La celebración se realizará el domingo 27 de septiembre en...Leer más
La presentación oficial será este martes 15 de septiembre en...Leer más
La propuesta estuvo destinada a educadores de nivel inicial y...Leer más
La competencia reunió a corredores de distintas edades y niveles...Leer más
La propuesta reúne a 12 vecinas de distintos barrios y...Leer más
La obra alcanzará ambos lados de una de las principales...Leer más
[VIDEO] Lorena Bottero: «Amenazas en la escuela: Estamos llegando tarde como adultos»
La neuroeducadora Lorena Bottero sumó su voz y experiencia al debate que hoy ocupa la primera plana en cuestión de alarma y preocupación. Las amenazas en las escuelas se sustentan en la soledad de los chicos y la falta de contención de los adultos. «La pregunta urgente es qué estamos haciendo —en las escuelas, en las familias, en las políticas públicas— para atender la causa», remarcó la especialista.
Escribe: Lorena Bottero (Docente, escritora)
Estamos llegando tarde.
Cada vez que una amenaza de tiroteo sacude una escuela argentina, el debate se instala por unos días. Se habla de protocolos, de seguridad, de redes sociales. Y después, silencio. Hasta la próxima.
Pero hay una pregunta que casi nunca aparece en esa conversación: ¿qué le estaba pasando a ese chico mucho antes de que dijera lo que dijo?

Las amenazas no surgen de la nada. Son el final visible de un proceso largo y silencioso: un chico que no encontró adultos disponibles, que no tuvo herramientas para nombrar lo que sentía, que eligió el grito porque el susurro no le funcionó.
La prevención real no vive en los protocolos de emergencia. Vive en el recreo, en la cena familiar, en el aula. En ese momento cotidiano en que un chico quiere decir algo y decide callarse, y un adulto podría haber estado ahí, pero no estaba.
No se trata de buscar culpables. Se trata de entender que la salud emocional de los chicos es una responsabilidad colectiva, y que construirla lleva tiempo, presencia y voluntad.
La amenaza es el síntoma. La pregunta urgente es qué estamos haciendo —en las escuelas, en las familias, en las políticas públicas— para atender la causa.
Porque nuestros chicos nos necesitan hoy. No cuando explota.