96 años de Carlitos Balá: La historia de Rubén Carrera, el fanático que se convirtió en amigo de su ídolo

Prácticamente a todos nos ha pasado que nuestros ídolos permanecen allá lejos, en lo alto, pocos son los que tienen la suerte de conocerlo. Pero, un fanático de Carlitos Balá, se convirtió en un verdadero afortunado cuando de chico lo conoció y prácticamente se convirtió en parte de su vida. Conocé la historia de Rubén Carrera, que se adentró en la vida de quien era su ídolo máximo…

Escribe: Gabriela Beck

Este viernes 13 de agosto de 2021, un ídolo venerado por varias generaciones está cumpliendo 96 años. Se trata del queridísimo y siempre respetado Carlitos Balá. Parece increíble, de nuestros artistas argentinos más longevos y significativos. Ese que marcó la infancia de tantos, que nos hizo reír a carcajadas, dueño de ese humor sano, que casi ya no existe en la tele y la comunicación de estos días.

Conociendo al ídolo

Pero hubo un fanático que no sólo logró conocerlo sino convertirse en su amigo. Ese hombre es Rubén, Carrera, una santafesino, que vive en Cañada de Gómez, que lo conoció de niño y cultivó una amistad que se mantiene aún por estos días, según él mismo relató en una entrevista por Radio Centro:

«La amistad con Carlitos, nace primero por fanatismo de mi madre, allá por los años 60; yo tengo 55 años y por suerte en mi casa había televisión por entonces, ya que mi vieja trabajaba en una casa de electrodomésticos, y me ponía a ver la tele, más precisamente el programa de Carlitos Balá. No recuerdo el momento en que inicié mi fanatismo, pero además de verlo en la tele empecé a coleccionar figuritas, a recortar fotos y artículos de las revistas Radiolandia y TV Guía, le pedía a los vecinos materiales impresos si veía que tenían algo de él, tenía una tía que tenía un negocio entonces me guardaba las revistas, y así empecé a juntar los recortes empecé a armar carpetas y carpetas con cosas de él», comenzó contando.

«Lo habíamos ido a ver a Rosario cada vez que venía; mis viejos me llevaban al teatro El Círculo y en una de esas tantas idas a verlo, en el año 1981, compramos entradas para un sábado a la noche, y mi vieja se entera que al mediodía iba a firmar autógrafos en una disquería famosa de esa ciudad, que era la Disquería Tal Cual, en la peatonal, por lo que decidimos también ir a ese lugar. Recuerdo que cuando llegamos había como tres cuadras de cola, y me moría de ganas de verlo de cerca, y cuando me firma la foto, le muestro un bibliorato gigante que teníamos que alzar entre tres más o menos (se ríe) y Carlitos no podía creer todo lo que habíamos juntado, cosas que ni él mismo había visto. Quedó maravillado con nuestro fanatismo y ahí mismo nos invitó a la función, a la primera fila y luego nos invitó al camarín, nos dio su teléfono y empezó a llamarnos para nuestros cumpleaños y así nació una amistad muy linda, que nos une hasta el día de hoy a mi familia y su familia, ya que todos nos conocemos y nos llamamos permanentemente».

Efectivamente esa conexión no se cortó nunca. Es más, confiesa que estuvieron charlando el domingo pasado, ya que tienen la costumbre de mandarse fotos de las juntadas familiares y el menú que se está compartiendo.

Rubén nos siguió deleitando con su historia y contó que en el año ´83 el propio Carlitos lo invitó a la presentación de la película «Un loco en acción», de la que participaban el propio Carlitos, Palito Ortega, hacía una participación Carlos Monzón. Para nuestro fanático fue algo increíble de vivir en su momento. Todas mega figuras del cine y la televisión nacional por entonces. Sin dudas, un privilegio, de tantos que disfrutó nuestro fan.

El eterno Carlitos

«Para cada cumpleaños de Carlitos, siempre hay un revuelo bárbaro, las páginas web, las redes sociales están a full, especialmente los que somos fanáticos de esos tiempos, somos coleccionistas. Es algo increíble para los que tenemos nuestra edad y lo hemos elegido como nuestro ídolo», sostiene Rubén Carrera. Su entusiasmo es notable.

