Tres días después de su paso por Villa María, Larreta lanzó su candidatura a presidente

“Es hora. Empecemos el camino. Quiero ser presidente para que juntos terminemos con el odio y transformemos nuestro país para siempre”.

Con esas palabras, el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, lanzó su candidatura presidencial desde el sur argentino, en el faro de Cabo Vírgenes, en la provincia de Santa Cruz.

Ubicado en el kilómetro cero de la ruta nacional 40, que atraviesa todo el país, envió un mensaje en un video difundido a través de las redes sociales.

Ayer, había posteado una foto de ese mismo lugar, con la frase “es hora de animarnos a transformar el país para siempre”.

Larreta es uno de los integrantes de Juntos por el Cambio que se ha lanzado al ruedo preelectoral. En la interna del PRO, asoman los nombres de María Eugenia Vidal y Patricia Bullrich, quienes manifiestan la misma pretensión que el funcionario porteño.

Discurso antigrieta

“O terminamos con la grieta o la grieta termina con la Argentina”, es una de las frases que marcó el mensaje de lanzamiento.

A continuación, se reproduce el texto completo:

“Un faro es la señal para saber adónde vamos. O adónde queremos ir.

Yo estoy acá en el kilómetro cero de la ruta 40. Que es la ruta que une toda la Argentina.

Hace tiempo ya que empecé a recorrer todo el país. Y en cada lugar que voy recojo lo mismo: ya cruzamos un límite. No queremos más seguir siendo lo que somos: no queremos más seguir viviendo con el agua al cuello. Siempre peleándonos, peleándonos entre nosotros.

Los únicos que se benefician con la grieta son los que la abrieron, los que se aprovechan de ella. Los que la usen, son unos estafadores.

O terminamos con la grieta o la grieta termina con la Argentina.

Los argentinos queremos ya iniciar el camino hacia vivir mejor.

Ahora la pregunta del millón es: ¿estamos dispuestos a hacer las transformaciones que se necesitan? Yo sí.

Yo quiero un país donde nos respetemos los unos con los otros. Un país donde igualar sea igualar para arriba. Un país donde la educación sea intocable. Un país donde se produzca en todos los rincones. Un país que sea un orgullo desde donde lo mires.

Un país con sentido común, donde todos apuntemos para el mismo lado.

A mi muchos me preguntan si yo sueño con llegar a ser presidente. Sería un honor, por supuesto. Pero no es un lugar al que “se llega”.

La presidencia tiene que ser el principio del camino de la gran transformación. Que no la van a hacer un grupo de iluminados o un líder carismático. Llevamos años y años de carisma y miren cómo estamos.

Lo mío es laburar y laburar y laburar. Y armar equipos de trabajo para hacer que las cosas pasen, pero que se mantengan en el tiempo. Porque si los cambios no son duraderos al final no sirven para nada.

No se trata de ser presidente, yo quiero ser buen presidente.

Y juntos terminar con el odio e iniciar el camino de la transformación que la Argentina necesita.

Un faro es la señal para saber adónde vamos. O adónde queremos ir.

Yo estoy acá en el kilómetro cero de la ruta 40. Que es la ruta que une toda la Argentina.

Hace tiempo ya que empecé a recorrer todo el país. Y en cada lugar que voy recojo lo mismo: ya cruzamos un límite. No queremos más seguir siendo lo que somos: no queremos más seguir viviendo con el agua al cuello. Siempre peleándonos, peleándonos entre nosotros.

Los únicos que se benefician con la grieta son los que la abrieron, los que se aprovechan de ella. Los que la usen, son unos estafadores.

O terminamos con la grieta o la grieta termina con la Argentina.

Los argentinos queremos ya iniciar el camino hacia vivir mejor.

Ahora la pregunta del millón es: ¿estamos dispuestos a hacer las transformaciones que se necesitan? Yo sí.

Yo quiero un país donde nos respetemos los unos con los otros. Un país donde igualar sea igualar para arriba. Un país donde la educación sea intocable. Un país donde se produzca en todos los rincones. Un país que sea un orgullo desde donde lo mires.

Un país con sentido común, donde todos apuntemos para el mismo lado.

A mi muchos me preguntan si yo sueño con llegar a ser presidente. Sería un honor, por supuesto. Pero no es un lugar al que “se llega”.

La presidencia tiene que ser el principio del camino de la gran transformación. Que no la van a hacer un grupo de iluminados o un líder carismático. Llevamos años y años de carisma y miren cómo estamos.

Lo mío es laburar y laburar y laburar. Y armar equipos de trabajo para hacer que las cosas pasen, pero que se mantengan en el tiempo. Porque si los cambios no son duraderos al final no sirven para nada.

No se trata de ser presidente, yo quiero ser buen presidente.

Y juntos terminar con el odio e iniciar el camino de la transformación que la Argentina necesita”.

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