[Si te clava el visto, te «curvea»] La tendencia del rechazo encubierto

“Curving” es una forma sutil de ignorar o cortar con otra persona, de una manera tan políticamente correcta que suele pasar desapercibida. Un rechazo sutil, que en algunos casos llega a convertirse en una forma de manejo.

Escribe: Lic. Noelia Benedetto (*)

Se trata de una práctica muy extendida en redes que en el fondo expresa un rechazo hacia el otro, que no se manifiesta de manera directa. Ya existía en el mundo presencial, pero se ha hecho más evidente e incisiva en Internet

La manera más saludable de distanciarnos de alguien es la vía directa: asertiva y empática. Nuestra capacidad de comunicación pone a nuestra disposición un buen número de locuciones con las que podemos compartir esta idea.

El curveo, como su nombre lo indica, no sigue esa línea recta, sino que corre por un camino sinuoso y extraordinariamente desgastante.

Cómo se manifiesta

Se manifiesta de diferentes maneras. La más habitual es “clavarte el visto”. O sea, una persona envía un mensaje y la otra lo ve, pero no lo responde, al menos de manera inmediata. Tarda días, e incluso semanas, y al final contesta. Lo usual es que lo haga con expresiones que denotan desinterés «cortante».

También sucede cuando otro sí responde el mensaje rápidamente, pero lo hace con palabras que dan a entender un afán por terminar la conversación. Es posible que diga frases amables, pero al mismo tiempo superfluas y carentes de calidez real.

En el extremo opuesto está esa otra persona que insiste porque no interpreta bien lo que está ocurriendo. Asume que la otra sí quiere mantener la comunicación, pero las circunstancias se lo impiden «tiene un mal día, está a full, está con muchas cosas».

De hecho, muchos de quienes practican el curveo dicen eso: “Lamento no haberte contestado antes, pero tenía muchas ocupaciones”.

Seguramente te ha pasado muchas veces, pero no sabías como decirlo. La persona que practica el curveo no dirá que no está interesada en ti, pero tampoco que lo está. Ni confirma ni desmiente. Prefiere no rechazarte de una forma directa porque quiere mantenerte por conveniencia, por si acaso, por el “¿y si…?”.

Consecuencias negativas

Posee un estilo pasivo-agresivo, pero se comunica de una forma políticamente correcta. Su mejor arma: las excusas. Si pasa más tiempo esperando que te responda los mensajes que entablando una conversación, te anticipo que se avecina un paseo, uno largo y con curvas.

Su estilo de comunicación es clave: Nunca inician la conversación y sus respuestas, que lleguen días tarde, son esporádicas, poco emotivas y básicamente sugiere el fin de la conversación. Le es más fácil tener interacciones cortas y aburridas en lugar de indicar directamente que no quiere verte más. Es un fantasma progresivo.

Otra forma es convencerte de que realmente quiere verte, pero luego al final cancela en el último minuto.

Todo esto provoca una sensación de inseguridad, baja autoestima, culpabilidad y desconfianza que a veces se pueden arrastrar en posteriores relaciones llegando incluso a sentir incapacidad de conocer gente nueva.

(*) Psicóloga y sexóloga

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