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Malvinas y el heroico Ara Santa Fe, el otro submarino argentino hundido
Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com
El submarino bautizado en Argentina como “ARA SANTA FE S-21” fue fabricado en Estados Unidos y botado el 19 de noviembre de 1944.
En 1971, luego de prestar servicios en la Armada Estadounidense durante 25 años, fue transferido a nuestro país y tuvo participación con otras unidades de mar de nuestra Armada, en acciones preventivas por el conflicto con Chile en 1978 por el tema del Canal de Beagle.
Durante la guerra de Malvinas, con el comando del capitán de Corbeta Horacio Alberto Bicain, el veterano S-21 tuvo una activa participación ya que el 30 de marzo de 1982 fue incorporado a la Fuerza de Tareas 40, llevando a bordo parte de los marinos de la Operación Rosario, con buzos tácticos y comandos anfibios, que posibilitaron el desembarco de las fuerzas argentinas que reconquistaron las Islas Malvinas.
Nueva misión
Después de aquel desembarco, el buque regresó a su apostadero en Mar del Plata, donde se le asignó una nueva misión, por lo que el 9 de abril partió nuevamente con un destacamento de infantes de Marina para reemplazar a las que se hallaban en las islas Georgias del Sur. Arribó a Grytviken el 24 de abril. El capitán de la nave tenía órdenes de evitar en lo posible que su presencia fuera descubierta por los británicos.
Indudablemente, el S-21 no estaba en buenas condiciones para enfrentarse a las fuerzas británicas, primero, porque no podía variar su profundidad, sólo tenía dos posiciones, en superficie o sumergido a cota fija y, segundo, operar los tubos lanzatorpedos implicaba el riesgo de sufrir una explosión en la misma nave.
El 14 de abril de 1982, la fragata inglesa HMS Brilliant recibió la orden de dirigirse a las Malvinas a toda velocidad, junto a una formación de navíos del grupo de batalla inglés que ya había arribado a la Isla Ascensión, iniciando la respuesta militar a la recuperación argentina de las Malvinas del día 2 de abril.
Ese grupo de navíos estaba formado, como buque insignia del viaje al sur, por el Brilliant, más los HMS Arrow, HMS Coventry, HMS Glasgow y HMS Sheffield.
Y el 22 de abril el Brilliant se separó del grupo a toda máquina, para apoyar al grupo del Crucero Antrim que estaba en las islas Georgias del Sur, uniéndose a la vez con la Fragata Plymouth, para que en la entrada de esas islas el helicóptero Wessex, del Antrim, despegara buscando al submarino Santa Fe, que ya había sido detectado.
Frente a los ingleses
La invasión inglesa de las Georgias se había fijado para el 25 de abril, pero surgió una complicación, se sabía de la presencia del submarino argentino en Grytviken, por lo que resolvieron que el Antrim pospusiera el desembarco de sus marinos una vez eliminada la amenaza que representaba el S-21.
Ese mismo día los helicópteros Wessex del Antrim vieron al submarino saliendo de la bahía a gran velocidad, que ya había desembarcado las tropas de la Infantería de la Marina Argentina para reforzar esa posición.
El Santa Fe también sabía del despliegue de buques ingleses en el mismo lugar y por eso realizó la aproximación de entrada a la Bahía Guardia Nacional de la Isla San Pedro navegando en superficie muy cerca de la costa para burlar los radares y poder cumplir con su misión.
Desde el Brilliant atacaron con bombas de profundidad, mientras el helicóptero Lynx fue a reemplazar al Wessex, que también había lanzado dos cargas de profundidad.
Desde tierra, los efectivos argentinos comenzaron a repeler, con el armamento disponible, la persecución de que era objeto el S-21, que retornaba defendiéndose.
De cualquier forma, el Santa Fe resistió el primer ataque y puso rumbo a la Bahía de Cumberland, en busca de resguardo, pero desde el helicóptero pudieron ver que dejaba un rastro de aceite por la popa y cuando el capitán de Corbeta Horacio Bicain vio que caía un torpedo con su paracaídas, decidió rápidamente quedarse en la superficie para evitar el impacto, ya que esos torpedos operaban a profundidades mayores a los 9 metros.
