosidades – eleconomista.es

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