[Historias] Cuando el circo más famoso estuvo en Villa María

El diario “La Nación – Sección Espectáculos” del día 10 de junio de 2009 narraba “La historia del Circo Sarrasani”, un destacado emprendimiento artístico que también se presentó en Villa María.

Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com

La historia de este cirdo contiene dos lineamentos fundamentales. Por un lado, los ribetes épicos de una empresa inmersa en los embates políticos y las crisis más trascendentes del siglo veinte. Por el otro, una saga familiar pugnando por permanecer a la vanguardia del espectáculo entre los avatares sociales de la época.

Hans Stosch-Sarrasani, (a) Senior, su fundador en el año 1901, fue un soñador, un visionario del espectáculo de aquellos momentos, que, obsesionado con la idea de grandeza, concibió proyectos faraónicos, que, milagrosamente, los hizo realidad.

Hans, a los 15 años, escapó de su casa y deambuló por establos de la Alemania rural, hasta que consiguió albergue en un circo de los suburbios, siendo el protegido de los payasos Eugen y Didic, iniciándose en el arte de domar, adiestrando primero a su mascota, Polka, un caniche blanco.

Pasado un tiempo, aquel jovencito, como salido de una fábula, se convirtió en un modesto artista que montó su pequeña empresa circense. Así, en poco tiempo, le permitió construir un coliseo que estuvo a la vanguardia de la tecnología de aquellos momentos.

Sus funciones fueron vistas por miles de personas en todo el mundo.

Moderno y vanguardista

Ver desembarcar y/o desfilar a esa fastuosa caravana de artistas y animales era, por sí solo, un espectáculo; el armado de esa “ciudad circense” convocaba multitudes. Su fachada conocida como “Las Mil y Una Noches” – por sus reminiscencias decorativas de la Alhambra – iluminada por 28.000 lámparas de colores, transformaba el campamento en una suerte de espejismo nocturno. La función era presentada por el mismo dueño, vestido como un maharajá, liderando un tropel de 14 elefantes.

En 1912 construyó su circo matriz en la ciudad de Dresde, con capacidad para 5.000 personas, donde instaló un sistema de radiadores de calefacción que circulaba debajo de los asientos. Allí inauguró una pista hidráulica que le permitía ascender y descender, hasta convertirse en una piscina donde se desarrollaba la “pantomima acuática”.

Poseía una flota de seis aviones y un globo aerostático, que se adelantaban al arribo del circo. En 1928 había equipado su parque automotor con 150 vehículos de las marcas Daimler Benz, Hanomag y Opel, que le permitieron independizarse del transporte por ferrocarril.

Pero todo este oropel sufrió contratiempos, ya que en 1914 el estado alemán le requisó los animales y los vehículos para cumplir con el “servicio auxiliar de guerra”, momento en que los artistas foráneos regresaron, cada uno a su país. Pero consiguió rearmarse en 1917 con un grupo de artistas rusos emigrados después de la revolución bolchevique y en 1924 hizo su primer viaje a Sudamérica, donde amasó una fortuna.

La crisis del 30 volvió a golpear sus finanzas y, además, le negó al gobierno alemán el uso de su casa central para un acto político, situación que, junto a la gran cantidad de judíos que trabajaban en el circo, originó un distanciamiento que le obligó a emigrar en el año 1933, retornando a Sudamérica, donde en el año 1934, en San Pablo, falleció Hans, víctima de un ataque cardíaco.

Los herederos

Su hijo, (a) Junior heredó el imperio, pero también una gran deuda financiera, que logró superar, achicando el tamaño del circo, para la mejor, más rápida y a la vez más económica manera de trasladarse, que le permitió ampliar el espectro de ciudades para visitar. El ministro alemán, Joseph Goebbels, negoció la posibilidad para que presentara su espectáculo en las Olimpíadas de Berlín del año 1936.

Junior demostró una capacidad diplomática encomiable, para tratar con los poderes de turno. Su circo era frecuentemente visitado por autoridades políticas, militares y eclesiásticas, entre otros el Cardenal Eugenio Pacelli, quien después fue elegido Papa Pío XII, sospechado de oscuros pactos con los nazis.

Como contrapartida, Hans (Junior), fue un invitado infaltable a todos los actos políticos, militares y eclesiásticos.

Falleció en 1941, a los 44 años de edad, en plena segunda guerra mundial, y se puso al frente su viuda, Gertrude Helene Kunz, (a) Trude, de 28 años, una bella y angelical joven, que dirigió el circo sin un tono elevado de voz, jamás una orden, siempre una sugerencia; era, además,  ecuyere, que salía a la pista vestida de “Hada Madrina” y hacía danzar a su tropilla de blancos lipizzanos, entre arrullos, con un candor y una candidez delicadísima.

Si bien continuaba en amistad con Goebbels, en 1944 fue detenida, delatada por un ex empleado, que había sido desplazado del plantel circense, acusada de realizar acciones contra el fürher y esconder a judíos en sus instalaciones.

Fue liberada con la condición de que siguiera actuando en Alemania, pero padecieron el bombardeo a la ciudad de Dresde, donde por primera vez las bombas contenían fósforo blanco; se salvaron milagrosamente.

La llegada a Argentina

Destruido el circo por completo, escaparon del ejército stalinista, trabajando para varios circos de Alemania Occidental hasta que en 1948 fueron invitados por el presidente Perón para que relanzaran su circo en Buenos Aires, concurriendo a la primera función junto a Evita.

A partir de la excelente relación con la primera dama argentina, el “Circo Sarrasani” se convirtió otra vez en un gran suceso, realizando giras por el interior y Brasil.

Gertrude Helene Trude murió el 4 de junio de 2009 en San Clemente del Tuyú, a los 96 años.

Villa María tuvo el privilegio de ver en acción a los artistas de este legendario circo, cuando el 24 de julio de 1935 debutó y actuó por cuatro días en un amplio terreno, ex propiedad de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, en calle Buenos Aires esquina Boulevard España, que ya se había comenzado a lotear.

El público de la ciudad y pueblos vecinos se agolparon en sus boleterías para poder presenciar la actuación del circo más famoso de todos los tiempos.

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