La Laguna Honda de Yucat: ¿Un enigmático misterio?

Escribe: Ing. Mg. Hernán Allasia

El río Ctalamochita nace en la ladera oriental de las Sierras Grandes, luego de atravesar las Sierras Chicas desemboca en la llanura, discurre entre meandros y barrancas, y pasa su ancho caudal por el costado de la estancia Yucat.

Aguas abajo recibe el aporte del Saladillo y forma el Carcarañá, para desembocar en el río Paraná. Algunos de sus antiguos brazos de desborde permiten la formación de espejos de agua como Laguna Honda, a siete kilómetros del casco de la estancia.

Emplazada en una zona cercana a las barrancas, laguna Honda tiene unos 30 metros de diámetro. Luego continúa en bañados cubiertos de juncos, espadañas y totoras. Una escasa fauna íctica, más flamencos, gallaretas, biguás y coipos completan este paisaje natural, digno de ser visitado.

Este predio legado no sólo es fuente de recursos económicos sino también campo de apostolado, donde se muestra un modelo social basado en la promoción de las personas y dirigido a humildes colonos.

Podría afirmarse que los habitantes de la Laguna Honda fueron Kamiares o Comechingones, reemplazados años más tarde por Pampas encomendados al General Figueroa (Nimo, 1946).

La laguna tiene unos 30 metros de diámetro y nunca se seca.

Enigmas

¿Por qué nunca se seca? ¿Qué era en realidad antes de ser Laguna Honda hoy, en momento de guardar en su interior reliquias actuales?

¿Fue una obra arquitectónica de los aborígenes del lugar, al haber sido un paraje escondido, difícil de ver o hallar, disimulado entre las barrancas cercanas al río Ctalamochita, que utilizaron para su protección?

Un día, hace casi 50 años, ocurrió lo que después sería el comentario de toda la ciudad, que llegó incluso a la primera plana del viejo diario “Los Principios” de Córdoba y a un espacio en el diario porteño “La Nación”.

El viejo Canal 2 de Villa María, cuyo edificio estaba ubicado al frente del entonces Cine Ópera, proyectó posteriormente las imágenes del acontecimiento. El mismo Héctor Cavagliato viajó con su “camarita” al lugar del hecho para traerlo a la pantalla.

En enero de 1965, el grupo de jóvenes estudiantes egresados del Instituto Secundario Bernardino Rivadavia (José María Reale, Hugo Alberto Mallada, Luis Alberto González, Jorge Felipe, Enrique Grissoni y Enrique Ghezzi) acompañados por la fiel perra Damita, seguidora día y noche, halló un esqueleto aborigen, a dos metros de profundidad. Estaba rodeado por vasijas de barro, collares, hachas, boleadoras y puntas de flechas, materiales propios de la tribu comechingones.

Recorte periodístico sobre el hallazgo arqueológico en Laguna Honda.

Flora y fauna

Mino describe que en la denominada laguna Honda existen “juncos, espadañas y totoras, cuyos tallos sirvieron a los indígenas de material para su industria textil y donde hoy como ayer, tienen albergue flamencos, gallaretas, biguás, palmípedos de diversas especies y una buena cantidad de nutrias”. 

Entre los árboles de la región destaca “el tala, el algarrobo blanco, chañar, espinillo y diversos arbustos”.

Las mismas palabras que luego escribió Alberto Furlani -sin citar- en “Apuntes y reflexiones para una historia de Yucat”. Agrega a la descripción “vegetales menores… abrojo, cardo, cola de zorro, cactus de distintas variedades, cola de caballo”.

A las aves mencionadas por Mino, Furlani en su libro editado en 1996 suma “catita, lechucita de las vizcacheras, perdiz chica y perdiz chica pálida, pato maicero y el biguá, benteveo, carpintero de penacho rojo, chingolo, halconcito común, monjita, pato picazo, tijereta, cotorra verde, gallareta, hornero, paloma cenicienta, pato silbón, ratonera, tordo, carpintero de penacho amarillo, cuervillo de la cañada, garcita blanca, Martín pescador chico, paloma torcaza, pato sirirí, tero común, zorzal. Y los mamíferos: comadreja overa, laucha, cuis, ratón de campo, liebre europea, zorro gris, peludo”. 

Entre los restos arqueológicos hallados en la mencionada laguna, Mino menciona resto de animales: “Cráneos de nutrias, cáscaras de huevos de avestruz -refiriendo ñandú o avestruz americana- y distintos esqueletos y aletas de peces de variadas especies…”, que vivían en el lugar.

Furlani enumera peces como bagres grises, bagre águila, dientudos, mojarritas y viejas del agua. También “entre los ofidios la yarará grande; entre los saurios, la lagartija verde. Los anfibios se hacen presente con el sapo común, el escuerzo y la rana criolla”.

Hay que convencerse de que, de seguro, habrá más misterios por develar en Laguna Honda con el devenir de los tiempos.

Fuentes:

  • http://biblio.unvm.edu.ar/opac_css/doc_num.php?explnum_id=2774
  • https://www.chetoba.com.ar/estancia-yucat-turismo-rural-en-cordoba.php
  • http://archivo.lavoz.com.ar/herramientas/imprimir_nota.asp?nota_id=231761
  • https://estanciayucat.org.ar/restos-de-un-comechingon-en-yucat-articulo-historico/
  • https://estanciayucat.org.ar/un-registro-de-la-flora-y-la-fauna-en-la-zona/

2 comentarios en “La Laguna Honda de Yucat: ¿Un enigmático misterio?”

  1. Muy interesante nota. Gracias por compartirla.
    Siempre recuerdo el ojo de mar de Ballesteros, y por una cosa u otra jamás indagué cono conocedores del lugar sobre la existencia del mismo, lamentablemente en su mayoría han fallecido, pero que el lugar despierta curiosidad, no se lo puede negar.-

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