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Un café en Viena con Gastón Manes: “Debemos liderar una revolución ética para seguir siendo nación”
Desde Viena, un gran encuentro entre argentinos dialogando sobre la realidad del país. En esta oportunidad, Karin Silvina Hiebaum, corresponsal en Austria. junto al Dr. Gastón Manes, abogado, presidente de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR). Gastón es hermano de Facundo Manes, el neurocientífico que quiere postularse a la presidencia de la Nación.
Escribe: Mgter. Karin Hiebaum (Analista Internacional)
Cuéntenos, ¿cuál es el motivo tan importante que lo trae por Viena?
“Vine solo 48 horas, estaba en Barcelona donde estoy realizando un doctorado en Literatura Española, y que ahora por mi intensa actividad política he debido postergar un poco. Y aproveché el fin de semana para visitar a dos queridos amigos ingleses, de mi época en la que viví en Londres, quienes viven en Viena y trabajan para la ONU.
He tenido la suerte de visitar varias veces Viena, una de las ciudades con mejor calidad de vida en el mundo, y donde uno aprende cosas a cada paso. Me siento muy a gusto aquí, lamentablemente solo estaré unas horas esta vez”.
Como presidente de la UCR Nacional, ¿cómo ve la situación que atraviesa actualmente la Argentina?
“Argentina nuevamente vive una crisis política y económica. Y lo señalo en ese orden, porque esta vez, más que nunca, los desequilibrios económicos son fruto de la inconsistencia política del gobierno. Es una época en la cual la Argentina nuevamente tiene chances objetivas de desarrollarse con inclusión.
La economía es obviamente un tema central para la UCR. Como partido que aspira a liderar una coalición de centro popular, tenemos que ser capaces de desarrollar una economía que concilie dos objetivos: el crecimiento y la inclusión.
Una economía que promueva la inversión, la innovación y el crecimiento de la productividad. Pero que sea también capaz de generar trabajo, mejores salarios y protección a los menos aventajados, aquellos que han tenido la desgracia de crecer en la pobreza y sin acceso a servicios públicos de la calidad.

Sabemos que no vivimos un buen presente. Somos testigos de la decadencia; de la caída de los ingresos, de la falta de empleo; del crecimiento de la informalidad y la pobreza. Pero aun en este presente tan gris, soy optimista.
Soy optimista porque veo a nuestra economía con un enorme potencial. Tenemos un sector agroindustrial pujante, de primer nivel mundial, que es capaz de ofrecer alimentos con mayor valor agregado. Hay un enorme potencial en carnes, lácteos, vinos, y mucho otros alimentos. Tenemos en Vaca Muerta el segundo yacimiento de gas no convencional del mundo y el cuarto en petróleo. Un enorme potencial en turismo. Con las inversiones adecuadas, podremos exportar al mundo, que está desesperado por encontrar proveedores confiables.
También somos ricos en minerales. De un lado de la cordillera, Chile exporta 35 mil millones de dólares en minerales y aquí, del otro lado, sólo unos 3 mil millones. Miren cuánto tenemos para crecer. ¿Y qué decir del litio, el mineral del futuro? Junto a Bolivia y Chile formamos parte de un triángulo, ¡que concentra el 85% de las reservas mundiales!
Pero la riqueza más importante no está en los recursos naturales, sino en nuestra gente. Y no es una frase hecha, lo digo en base a la evidencia. El talento argentino ha sido capaz de generar una economía del conocimiento que se destaca globalmente, con más de 10 unicornios como punta de lanza.

Y aún en lo inestable que ha sido nuestra macroeconomía, tenemos a una industria que es la tercera de América Latina. Allí en la industria, donde algunos ven ineficiencia y prebendas, yo veo a miles de familias de industriales que han sobrevivido a tsunamis de inestabilidad y han sido capaces de invertir, crear empleos y acumular capital organizativo y conocimiento.
Con este enorme potencial, la economía argentina puede despegar y desarrollarse. Pero para que no sea sólo una aspiración, para que sea una realidad, tenemos que ser capaces de estabilizar la macroeconomía y crear un entorno de previsibilidad para la inversión y la innovación.
Ese es el gran desafío de nuestro tiempo. Ese es el gran desafío de la dirigencia política. Y eso es lo que proponemos desde la UCR, porque estoy convencido de que somos capaces, que sea este radicalismo, el que se está poniendo de pie, el que lidere el proceso de desarrollo que Argentina tiene por delante”.
Observando la política vienesa, ¿qué podría aplicarse en la política porteña?
“Las sociedades desarrolladas como la de Viena, siempre nos muestran cosas de las cuales aprender. Pero una vez más, como cada vez que visito una ciudad así me convenzo más de que la clave de todo siempre es la educación.
Buenos Aires cuenta con un presupuesto enorme, equivalente a varias ciudades importantes del primer mundo, sin embargo, muchas veces se gastan enormes recursos en cuestiones que podrían evitarse si, por ejemplo, fuéramos más cuidadosos y respetuosos con el espacio público, con la limpieza, etc.
Sarmiento fomentaba que los jóvenes viajen, para ver otras culturas y así poder aplicar las mejores prácticas cotidianas de esas culturas para mejorar la propia. Viena es un ejemplo a imitar”.

¿Cómo observa el Rol actual de la UCR en Argentina?
“La Argentina está a la deriva, y el radicalismo debe volver a ser esa brújula confiable, que todo país necesita para saber a dónde va. Debe ser la herramienta política necesaria para abordar con confianza y al mismo tiempo con honradez, las soluciones que el país necesita.
Entiendo que nuestro partido se encuentra en un punto de inflexión que le permite pensar en grande, que le permite soñar con ser la columna vertebral de este cambio de época que necesitamos experimentar.
Como cuarenta años antes, en 2023, la UCR deberá guiar a la argentina a un nuevo proyecto colectivo. Ya lideró el último proyecto colectivo exitoso aún vigente en Argentina, que fue la recuperación y consolidación de un sistema democrático, algo que no era común en los 50 años anteriores. Ahora debemos liderar una revolución ética que resulta imprescindible si queremos continuar siendo una nación”.
¿Qué les diría a los argentinos en el exterior, hay futuro?
“Claro que hay futuro, pero es un compromiso de todos, si nos ponemos de acuerdo sobre 10 políticas de Estado, con consenso de una nueva mayoría social, que no convoque desde los extremos, en 10 o 15 años Argentina puede estar otra vez en un lugar hoy inimaginable”.