Para terminar de querer más a nuestro querido Carlitos Balá nos confiesa que es un tipo muy especial: «es más humilde todavía de como lo vemos en la televisión, es totalmente querible». Ese ídolo que ha marcado la infancia de tantos argentinos, desde hace unos cuatro a cinco años, está alejado ya de los medios. Si bien su salud está óptima para la edad que tiene, ha perdido un poco la audición y eso es un problema serio a la hora de prestarse, por ejemplo, a una entrevista. Igual eso no lo detiene para hablar con la gente que quiere, en eso Laura, su hija, lo ayuda mucho junto a su madre Marta, esposa de Carlitos, que es unos 15 años más joven que el genial artista.

Fanatismo hecho libro

Rubén Carrera, de ser fanático pasó a conocer y compartir las vivencias de su ídolo. A tal punto que en el año 2016 se animó a escribir un libro: «Aquí llegó Bala», la fabulósica vida de Carlitos. Algo muy especial en la vida de Rubén, ese fanático que conoció a su ídolo tan joven y que después de tantos años pudo presentar ese libro junto al propio protagonista en la Feria del Libro de Buenos Aires, con largas colas de fanáticos queriendo que Carlitos Balá en persona se los firmara. Supongo que ni en sus mejores sueños, Rubén se hubiera imaginado tan alto honor, ya que al prólogo se lo escribió el mismo Carlitos. Eso mismo se repitió luego en varias otras presentaciones del ejemplar. De más está decir que todo el material coleccionado por Rubén quedó plasmado en el libro, incluyendo recuerdos, fotos, artículos y vivencias junto al actor.

Un tipo bonachón y divertido

Recordar a Carlitos Balá es recordar nuestra propia infancia, es algo que nos llena de nostalgia, de nuestra inocencia, de nuestras alegrías, de tantas frases divertidas inventadas por ese creador de sonrisas. La diversión era algo innato en él, ya que desde muy joven, se subía a los colectivos, simulando ser un vendedor ambulante, lanzando bromas para que «la platea» del bondi de la línea del 39 se riera. Fue así que unos amigos lo convencieron para que fuera a la televisión a probar suerte, y a través de un contacto, llegó al programa de Aldo Camarotta, donde hizo una especie de personajes y quedó en «La Revista Dislocada», allá por el año 1955. Todos se quedaron riendo de sus locuras.

Ese flequillo tan característico

Si hay algo que todos reconocemos de Balá, es su flequillo, el mismo que todavía usa. Así Rubén nos cuenta de una anécdota que vivió el propio Carlitos, cuando en un día de calor, hace unos cuatro o cinco años (no muchos más) decide ir a cortarse un poco el cabello. Parece que al peluquero se le fue la mano, abusó de sus manos de tijeras y poco quedó de ese característico fleco, algo que casi genera una batahola entre el peluquero y el propio Carlitos, que parece no quedó muy conforme con tanto corte. Los pases de factura siguieron por varios días y casi se convirtió en queja familiar.

Frases inolvidables

Con su flequillo característico, sus inolvidables frases, «Qué gusto tiene la sal»; ¿Mamá, cuándo nos vamo’ ?; «¿Un gestito de idea?; «Está un kilo y dos pancitos»; «Pero escúcheme una situación señor»; ¡Qué lindo!; Sumbudrule, Ea-ea-ea pe-pé y otras tantas, nos ha hecho emocionar, divertir y sobre todas las cosas, quererlo mucho.

Al final de la charla y después de todo lo que contó este fanático afortunado, no se puede menos que envidiarlo un poco a Rubén Carrera, conoció a su ídolo máximo pero además lo convirtió a Carlitos Balá prácticamente en parte de su familia. Sólo a Carlitos se le puede haber ocurrido algo tan lindo como regalar ese extraño privilegio…

La tapa del libro escrito por Rubén Carrera
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1 comentario en “96 años de Carlitos Balá: La historia de Rubén Carrera, el fanático que se convirtió en amigo de su ídolo”

  1. Para este artista genial de la sana comicidad, don Carlitos Balá, esta nota es una exquisita manera de recordar sus programas, y, lo del joven Rubén Carrera es espectacular, felicitaciones para la señora Gabriela Beck.

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