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“Queremos regresar a las aulas con condiciones dignas para docentes y alumnos”
Paola Macario, coordinadora de cursos y docente del IPEM 275, Colegio Nacional de Villa María.
Este 17 de febrero, luego de un año sin clases presenciales, las escuelas abrieron nuevamente sus puertas. Los docentes fueron informados cómo será la modalidad de trabajo en cada institución. Según lo anunciado por el gobernador Juan Schiaretti a mediados de enero, en un principio se regirán por un sistema mixto, combinado con la modalidad virtual. También aseguró que los docentes tendrían prioridad para vacunarse contra el coronavirus, pero aún no han sido inoculados.
Escribe: Carolina Durand
El año 2020 fue atípico. Ninguna institución educativa estaba preparada para las clases virtuales, sin contacto físico, sin abrazos, sin la tiza y el pizarrón, sin el timbre de recreo; y con el contrapeso de que la virtualidad requiere de recursos y herramientas con los que no cuentan todos los estudiantes en sus hogares.
Paola Macario es coordinadora de cursos y docente del IPEM 275, en los espacios curriculares nocturnos en Sociología, Ciudadanía y Participación; y por la mañana, en Gestión de las organizaciones sociales, Ciudadanía y Política.
Al ser consultada sobre la vuelta a las aulas de docentes y alumnos, explicó: “La labor de los docentes en el 2020 fue atípica, fue un cambio rotundo en la enseñanza, en las formas de comunicarnos y de enseñar; no obstante, las instituciones, triplicamos el esfuerzo, desde docentes, preceptores hasta directivos”.
La docente explicó que el Ex Nacional optó por llevar adelante el año lectivo, con una comunicación lo más personalizada posible, por grupos de whattsapp, videollamadas y zoom, debido al problema de conectividad de sus alumnos. Otras instituciones, se abocaron al uso de plataformas virtuales.
“Acompañamos el proceso cognitivo y problemas que surgieron, de todas las maneras posibles de colaborar para evitar la deserción y estamos satisfechos con el resultado”. “Tuvimos alumnos con Covid-19, jóvenes que trabajan, tienen niños pequeños, problemas económicos, y aun así, cuando no teníamos noticias de algún alumno se lo llamaba, se lo visitaba en su casa y para quienes no tenían la posibilidad de acceder a internet, se les imprimía y llevaba impreso los cuadernillos, para que no dejara de estudiar”, explicó Macario.
“Había que dar respuestas a los alumnos”
“Fue un año agotador, dejamos de cumplir horas cátedras, a pasar 15 horas ininterrumpidas y estar al pendiente, para acompañar los tiempos de nuestros alumnos, que fueron muy diferentes los unos de los otros. Pero había que dar respuestas y entender las ganas de no abandonar y la predisposición de muchos, que, con una sola computadora, fue muy complicado dividir los tiempos para familias numerosas”, manifestó.
Este miércoles, los docentes tomaron conocimientos de protocolos y pasos a seguir, para el nuevo año lectivo, aún en pandemia.
En materia de educación, a título personal, la docente expresó: “El 2021 será más complejo que el año pasado. El estado tiene una deuda pendiente con las instituciones públicas, las condiciones edilicias han decaído en las últimas décadas, y volver a las aulas sin gas, sin agua, sin baños en condiciones; serán factores que deberán tener en cuenta a la hora de reabrir las puertas a los alumnos”.
“Un ambiente cálido, que todas las escuelas tengan agua y jabón, será básico para las cuestiones sanitarias y de cuidado. Y las escuelas públicas, a diferencia de las instituciones de gestión privada, que tienen una cuota mayor a las cooperadoras, no alcanzan a paliar los gastos económicos de un edificio”, asintió.
Instituciones educativas que fueron creadas para contener a 600 alumnos, hoy se encuentran sobrepasadas con más de 1000. Las necesidades edilicias están a la vista en muchas instituciones que no han recibido las decisiones políticas de levantarlas. Los alumnos tienen derechos a estudiar y también a ser dignos de un espacio adecuado y en condiciones para su aprendizaje.
¿Estamos en condiciones de volver?
¿Es el ideal político apostar por el aprendizaje, la inclusión y los derechos de los estudiantes, asistir a una escuela pública, con paredes húmedas, inviernos sin calefacción y techos goteando agua?
Villa María tiene escuelas con tres turnos. Algunas abren sus puertas a las 7:30 y cierran a medianoche. La pandemia nos sigue atravesando, exige condiciones sanitarias, distanciamiento y defensas altas, por decantación, niños y jóvenes bien alimentados. ¿Está la población estudiantil y las instalaciones de los edificios educativas, en condiciones?
Un tema no menor que preocupa a la coordinadora y docente, es el transporte público. “Los colectivos deberán transportar números de pasajeros reducidos por el distanciamiento; pero tenemos muchísimos chicos que se manejan en transporte público, que vuelven a la noche a sus casas en invierno en ese medio y es importante que se prevea si las unidades van a alcanzar y si la logística está preparada”.
“Estamos de acuerdo la gran mayoría de los docentes, que los establecimientos tienen que abrir. En el 2020 hicimos de nuestros hogares una escuela, clases desde la mañana hasta la noche con los diferentes cursos, en medio de la cocina, con los zoom de nuestros hijos en sus propias clases a pocos metros, con la casa dada vuelta, recibiendo trabajos de alumnos en papel porque no tenían computadoras, e incluso se triplicó nuestra ausencia como madres, pero nunca dejamos de dar de respuestas, de enseñar. Ese es nuestro trabajo. Queremos volver a las aulas, pero en condiciones dignas, para los docentes y para los alumnos”, reclamó.
Para finalizar, la docente remarcó que no tiene miedo de contagiarse de coronavirus con clases presenciales. “Lo que me da miedo, es que alguno de mis alumnos se contagie y no tenga los recursos, la debida alimentación, acompañamiento y contención para transitar la enfermedad. Solo pido que estén las respuestas de parte del estado, si los contagios se replicaran a partir del contacto en las aulas”.