Vivencias de una paramédica en tiempos de pandemia

Carolina Laborde tiene 39 años, es paramédica y enfermera. Trabaja en el Hospital Villa Nueva. Su familia está compuesta por su hija de 7 años, su marido y sus padres, que si bien viven en la casa de al lado, el contacto es a diario, ya que ellos cuidan a la pequeña cuando Carolina trabaja.

Escribe: Carolina Durand

Ella es una de las tantas que están en la primera línea para dar batalla a la pandemia de coronavirus que tantos estragos ha provocado en el mundo. Villa Nueva, junto con Villa María, luego de más de 130 días de aislamiento y distanciamiento, empezó a sentir su rigor.

Sus padres son de riesgo. Su mamá tiene Epoc y su papá es diabético e hipertenso.

“Estudié enfermería en el Ramón Carillo y paramédica en el instituto Colbert en Córdoba. Me gusta ayudar a la gente, me formé para eso, sabemos que estudiamos para asistir en urgencias, para salvar vidas y cuando esta pandemia se instaló en la Argentina, tuve muchas emociones encontradas”, explicó la paramédica.

“Pedimos que nos ayuden, cuidándose”

“Nos convocaron a todo el personal de salud del Hospital, se nos preparó en tiempo y en forma, se aislaron a quienes tenían patologías de base, que no podían trabajar y exponerse”, comenta.

“No nos obligaron a estar en la primera línea de trabajo, se nos preguntó, algunos tuvieron miedo y otros decidimos afrontar el virus, y trabajar codo a codo junto a médicos, funcionarios. Son políticas sanitarias totalmente nuevas para nosotros, pero entendimos que era parte de lo que debíamos hacer, ayudar a salvar vidas”, remarcó.

Laborde resaltó que en un principio su familia tuvo miedo por ella, y por ellos mismos, pero entendieron que era parte de lo que implicaba su vocación. “Mi hija con 7 años es súper cuidadosa, con el lavado de manos, tapabocas, entiende qué puede pasar si no nos cuidamos. Una forma de cuidarla, en enseñándole”.

Al momento de puntualizar qué es lo que más le da miedo de esta pandemia, la profesional asintió: “Me da miedo la gente que no entiende, que no respeta los protocolos, que no se cuida y, en consecuencia, no cuida al otro”.

También destacó que el personal sanitario atraviesa tiempos en los cuales paradójicamente no tiene horarios. “El personal se vio reducido a raíz de quienes son de riesgo y debieron aislarse, por lo que hacemos más horas, guardias y parte de las siguientes”.

“Lo entendemos, es una situación anormal y es nuestro deber, pero también estamos cansados, en nuestras casas nos ven poco y nada y estamos expuestos permanentemente. Es por eso que pedimos tanto a la gente que nos ayude con lo mínimo, que es cuidarse, mantener distancia, usar tapabocas, quedarse en sus casas sino es urgente que salgan”, pidió la paramédica.

Mal momento

Carolina contó que hace unos meses atrás, cuando aún no había casos en la localidad, se encontraba en un Pago Fácil frente a la plaza céntrica con su hija, con distancia de los demás y tapabocas, y una señora comenzó a gritarle que se fuera de la fila, que por trabajar en el hospital podría contagiar con el virus.

Desde adentro del comercio al visualizar lo sucedido la hicieron pasar para que pudiera retirarse. “Es increíble cómo algunos nos estigmatizan, cuando somos los primeros que vamos a estar cuando algo les ocurra”, reclamó.

La profesional indicó que el Hospital local cuenta con dos ambulancias, la “activa” para emergencias / urgencias, domicilios y calle, y la “pasiva”, para síndromes febriles o sospechas de COVID-19.

Actualmente el Hospital atiende con turnos, incluso en las guardias. Lo hace de acuerdo con algunos códigos. Código verde, situaciones que no son de vida o muerte; código rojo donde está en riesgo y peligro inminente la vida del paciente; y código negro si hay fallecidos.

El personal sanitario hace las preguntas pertinentes y activan ambulancia y paramédicos, o ambulancia y médico, pero atentos al tipo de llamado, para poder tomar las precauciones de asistir con protocolo y el personal adecuado según la urgencia. (Turnos 4910070, 107 – 4911633 urgencias)

Hisopados

Para evitar que la gente se exponga en el Hospital y a quienes están en el lugar, cuando hay indicaciones que deben hisopar a u paciente, se lo hace en su domicilio. “Sale la ambulancia preparada con médico y enfermero. Con todo el equipo apto del que va a hisopar, gafas, barbijos Nº 95, se le hace un hisopado orofaríngeo para detectar coronavirus, en el cual se le raspa en la zona de las amígdalas, de aquí se envía muestra a Villa María y sale para Córdoba, y el paciente debe cumplir 14 días mínimos en su domicilio aguando resultados”, precisó la enfermera.

Laborde pidió conciencia y compromiso social. “Tengan conciencia, no piensen que no les va a pasar, porque todos estamos expuestos, y no por eso somos culpables.  Yo me cuido para proteger a mi familia, a mis amigos y a la gente que atiendo a diario. La enfermedad no conoce de religión, banderas políticas, edad ni género”, concluyó.

Mirá el video con el testimonio de Carolina:

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