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La Circunvalación de Villa María, una muestra del “cementerio de la obra pública”

Con la asunción del presidente Javier Milei, se paralizó la obra pública, “una de las fuentes de mayor corrupción”, según el argumento de los voceros del gobierno nacional. Pero, una de las mayores usinas generadoras de puestos laborales. A casi cinco meses de iniciado su mandato, los cientos de miles de obras en todo el país sufren deterioro y desgaste. Una gran incertidumbre se cierne sobre su futuro y muchas podrían quedar en la nada.

Escribe: Germán Giacchero

La Circunvalación es, quizás, la obra de mayor dimensión que se haya ejecutado en la historia de Villa María., incluyendo a Villa Nueva también como beneficiaria de esta estructura.

Para este 2024, estaba prevista la inauguración de una primera etapa del anillo que rodearía la ciudad para dinamizar el tránsito, sacar el transporte pesado de la zona urbana y conectar sin obstáculos las trascendentes rutas que la atraviesan, como la autopista y las rutas nacionales 9 y 158.

Pero no pudo ser. Hasta el 1 de diciembre de 2023, la obra ejecutada con recursos nacionales presentaba un avance del 65%, según estimaciones oficiales del gobierno municipal de Martín Gill, realizadas a pedido de EL REGIONAL.

Por entonces, hace 5 meses, la inversión prevista alcanzaba los 35.500 millones de pesos.

Colocación de parte de la estructura del puente sobre ruta 158.

Uno de los últimos trabajos ejecutados fue la colocación de parte de la estructura del puente que cruza por encima de la ruta nacional 158, a la altura del barrio Poetas Argentinos en Villa Nueva, en cercanías del cruce con la ruta 2.

Hoy, esa porción de la megaobra ofrece un panorama desolador: el paso del tiempo y la ausencia de tareas en el lugar exponen el desgaste de la infraestructura y el deterioro de las bases realizadas con toneladas de tierra y arena, donde se asentaría el futuro trazado.

Con las lluvias frecuentes desde el reciente verano hasta hoy, en reiteradas ocasiones el lugar quedó convertido en un lodazal. Una pena.

Pero, la Circunvalación, que ahora deberá seguir esperando vaya a saber hasta cuándo, es solo una muestra de una inmensa galería de obras públicas que fueron paralizadas en nuestra ciudad y la región a partir de una decisión del gobierno mileísta basada en una promesa de campaña.

“Es una de las mayores fuentes de negociados y de corrupción con los amigos del poder”, argumentan desde entonces la primera línea de fuego de los funcionarios del presidente y repiten sus seguidores.

En la mesa, no se pusieron (o se desestimó) las cartas que sostienen que la obra pública de por sí es una gran máquina generadora de empleo directo e indirecto en todos los puntos cardinales de la geografía argentina, además de actuar como dinamizadora de economías locales y regionales.

Trabajos en marcha el año pasado. Hoy, nada se observa en el lugar.

Si lo que hacía falta era un mayor control de los “negocios”, de los pactos entre funcionarios y empresarios corruptos, o de la cartelización de la obra pública, lo más adecuado hubiera sido disponer de auditorías y abordar los casos de manera específica, antes que cortar de lleno las partidas presupuestarias y abandonar a su mala suerte las inversiones ultramillonarias que el estado argentino venía haciendo desde hace años.

Cementerio de la obra pública

Según estimó el canal Todo Noticias (TN), un medio al cual no se puede acusar abiertamente de kirchnerista u opositor al gobierno actual, el estado nacional invirtió más de 543 millones de dólares en obras que podrían quedar en la nada misma.

El cálculo está realizado a partir de un tipo de cambio promedio de 2023 a 309 pesos por dólar.

En una nota titulada “El cementerio de la obra pública: 1700 proyectos parados y U$S500 millones invertidos que quedarían en la nada”, el medio porteño reveló al acceder a documentación oficial, que existen “1700 obras públicas que quedaron en un porcentaje de avance físico menor al 70%, lo que pone seriamente en peligro su futuro, ya que el Gobierno de Milei planteó, como una posibilidad, solo terminar aquellas que hayan quedado por encima del 80%”.

TN, además, comprobó que el ex Ministerio de Obras Públicas “durante la gestión de Gabriel Katopodis colocó $167 mil millones en 1700 obras que quedaron por debajo del 70%. Muchas de estas con un bajísimo porcentaje de avance físico: hay algunas que quedaron en un 10%, 20%, 30%, 40% y 50%, es decir, lejos están de terminarse”.

En este contexto, el otro gran responsable de que muchas obras no se hayan terminado o directamente no hayan avanzado es, por supuesto, el expresidente Alberto Fernández. El aspecto positivo es que, a pesar de un marcado contexto de crisis en el periodo 2019-2023, muchos proyectos continuaron su desarrollo.

La Circunvalación, un viejo sueño de Villa María, no hubiera visto la luz posiblemente si no hubiera sido por la gestión de Fernández, y la inclusión entre sus funcionarios del exintendente Martín Gill como secretario de Obras Públicas de la Nación.

Sin embargo, siempre se tuvo en claro que se trataba de una obra casi titánica y que demandaría muchos recursos (no siempre disponibles a la brevedad) para su concreción. Las sospechas que en cualquier momento podría retrasarse por largo tiempo o sufrir demoras momentáneas estaban a la orden del día.

Incompleta. Una imagen actual de uno de los puntos de enlace del anillo vial.

El frenado intempestivo llegó de la mano de la nueva gestión presidencial con un recorte total de las transferencias para la ejecución de la obra pública en todo el país.

Lo padece la circunvalación, pero también otras obras en ambas villas: viviendas Procrear, jardines de infantes, Ecobarrio, Renabap, parque lineal y sustentable de los cuatro bulevares, rutas, autovías, entre otras.

El 1 de diciembre del año pasado, EL REGIONAL había publicado que “solo en Villa María, sin contar las desarrolladas o delineadas en la Universidad Nacional, se ejecutan obras por una inversión total de $51.759.000.000, es decir, casi 52 mil millones de pesos, según una estimación del gobierno municipal realizada a solicitud de nuestro medio.

Por ahora y, quizás por largo rato, estas obras duerman una profunda siesta en los cajones de las oficinas ocupadas por burócratas que no ven más allá de la capital que se llama “federal”, pero que solo lo cumple en los papeles nomás.  

Lo peor sería que se consolide este presente y pronto asistamos a la verdadera inauguración del cementerio de la obra pública.

Algunas tumbas ya se comenzaron a cavar…

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