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[Tiempo Loco] El misterio de Funes: ¿Qué escondía el granizo que no se derretía?
Imaginate una tarde calurosa de 27 grados en la localidad de Funes, en el sur de Santa Fe. El cielo se encapota, cae una fuerte tormenta y, con ella, piedras de granizo del tamaño de un huevo. Hasta ahí, una tormenta fuerte como tantas otras en la provincia. Sin embargo, cuando el temporal pasó, los productores rurales de la zona notaron algo que desafiaba la lógica: el granizo permanecía intacto sobre la tierra durante horas, resistiendo el calor del suelo santafesino como si el tiempo se hubiera congelado.
Escribe: Mag. Hernán Allasia
Intrigados por este comportamiento casi sobrenatural, los vecinos decidieron guardar muestras en sus congeladores. Poco después, las enviaron a analizar a tres laboratorios independientes de la región (dos de ellos en Rosario y uno en Córdoba).
Lo que descubrieron los científicos encendió los debates locales sobre lo que viaja silenciosamente en el cielo.
Un laboratorio en el cielo santafesino
Los análisis químicos revelaron que esas piedras de hielo atrapadas en Funes eran auténticas «cápsulas del tiempo». En su interior detectaron microplásticos y un cóctel de elementos químicos que incluía aluminio, cromo, arsénico, zinc y calcio, entre otros.

Entre la ciencia y las sospechas de los vecinos
A pesar del impacto de los hallazgos en Santa Fe, la comunidad científica pide mirar los datos con ojos fríos.
El médico epidemiólogo Ramiro Salazar Cisneros, quien colaboró con la logística del estudio, advirtió que los resultados son preliminares y que la sola presencia de estos materiales no demuestra que hayan sido liberados a propósito por el ser humano.
De hecho, los científicos apuntan a una explicación más terrenal pero igualmente preocupante: los microplásticos ya flotan en nuestra atmósfera a nivel global. Al formarse la tormenta sobre Funes, las nubes simplemente pudieron haber «atrapado» la contaminación ambiental común que ya flotaba en el aire antes de descargar el granizo.


Monitoreo constante
Para resolver definitivamente el enigma de por qué este granizo santafesino tardó tanto en derretirse, los expertos locales exigen comenzar un monitoreo ambiental continuo en la región.
Se necesitará estudiar futuras tormentas en la provincia, medir las concentraciones exactas y comparar el agua de lluvia con la del suelo. Mientras tanto, el cielo de Funes nos dejó un recordatorio de que la contaminación ya no solo tiñe nuestros ríos, sino que también puede caer congelada en el patio de casa.