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[Tiempo Loco] Es primavera, y con el polen ¿qué onda?
El polen fue uno de los primeros alérgenos en descubrirse, y su sintomatología se denominó «fiebre del heno». Es una reacción de nuestro organismo que percibe como nociva una sustancia (alérgeno) que no lo es.
Escribe: Mag. Hernán Allasia
Este contacto pone en marcha una respuesta inmunológica exagerada que se manifiesta en diversos órganos del cuerpo. Esta alergia tiene un marcado carácter estacional. Los pólenes, cuando absorben humedad, aumentan de tamaño y se convierten en granos tan pesados que pierden su facultad de poder ser aereotransportados.
Esta es la causa de que, para los pacientes alérgicos polínicos, los días de lluvia sean los mejores. Por el contrario, los días peores son los días ventosos, sobre todo los de viento terral.

Tipos de polen
Los granos de polen, que son partículas microscópicas de plantas, son los alérgenos que producen más síntomas alérgicos. Existen tres tipos de polen alergénicos: de gramíneas, de árboles y de malezas.
Se considera que a partir de 50 granos de polen por metro cúbico pueden producirse manifestaciones de síntomas alérgicos.
Los pólenes que más frecuentemente causan la rinitis alérgica son abedul, álamo, olmo, roble, olivo, chopo, gramíneas y arbustos. El polen de la hierba (aparece preferentemente en verano) es más propenso a causar alergia porque pesa muy poco y es fácilmente transportado largas distancias por el viento.
En cambio, el polen de la mayor parte de los árboles (aparece preferentemente en primavera) es más pesado, sedimenta con rapidez y hay que estar bastante cerca del árbol para inhalarlo.
Los síntomas más habituales son:
- Congestión nasal.
- Rinorrea (aumento de mucosidad nasal).
- Estornudos.
- Lagrimeo y enrojecimiento de los ojos.
- Tos seca.
- Pítidos en el pecho al respirar.
- Dificultad respiratoria.
Fuente: www.cun.es