[Opinión] Carta de una abogada: “Nos odian, pero nos necesitan”

Y aquí estoy, con humor comentando la nota titulada “Por qué amar u odiar a un abogado”.

Escribe: Abogada Valeria Vanzetti

Desde el inicio de mi carrera universitaria escuché decir gran cantidad de adjetivos calificativos y, por cierto, todos negativos sobre los abogados. Nunca le di mucha importancia y seguí adelante hasta obtener mi título.

Con el transcurso del tiempo y al haber comenzado a ejercer la profesión, me di cuenta de que, muchos de mis colegas estaban caracterizados por esos adjetivos. Y ahora me pregunto ¿yo también?

No es la intención de esta nota generar conflicto entre los abogados y quiénes no lo son, aunque es cierto que ya muchos nos odian por el solo hecho de serlo. Tampoco pretendo limpiar nuestra imagen y mucho menos hacerme cargo de las barbaridades que ha expresado Germán, que, a decir verdad, pueden ser ciertas en parte, en todo o en nada.

Debo confesar que después de leer la nota, con una sonrisa en la cara dije: ¡¡Es cierto… somos los dueños del mundo!! Gracias Germán por reconocerlo y hacerlo público.

La sensación de sentirse “poderoso”, cuando ante la violación de un derecho, una violencia ejercida o un consumidor estafado, podemos lograr justicias, es maravilloso. Es hermoso leer sentencias favorables a nuestra parte y ver que hacen lugar a nuestras peticiones.

Pequeños, o no tanto, logros por el solo hecho de ser abogados.

¿Por el solo hecho de ser abogados?

Y aquí está el punto, lo desconocido por quienes no comparten mi profesión.

El camino a recorrer para llegar a ser abogado es muy personal. Lo único que coincide es el programa de estudio de la carrera, luego cada quién la hace a su tiempo en distintas universidades o modalidades, con familia a cargo, laburando. Hay que leer, leer y leer.

Cuando con título en mano decidís colgarlo en un despacho y empezar a ejercer comienza el juego. Encontrar clientes, aprender los procesos, conocer los juzgados y todo eso que en la facultad ni te lo mencionan.

En fin, si no venís de familia de abogados es arrancar de cero.

Los más criticados

Ante la cantidad de profesiones que existen en el mundo, debemos ser los primeros en el ranking de los más criticados. El prejuicio social y la mala fama heredada, hace que terminemos todos en la misma bolsa.

Nos odian hasta que se meten en problemas, hasta que el seguro no le quiere pagar el arreglo del auto y hasta que el amor de su vida le notifica la demanda de divorcio y alimentos.

Nos odian, pero nos necesitan.

“Somos un mal necesario”. ¿Te imaginás como sería el mundo sin abogados? Que rija la Ley de Talión, ojo por ojo y todo el mundo se queda ciego, lo dijo el gran Mahatma Ghandi, y qué gran verdad.

Amamos los conflictos y los problemas de los demás, nos alegramos de que necesiten de nuestro asesoramiento y representación para solucionarlo y nos sentimos realizados cuando logramos lo que nos proponemos. Sepan ustedes, que vivimos de eso, nos preparamos y estudiamos para eso y para eso somos buenos.

Lo que nos alegra no es que nuestro cliente tenga problemas, sino que nos haya contratado para solucionarlo, sepan diferenciar el motivo de nuestra alegría.

Que somos buitres, que arreglamos los casos en beneficio propio, que le sacamos 20%, que no hacemos nada, si bien son cosas que actualmente sigo escuchando, las dejo pasar e ignoro, ya no me tomo el trabajo de contestar, me quedo con la máxima de que “lo que tú dices de mí, habla más de ti que de mi”.

Las cosas que no todos saben

Las noches sin dormir estudiando para los finales, 44 materias rendidas y una tesis, en mi caso trabajando y el último tramo de la carrera ya era mamá, las exigencias de aportes a la caja y colegio.

En cada evento social o familiar, aparecen las “consultitas”, si bien con este tema puedo hacer nota aparte, por respeto no me voy a extender. Los clientes nos escriben cualquier día a cualquier hora preguntando si tenemos novedades.

Queremos ganar todo el tiempo, eso nos genera mucha presión, despertarte inspirado para realizar un escrito a las 3 AM es muy normal, no hay que perder la idea. Los clientes que te traen la notificación de una demanda a dos días de vencer el plazo fatal para comparecer, contestar y ofrecer prueba. Estudiar, todo el tiempo estamos estudiando y actualizándonos, seguimos leyendo.

Nos perdemos en medio de doctrina, jurisprudencia y amigos colegas con los que nos comentamos los casos y pedimos opiniones sólo para poder tomar la mejor de decisión y encarar el caso de la mejor manera.

Y, a decir verdad, podría seguir, pero para ir concluyendo y solo hablando de manera estrictamente personal, amo mi profesión y solucionar problemas ajenos, ya no hago caso a las críticas ni me incluyo en “todos son iguales”.

Por más que me odies por ser abogada, si estas en problemas llamame, no entiendo de rencores y te aseguro que luego me agradecerás haberte quitado el dolor de cabeza.

Yo te avisé.

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