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De la viruela al Covid: cómo fue el origen de las vacunas
Desde que se usaron por primera vez contra la viruela hasta las más actuales para combatir contra el coronavirus, las vacunas han salvado a millones de personas en el planeta. El origen de su nombre es bastante particular y, por cierto, curioso.
Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com
Hacía 11.800 años que la viruela mataba en el mundo a unas 400 mil personas por año, hasta que se descubrió la “vacuna”.
Esta palabra tiene su origen etimológico en una derivación de la palabra en latín, “vacca”, cuya traducción es, sencillamente, vaca.

Hay ciertas enfermedades que afectan sólo una vez a las personas, que les permite desarrollar inmunidad, la viruela es una de esas enfermedades.
El médico británico Edward Jenner (1749/1823), que ejercía en el Condado de Gloucestershire, descubrió que la mayoría de las mujeres que se dedicaban a ordeñar vacas no padecían de viruela y pensó que en tal tarea se contagiaban la viruela ya atenuada y eso las hacía inmunes.
Al observar a esas personas, lo único raro era que les salían unas ampollas en las palmas de sus manos similares a las de la viruela humana, lo que le resultó interesante para investigar.
Tomó muestras de esas ampollas y se las inoculó a personas para ver si se volvían resistentes al contagio, dado que en el siglo XVIII las leyes éticas de la experimentación en humanos todavía no estaban muy claras, así que a Jenner no le costó demasiado en conseguir voluntarios e inoculó la viruela bovina a James Phipps, de 8 años, hijo de su jardinero y esperó varias semanas.

Todo ocurrió según lo previsto y el niño no desarrolló la viruela. Entonces, le inoculó el extracto de un paciente con viruela y no se infectó, ni él ni el resto de personas a las que les había inoculado también el virus de la vacuna bovina, descubrimiento que fue una bomba en esa época, ya que se supuso que ese método evitaría el gran número de muertos en todo el mundo.
Sin embargo, pese a que funcionaba, Jenner no tenía ni idea de qué era exactamente lo que protegía a los inoculados con la vacuna bovina de contagiarse con la vacuna humana. De hecho, en ese entonces, no se conocía ni se sabía qué era un “virus”.
Había indicios de que los chinos usaban, en el siglo X, documentadas luego en el siglo XV, un sistema de inoculación vía nasal de un polvo (desconocido su nombre) con el objeto de inmunizar a los pacientes frente a la viruela.
Pero, después, Luis Pasteur, utilizando animales de granja y atento a lo que había descubierto Jenner, realizó distintas pruebas científicas y logró la vacuna contra el ántrax. Recién ahí se usó metódicamente la palabra vacuna y/o vacunación.
Fuente: Página web “Etimología de la palabra vacuna”.