Su tripulación se resguardó en el puente de la nave y con fusiles comenzaron a disparar para tratar de que los helicópteros no se pudieran arrimar.
De repente la estela de un misil guiado AS-12, disparado por un helicóptero Wasp, impactó directamente contra la torreta del submarino traspasándola, sin explotar, por su estructura de fibra de vidrio. En ese impacto, uno de los tripulantes sufrió la pérdida de una pierna.
Para asombro de todos, especialmente de sus ocupantes, el ARA Santa Fe logró llegar trabajosamente a Grytviken, donde fueron evacuados todos en el muelle de madera en la boca de la Caleta, mientras las tropas inglesas desembarcaban en todos los frentes.
Evaluada la situación, a las 17 horas del 25 de abril, la guarnición argentina se rindió.
Gigante dormido
Al día siguiente, el comandante del Brilliant, Capitán John Coward voló a Grytviken para inspeccionar al submarino argentino, que ya estaba amarrado en el puerto y hundiéndose lentamente, inclinado hacia babor y con la proa levantada y su torreta agujereada y con algunas partes arrancadas por los ataques recibidos.
La veterana nave exponía innumerables agujeros de metralla y por dentro ofrecía un panorama similar, averiado, desolado y con las luces de emergencia encendidas.
Tal estado de la nave decidió a los ingleses a sacarla del muelle para ubicarla en un amarradero vacío de la vieja estación ballenera, donde se pudiera hundir.
Tripulantes argentinos, designados por su comandante serían los encargados de hacer funcionar los sistemas y mecanismos para moverla unos 300 metros dentro de la caleta “Capitán Vago”, bajo la supervisión de un oficial británico y la estricta vigilancia de los Royal Marines, mientras los dos comandantes, observaban desde el puente.
El S-21 comenzó a moverse lentamente con notable falta de flotabilidad y el comandante argentino dio órdenes por un intercomunicador para que la estabilizaran y esto requirió del suboficial primero maquinista Félix Oscar Artuso a realizar rápidos movimientos para accionar las válvulas neumáticas de la Sala de Control, situación que hizo creer al guardia inglés que lo custodiaba, que Artuso no lo iba a mover, sino que lo quería hundir ahí, por lo que lo mató con disparos de su ametralladora.
Durante este trágico desenlace y ante la confusión, los que estaban con el suboficial asesinado, sabotearon la tarea de mover el Santa Fe, que llegó a su nuevo amarradero, pero habían dejado válvulas y escotillas abiertas y comenzó a hundirse, y quedó a la vista nada más que la torreta.
El final
En mayo de 1982 la tripulación del Submarino San Fe – S21 regresó a su base en Mar del Plata.
En el año 1984, después de unos cuatro meses de reparaciones, el S-21 fue reflotado, posiblemente para llevarlo a Gran Bretaña como trofeo de guerra, pero cuando ya había sido acoplado a un buque para el viaje, en medio de una terrible tormenta en el Atlántico Sur, se hundió definitivamente, el 20 de febrero de 1985.
Está a una profundidad de 196 metros, en la posición 54º08.5’S.36º19.8.
Un fin más honorable de esta veterana nave que había servido en la Armada Argentina y uno de sus tripulantes ofrendó su vida en las acciones desarrolladas para recuperar las Islas Malvinas.
Fuentes: Entrevista de la Revista DEYSEG-Año 2 – Nº 17 al Capitán del S-21, Horacio Alberto Bicain- https//wwwfacebook.com/notes/Malvinas/ARASantaF/SubmarinoSta.Fe.htm.
NOTA: El Sub Oficial Félix Oscar Artuso fue sepultado en el cementerio de la antigua ballenera, con todos los honores militares de argentinos e ingleses.
Por Ley Nº 25424 del 10 de mayo de 2001, fue declarado “Héroe Nacional como Muerto en Combate”




