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Una adicción llamada, Netflix. Donde abunda el humo y el whisky
Creo que esta cuarentena va a terminar con la existencia de muchos, que, como el firmante, sin ser fumadores, nos vamos llenando los pulmones con humo imaginario. Es que vaya a saber el por qué, esta pantalla nos atrapa de tal manera. Reed Hastings y Marc Randolph, los creadores, sostienen que el cine pone en acción la dopamina que nos genera estar observando a Netflix. En mi caso, debo asumirlo, estoy en carácter de adicto desde hace dos o tres años. Dependiente mal.
Los orígenes
Hastings, un tipo rápido, si los hay, para los negocios, se juntó con Marc Randolph y de ahí entre la mítica popular y el camino recorrido en no demasiado tiempo, hicieron fortunas. De dice que el primero tendría en la actualidad un capital de 4.000 millones de dólares, su socio algo menos, pero cifra abrumadora al fin.
Sus películas y series se han traducido a casi todos los idiomas del planeta. Las producciones propias adquirieron seguidores de una fidelidad asombrosa. Las suscripciones se han multiplicado en los últimos tiempos y, naturalmente, todo se dimensionó en sus cuentas bancarias con la cuarentena que se promovió en centenares de países del mundo. Algo había que hacer. Ver cine es fascinante. Como para asegurarse que la empresa no les daría pérdidas, duplicaron en poco tiempo el valor de su tarifa plana en distintas monedas
Alquilar películas
La firma cobra vida en California el 29 de agosto de 1997 por los dos aludidos. La idea original era algo así como el alquilar películas por cables. Mataron a los videos club. En el 2015 su nombre comercial se solidifica en el orden mundial. En 2008 pagaba impuestos por 8,5 millones de abonados. En la actualidad, digamos que antes de la pandemia, ya acusaban 150 millones de suscriptores alrededor del mundo. Indican que se trata de una de los pocos emprendimientos que ganó cifras siderales con el Coronavirus. Claro que los chinos amontonaron más divisas, pero lo de estos empresarios quedará en los anales de la historia de los negocios formidables.
¿Hay algo oculto en esta propuesta cinematográfica que, para muchos, se nos ha vuelto casi adictiva?
Posiblemente, si observamos detenidamente características de sus films, al menos en la gran mayoría, captaremos una particularidad: que, en todas las películas, salvo excepciones, el humo invade indefectiblemente todos los ambientes. Se fuma de una manera que nunca, jamás, desde los tiempos en que aparece el cigarrillo, se llegó a consumir de la manera que lo muestran, en las distintas épocas. Y ahí desborda situaciones económicas y estrategias que aparecen como desapercibidas. Se dice que una parte significativa de las acciones fueron adquiridas por dos tabacaleras de EE. UU, y un porcentaje menor, por una gran destilería europea de whisky.
Lo cierto es que logran productos fílmicos realmente atractivos. Que, aunque imaginarios, nos transforman inexorablemente en fumadores pasivos. Los estudiosos en la materia -al menos eso dicen- afirman que cualquier persona que haya dejado ese hábito, queda tentado, desde el inconsciente, para volver a prender un pucho. Tampoco se quedan atrás con otro mensaje subliminal: el alcohol. Más puntualmente el whisky… Imponen el mensaje de una necesidad que entra por los ojos, tal vez. siguiendo aquella eficaz premisa logística de la Coca- Cola. Te las pasaban en el intervalo de la sala cinematográfica. Salíamos desesperados a comprar dicha gaseosa, de lo contrario se nos pegaba de sequedad la boca. Es lo que llaman la urgencia del inconsciente. Da resultado.
Cuidar las debilidades
No fumo ni fumé. Sí, admito casi una dependencia de estar pegado a Netflix todas las horas que la vista me dé. No siento el influjo de la dopamina como ellos dicen. Si el devorarse películas o series, es dañino para la salud, lo ignoro. Continuaré firme ante la pantalla, claro, después de hacer unos seguimientos de informaciones, probablemente inciertas, comencé a comprender el por qué se fuma y bebe tanto en sus creaciones del séptimo arte… Las tabacaleras y la destilería deben bajar sus lineamientos para los libretos. De última, siempre hay lugar para unas inocentes pitadas. Sin embargo, considero que la cuarentena con Netflix, fue un poco, poquísimo tal vez, más llevadera con esta generadora de filmes… Amigos, los saludo porque esta noche quiero terminar de ver un título que me atrapó: The Secret (El Secreto)… También en esta hay humo y alcohol, como para que nuestras debilidades siempre estén atentas a las ofertas.
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