[VIDEO] Alertas por vientos y tormentas: Qué cubren los seguros de auto, hogar y comercio ante daños por tiempo extremo

Ante las alertas meteorológicas vigentes en gran parte del país, Grupo San Cristóbal recomienda medidas de prevención y explica qué situaciones contemplan las pólizas, incluyendo un dato poco conocido: cuando una tormenta obliga a un comercio a cerrar, el daño no es solo material, también hay coberturas para la interrupción del negocio.

Las alertas meteorológicas vigentes para gran parte del país por lluvias intensas, tormentas severas, fuertes vientos y posible caída de granizo vuelven a poner en agenda un fenómeno que ya no es excepcional.

A esto se suma que la Organización Meteorológica Mundial estima una probabilidad superior al 90% de que se desarrolle un evento de El Niño en la segunda mitad del año, lo que a nivel global aumenta el riesgo de eventos climáticos extremos.

La intensidad y recurrencia de estos episodios impacta cada vez más sobre viviendas, vehículos, comercios e infraestructura productiva, afectando tanto a las familias como a las economías regionales.

bien estos eventos no pueden evitarse, gran parte de las pérdidas, materiales y económicas, puede minimizarse con acciones preventivas y con un conocimiento claro de qué cubre cada póliza.

«Cada vez observamos fenómenos meteorológicos más intensos y concentrados en pocas horas. Si bien no es posible evitar estos eventos, muchas de las pérdidas pueden reducirse con acciones preventivas realizadas antes de que llegue la tormenta. Prepararse con anticipación sigue siendo la herramienta más efectiva para proteger a las personas y su patrimonio», señaló Mónica Adriana Camarote, gerente de Siniestros de Grupo San Cristóbal.

Qué cubren las pólizas (y qué no)

Conocer el alcance de cada seguro es tan importante como la prevención. Algunos puntos clave:

  • Autos: los daños por caída de árboles, ramas u otros objetos están cubiertos en pólizas con daños parciales, y también en pólizas de Terceros Completo cuando el daño implica la destrucción total del vehículo.

Los daños por inundación o anegamiento, por su parte, están cubiertos en pólizas con daños parciales y, con algunas limitaciones, en pólizas de Terceros CM.

  • Hogar y Combinado Familiar: las coberturas pueden alcanzar daños por granizo, fuertes vientos o caída de árboles sobre la vivienda como consecuencia directa de la tormenta, así como inundación por agua que ingresa desde el exterior por un daño provocado por el temporal.

Es importante diferenciar esto de los daños por filtración o falta de mantenimiento, que habitualmente quedan excluidos: de ahí la importancia de la limpieza preventiva de canaletas y desagües.

  • Comercios y pymes: con la cobertura de Todo Riesgo Operativo, además de los daños materiales a infraestructura, equipamiento y stock, algunas coberturas contemplan el impacto económico de una interrupción temporal de la actividad.

Si una tormenta rompe el techo de una nave industrial o inunda un local comercial y obliga a cerrar durante 15 o 30 días, el costo no es solo el arreglo físico: son los gastos fijos que siguen corriendo: alquileres, sueldos, servicios, y las ventas que no se realizan.

Para ese escenario existen coberturas específicas de Pérdida de Beneficio poco conocidas fuera del ámbito asegurador pero centrales para la continuidad de un negocio.

  • Por eso, las compañías aseguradoras recomiendan revisar las condiciones de la póliza con anticipación y conocer qué situaciones están contempladas y cuáles son los pasos a seguir en caso de un siniestro, incluyendo los plazos para realizar la denuncia, que suelen ser de 72 horas desde ocurrido el hecho.

Qué hacer después del temporal

Una vez finalizado el fenómeno, es importante evitar exponerse a situaciones de riesgo y evaluar los daños antes de retomar las actividades habituales.

Si un vehículo quedó sumergido o sufrió un importante ingreso de agua, se recomienda no intentar arrancar el motor: el «golpe hidráulico» puede agravar el daño.

También es conveniente registrar los daños con fotografías y conservar la documentación o los elementos que puedan resultar útiles para realizar la denuncia correspondiente.

La preparación y el mantenimiento preventivo permiten reducir los riesgos y actuar de manera más segura frente a eventos climáticos severos.

Fuente: San Cristóbal

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