[Música e Historia] “La Marsellesa”, el Himno Nacional de Francia y uno de los más bellos del mundo

 “¡Marchemos, marchemos!”

Escribe: Leo Muñoz

Himnos Nacionales

Los estados del mundo se identifican con diversos símbolos patrios, entre ellos, los himnos nacionales, marchas que en su letra y acordes reúnen las emociones de la nación respectiva.

Basta como ejemplo mencionar lo que siente un buen argentino al escucharse los primeros sones de nuestro Himno Nacional o el fervor del “juremos con gloria morir”.

Algunos himnos son muy conocidos y suelen ser rápidamente identificados, caso del himno de Francia, “La Marsellesa”.

1792

La Revolución Francesa estalló en 1789, la caída de la monarquía del reino galo, también la caída de la cabeza de sus reyes en 1793 en la guillotina, provocó la reacción de los monarcas europeos, iniciando la primera de siete coaliciones contra Francia, en la etapa de las llamadas Guerras Napoleónicas, aunque más apropiadamente en los inicios corresponde hablar de guerra revolucionaria.

El alistamiento masivo de ciudadanos franceses permitió la creación de ejércitos para enfrentar la amenaza internacional. El Capitán de Ingenieros Rouget de Lisle compuso en 1792 un canto de guerra para el Ejército del Rin, el que se convertiría al paso del tiempo en “La Marseillaise”.

Guerra y Revolución Industrial

Contemporáneamente la Primera Revolución Industrial se extendía entre las potencias europeas. El uso de la energía del vapor aplicado a diversas maquinarias derivó en el nacimiento de las primeras fábricas modernas.

La capacidad industrial y artesanal más la disponibilidad de capitales, permitieron armar y sostener enormes ejércitos desconocidos hasta entonces. El mundo ya no sería el mismo.

Las repercusiones de la guerra europea también impulsarían los procesos de independencia en la América Española, naciendo de estas revoluciones los países hispano hablantes americanos.

“La Marsellesa” (Himno Nacional de Francia)

(Primera estrofa)
¡En marcha, hijos de la Patria,
Ha llegado el día de gloria!
Contra nosotros, la tiranía alza
Su sangriento pendón. (bis)
¿Oís en los campos el bramido
De aquellos feroces soldados?
¡Vienen hasta vosotros a degollar
A vuestros hijos y vuestras esposas!

(Estribillo)
¡A las armas, ciudadanos!
¡Formad vuestros batallones!
¡Marchemos, marchemos!
¡Que una sangre impura
Inunde nuestros surcos!

(Segunda estrofa)
¿Qué pretende esa horda de esclavos,
De traidores, de reyes conjurados?
¿Para quién son esas innobles cadenas,
Esos grilletes preparados de hace tiempo? (bis)

Para nosotros, franceses, ¡ah, qué ultraje!
¡Qué transportes debe suscitar!
¡A nosotros, se atreven a intentar
Reducirnos a la antigua servidumbre!

(Tercera estrofa)
¡Cómo, cohortes extranjeras,
Harían la ley en nuestros hogares!
¡Cómo, esas falanges mercenarias,
Abatirían a nuestros fieros guerreros! (bis)

¡Dios santo! Encadenadas por otras manos,
Nuestras frentes se inclinarían bajo el yugo.
Unos déspotas viles serían
Los dueños de nuestros destinos.

(Cuarta estrofa)
Temblad, tiranos, y vosotros, pérfidos,
Oprobio de todos los partidos,
¡temblad! ¡Vuestros planes parricidas
Recibirán por fin su merecido! (bis)

Todos son soldados para combatiros,
Si nuestros jóvenes héroes caen,
Francia produce otros,
¡listos para luchar contra vosotros!

(Quinta estrofa)
¡Franceses, asestad vuestros golpes
O retenedlos, magnánimos guerreros!
Perdonad a esas víctimas tristes,
Que a su pesar se arman contra nosotros. (bis)

¡Pero no a esos déspotas sanguinarios,
Esos cómplices de Bouillé,
Todos esos tigres que, despiadados,
Desgarran el seno de su madre!

(Sexta estrofa)
¡Amor sagrado de la Patria,
Conduce y sostén nuestros brazos vengadores!
¡Libertad, Libertad amada,
Combate con tus defensores! (bis)

¡Que la victoria, a tus voces viriles,
Acuda bajo nuestras banderas!
¡Que tus enemigos, al expirar,
Vean tu triunfo y nuestra gloria!

(Séptima estrofa)
Entraremos en el camino
Cuando nuestros mayores ya no estén aquí,
Encontraremos sus cenizas
Y la huella de sus virtudes. (bis)

Menos deseosos de sobrevivirles
Que de compartir su tumba,
Tendremos el orgullo sublime
De vengarlos o de seguirlos.

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