En un acto encabezado por el intendente Eduardo Accastello y...Leer más
Seguramente historias como la que aquí narramos deben multiplicarse en...Leer más
Un dramático episodio ocurrido el pasado viernes en Villa María...Leer más
Comenzó este martes la ronda de indagatorias en la causa...Leer más
El próximo 30 de abril, la empresa Panini lanzará oficialmente...Leer más
En el marco de la Feria Conectando Saberes, la Universidad...Leer más
Celebrar la inflación: El índice bajó en febrero, pero en los bolsillos no se nota
“Un numerazo”. Para el presidente Javier Milei, el nuevo índice inflacionario inferior a 15% es algo para celebrar. Hizo lo mismo cuando la inflación fue del 20,6% en enero y del 25,5% en diciembre, alentando desde antes de asumir el fantasma de la hiperinflación.
En febrero, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicó en 13,2%, casi siete puntos y medio debajo de la medición de enero. La variación interanual se ubicó así en 276,2% y sumó un total de 59,3% durante los tres primeros meses de gestión del libertario.
Los precios que venían en subida libre antes del cambio de gobierno, devaluación mediante, comenzaron a no tener techo. Y esta desaceleración difundida por el Indec no es más que una muestra de un efecto buscado por el Gobierno: un estancamiento en la economía, caída de las ventas, poder adquisitivo disminuido y obvio indicador inflacionario menos abultado.
Los precios suben menos que antes porque la gente compra menos. “No hay plata”, obvio.

Las entidades empresariales e industriales, organizaciones que agrupan a Pymes y gran parte del arco productivo exponen una crisis como hace tiempo no se vivía. Pero, son “numerazos” según la lógica mileísta.
El Gobierno confía que a mitad de año “la situación mejorará” y la inflación se ubicará en torno a un dígito. El ministro Luis Caputo desborda tanta felicidad que en una reunión de negocios con Estados Unidos descerrajó que no hace falta esperar unos meses más, que ahora mismo “la inflación es de un dígito, pero la medición no lo refleja”.
“Teniendo en cuenta la inflación de marzo, si le sacás el arrastre y lo que ha sido la recomposición de precios relativos como transporte y prepagas, ya estamos en un dígito”, remarcó el titular del Palacio de Hacienda.

“El índice no refleja cabalmente lo que fue la baja en la inflación. Nunca nadie imaginó el dólar bajando de $1300 a menos de $1000. Entonces, los precios quedaron totalmente desfasados en dólares y la forma de combatir esto es con las promociones”, argumentó sin ponerse colorado.
Por ahora, las bondades de las medidas ejecutadas y las estadísticas tan celebradas no tienen un espejo en la realidad cotidiana
Por ahora, las bondades de las medidas ejecutadas y las estadísticas tan celebradas no tienen un espejo en la realidad cotidiana. Es como festejar latigazos en la espalda, total un día se van a acabar.
Lo saben los trabajadores con bolsillos pulverizados y paritarias vergonzosas; los empleados en blanco por debajo de la línea de pobreza; los desocupados al borde de la indigencia; los hambreados de siempre; y los jubilados que padecieron el peor ajuste en sus haberes en décadas en pos de la reducción del déficit.
Por favor, que alguien le dé aviso al Presidente y a su ministro, porque algo no anda tan bien como les parece.